Legrain: los cosméticos que triunfaron en Cataluña haciéndose pasar por franceses
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la familia propietaria se instaló en Barcelona
Estamos en la década de 1970. En un piso de Barcelona, la bañera está llena de espuma. Cerca, el envase octogonal y burdeos del hielo Moussel. En el fregadero, junto al espejo, descansa una botella de colonia: la S3. En esa época, estos dos productos eran un clásico en los lavabos catalanes. De hecho, en televisión, sus espots no paraban de emitirse: imágenes de frescura, uno jingle pegajoso y una frase final que toda una generación aún recuerda: "Un producto Legrain, París".
Ahora bien, a pesar de esta firma final, el producto no venía de París. Durante años, de Legrain se han sabido pocas cosas: no aparece en los grandes relatos de la industria del perfume, ni en la memoria empresarial más canónica. Sin embargo, sus productos alcanzaron millones de hogares. ¿De dónde salía esa marca? ¿Quién estaba detrás de Legrain?
Hoy, la colonia S3 está en manos de la española Sensogreen, mientras que Moussel forma parte del gigantesco catálogo de Unilever. Ambas siguen vendiéndose por todas partes. Pero, para entender el origen de estos productos, es necesario remontarse lejos de Barcelona. Concretamente, en Bucarest.
El éxito: simular ser francés
A principios del siglo XX, Bucarest miraba hacia Francia. No es casual que se la conociera como el "pequeño París": su vida cultural, la arquitectura e incluso los hábitos de consumo estaban fuertemente influidos por el modelo francés. Sin embargo, las guerras balcánicas y, más tarde, la Primera Guerra Mundial dificultaron la llegada de fragancias francesas al país.
En este contexto, a dos emprendedores se les encendió la bombilla. Simon Moscovici, contable en una droguería, e Isaac Manole, sastre, vieron una oportunidad de negocio. Sin formación específica en perfumería, pero con buen olfato empresarial, decidieron fundar una fábrica propia para llenar ese vacío de mercado.
Su gran intuición no fue sólo producir perfumes, sino cómo venderlos. En lugar de presentarse como una marca local, optaron por un nombre francés: Legrain. Todo, desde su nombre hasta los productos, evocaba París. En un momento en que el prestigio de la perfumería francesa era indiscutible, parecerlo podía ser tan importante como serlo. La fórmula funcionó. Durante los años veinte y treinta, la marca se abrió paso al mercado rumano con colonias y perfumes de nombres franceses, algunos de los cuales, como Royale Ambree, triunfaron especialmente.
La huida de Bucarest a Barcelona
Pero la historia dio un giro brusco. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la persecución de los judíos, la familia Moscovici se vio obligada a vender la fábrica y huir del país. El 31 de enero de 1943 iniciaron un viaje incierto por Europa con la intención de llegar a Brasil. Pero la travesía se troncó: nunca llegaron. Tras atravesar el continente, quedaron atrapados en la frontera entre Francia y España. Por último, consiguieron entrar en España y se quedaron a vivir en Barcelona.
El país que se encontraron era una España empobrecida por la posguerra, con escasez de productos y un mercado aún por reconstruir. Pero, de nuevo, Moscovici, que pronto adoptó el nombre de Enrique Legrain, supo ver una oportunidad. En pocos meses, reanudó la producción en un pequeño laboratorio y relanzó uno de sus productos estrella: la colonia Royale Ambree. El éxito fue inmediato. La fragancia, que ya había funcionado en Rumanía, conectó con un mercado necesitado de productos accesibles y se convirtió en una de las más vendidas del país. Ese primer triunfo marcó el inicio de una expansión fulgurante.
De un pequeño laboratorio a la gran producción
A partir de ahí, el crecimiento fue constante. Ya en los años cincuenta, la compañía empezó a ampliar su oferta con productos de higiene como el hielo Moussel, que se hizo muy popular. En 1954 llegó la S3, una colonia ligera, fresca y asequible que encajaba con una sociedad que empezaba a normalizar sus hábitos de higiene. Sin distinción de género ni aspiraciones de lujo, se convirtió en un producto cotidiano, presente en miles de hogares en las siguientes décadas.
En 1985, Enrique Legrain vendió la compañía al grupo neerlandés Akzo. Con los años, la marca se diluyó en grandes multinacionales: Moussel quedó en manos de Unilever, mientras que la S3 ha terminado bajo el paraguas de la española Sensogreen.
- 1915
Fundación de Legrain en Bucarest, en un contexto de carencia de perfumes franceses en el país.
- 1943
Huida de la familia Moscovici y llegada a Barcelona, donde reanudan la actividad.
- Años 50
Expansión de la compañía con nuevos productos de higiene como el hielo Moussel.
- 1954
Lanzamiento de la colonia S3, que se convertirá en el producto más popular de la marca.
- 1985
Enrique Legrain, que había reconstruido la empresa en Barcelona después de la guerra, la vende en el grupo neerlandés Akzo.
- 2010
Moussel queda integrada en el catálogo de la multinacional Unilever.
- 2022
La colonia S3 vuelve a manos españolas con la adquisición por Sensogreen.