El empresario alemán que se ganó el favor del rey de Inglaterra
Ernest Cassel, financiero de la Corona británica a principios del siglo XX, fue amigo de Churchill y recibió todos los honores de estado
-
CAT -
ENG
- Empresario y filántropo
Desde nacer en Prusia a gestionar las finanzas de la Corona inglesa, ser amigo de Winston Churchill y tener una nieta casada con Luis Mountbatten. No hay duda de que la vida de Sir Ernest Cassel fue trepidante.
Su padre, judío asquenazí, era propietario de un pequeño banco local, de manera que cuando Cassel comenzó sus aventuras ya llevaba las finanzas en la sangre. Tras acumular la primera experiencia laboral en un banco de Colonia, justo después de acabar los estudios primarios, viajó a Liverpool, con dieciséis años y sin dinero, para empezar a trabajar en un banco anglo-egipcio de la capital de Merseyside. Muy pronto fue destinado a París, pero la estancia allí duró poco por el estallido de la guerra franco-prusiana, que por causa de sus orígenes le afectaba de manera muy directa.
De regreso a Londres, gracias a las gestiones de su amigo el barón Moritz Freiherr von Hirsch auf Gereuth (conocido popularmente como barón Maurice de Hirsch), pudo enrolarse en la firma Bischoffsheim and Goldschmidt, un banco de inversión de la capital británica. Quedaron tan contentos de su trabajo, que en un año su sueldo se multiplicó por veinticinco. En 1878 se casó con Annette Maxwell, la hija de un terrateniente, que murió solo tres años después del enlace. Antes de los treinta ya había acumulado una pequeña fortuna trabajando para terceros, pero el talento que demostraba para las finanzas le empujó a establecerse por su cuenta, cosa que hizo en 1884.
En la década de los noventa, su amigo el barón De Hirsch –que era el asesor financiero del Príncipe de Gales— volvió a hacerle un favor, porque le presentó al futuro monarca Eduardo VII, con quien trabó una gran amistad que se extendería hasta el fallecimiento del rey. Pero antes, cuando Hirsch murió, en 1896, Cassel tomó el relevo como asesor para las cuestiones monetarias dentro de la familia real.
La característica principal de las inversiones de Cassel es que no las hacía en activos del Reino Unido, sino que prefería invertir fuera, y asumía más riesgo, pero conseguía rentabilidades más elevadas. Realizó operaciones en Turquía, Suecia (financió buena parte de la Swedish Central Railway Association y fusionó diversas compañías mineras de pequeñas dimensiones), los Estados Unidos, América Latina (ferrocarriles mexicanos), Sudáfrica (minas de diamantes y de oro), China (minería y transportes) y Egipto. En el periodo 1899-1902 fue uno de los financiadores de la presa de Asuán (la inicial, conocida como Presa Baja) y su dinero también fue clave en la expansión del Metro de Londres. También descubrió las bondades de prestar dinero a gente poderosa, algo que a la larga le reportaba favores muy lucrativos a cambio (es lo que se conoció como “sistema de Cassel de engrasar relaciones”).
Más estatus social
Su carrera acelerada en el mundo de las finanzas fue paralela a su ascenso social. Ambos ámbitos se retroalimentaban, de modo que el dinero le servía para entrar en los círculos de la gente influyente de Inglaterra y, al mismo tiempo, los nuevos contactos le abrían las puertas para hacer más negocio. Además de la relación clave con Eduardo VII, la afición a los caballos le proporcionó conocer a Lord Randolph Churchill –padre de Winston– y al primer ministro del momento, Herbert Henry Asquith. Esto de la hípica acabó siendo más que una afición para Cassel, porque decidió invertir en la crianza de caballos de carreras.
El lujo también fue un componente importante de su vida, no en vano a principios del siglo XX era uno de los clientes más importantes de Cartier y Fabergé. Existe unanimidad al considerarlo uno de los personajes más importantes de la era eduardiana.
Se retiró de los negocios en 1910 y desde entonces realizó obras de filantropía muy relevantes, sobre todo en el ámbito de la educación y de la salud mental: el hospital psiquiátrico que fundó en Londres en 1919 todavía lleva su nombre. Durante la Primera Guerra Mundial también hizo aportaciones importantes a la Cruz Roja británica.
La cantidad de reconocimientos que recibió a lo largo de su vida es imposible de reflejar aquí, pero entre los diferentes títulos se encuentra el de miembro del Consejo Privado del Rey, el de la Gran Cruz de Caballero de la Orden de San Miguel y San Jorge y de la Orden Real Victoriana, así como galardones en la mayoría de países donde trabajó: Suecia, Francia, Prusia, Egipto, etc. Cuando murió, como su única hija ya no estaba viva, casi dos tercios de su fortuna fueron a manos de su nieta, que se casó con Lord Mountbatten, tío de Isabel II (y también primo segundo, cosas de la realeza).