El médico homeópata que hizo fortuna con el agua con gas
Modesto Furest creó la marca Vichy Catalan y abrió el balneario en Caldes de Malavella, pero murió en la pobreza
No son muchas las marcas de gran consumo que llevan el apelativo catalán en su nombre. De hecho, algunas empresas que se identificaban con el país en su denominación han terminado amputando la marca, como es el caso de una conocida aseguradora de Sant Cugat del Vallès. Pero existe un producto que luce su catalanidad desde hace casi un siglo y medio, aunque sea en otra lengua. Se trata del célebre Vichy Catalan, que desde 1890 se ha consolidado como el proveedor de agua con gas más conocido del país (como la marca oficial no lleva acento, puede suponerse que está escrita en francés). Detrás de la creación de esta empresa hay un hombre que tuvo un papel clave, el doctor Modest Furest, que descubrió las propiedades de las aguas que brotan desde el subsuelo de la zona de Caldes de Malavella. Estas aguas tenían fama desde tiempos de los romanos, pero Furest aportó la validación científica.
Modesto Furest Roca Médico
- 1852-1939
Nacido en el Maresme en una familia muy vinculada a la navegación y con intereses en la fabricación de tintes, se fue a Barcelona a estudiar medicina y una vez con el título conseguido se instaló en Girona para ejercer como médico de cabecera. Pero antes, una serie de conocimientos le abrieron la puerta a una medicina poco convencional, la homeopatía. La curiosidad por esta práctica médica tan de moda por aquel entonces le llevó a viajar a Madrid y hacerse socio del Instituto Homeopático de la Sociedad Hahnemanniana Matritense (la denominación hace referencia a Samuel Hahnemann, inventor de la homeopatía). Además de esta disciplina, Furest puso el foco en otras prácticas como la hidroterapia y la helioterapia.
Por causa de su periplo por las comarcas de Girona, descubrió la localidad de Caldes de Malavella y sus aguas con tradición curativa, y eso le cambió la vida. En 1880 compró los terrenos y un año más tarde obtuvo la demostración científica que anhelaba: las aguas de la localidad tenían una composición química equivalente a las de la ciudad de Vichy, en Francia, famosa por sus términos. Después de una década de explotación de las aguas dio un paso más y registró la marca Vichy Catalan (1890) para comercializar agua con gas envasada. Ni que decir tiene que la elección de esta denominación le trajo muchos quebraderos de cabeza por cuestiones legales. El éxito de todo ello le empujó a levantar el balneario de Caldes de Malavella entre 1891 y 1904. En los primeros tiempos, Furest buscó el apoyo para montar el negocio en la familia de su mujer, Mercè Tapis Plaja, que eran bastante acomodadas. Cuando el proyecto tomó una mayor dimensión, se asoció con un grupo de indianos que habían dejado a Cuba para volver a establecerse en Cataluña. Eran Bonaventura Blay Milà, Josep Ferrer Torralbas, Josep Serradell Amich y Josep Vias Camps.
El doctor Furest no sólo trataba con enfermos, sino que también llevó a cabo una labor divulgativa muy intensa a través de conferencias y de libros donde defendía sus tesis. No cabe duda de que su obra se enmarca dentro del movimiento higienista, una de cuyas derivadas fue la explosión de la práctica deportiva –entre otras, el fútbol– a finales del siglo XIX. Durante la epidemia de cólera de 1885 fue pionero en aplicar la medicina homeopática a los enfermos, lo que le causó no pocos problemas con otros médicos y también con las autoridades.
Todavía tuvo tiempo de implicarse en la política local, porque entre 1883 y 1886 formó parte del Ayuntamiento de Caldes de Malavella, lo que le permitió poner en práctica sus propuestas higienistas, tales como el derribo de las murallas, el saneamiento de las calles o la implantación del en. Algunas de estas medidas las aplicó después también en Sant Pol de Mar, su villa natal. El estallido de la Guerra Civil le cambió la vida, porque su patrimonio se evaporó por obra del Comité de Responsabilidades y acabó viviendo en la pobreza, con un modesto subsidio como único ingreso económico.
La casa familiar que se hizo construir durante los buenos tiempos hoy en día todavía se puede contemplar. Está ubicada en la calle Josep Anselm Clavé, 28, esquina calle del Nord, en Girona (también es conocida como Chalet Juandó). Curiosamente, su hermano Estanislau también hizo fortuna, pero en un ámbito muy distinto, el de la moda. En 1898 fundó una empresa que acabó teniendo mucho éxito y que ha perdurado hasta nuestros días, con tiendas muy emblemáticas en la ciudad de Barcelona.