Sílvia Bel: “Me he pasado la vida trabajando y no tengo nada”
La actriz barcelonesa explica su relación con el dinero y el trabajo
A la actriz Sílvia Bel (Barcelona, 1970) el “gusanillo de la cosa artística” se le despertó desde muy pequeña. Venía de una familia humilde: “En casa eran muy pobres, eran republicanos y habían perdido la guerra”. El padre había empezado a trabajar en una fábrica con solo 14 años y siempre había tenido mucha inquietud intelectual: “Siempre había querido ir a la universidad, pero no tuvo oportunidad por las circunstancias vitales”. Por eso depositó muchas esperanzas en sus dos hijas y deseaba que estudiaran una carrera universitaria. Aunque inicialmente en casa no acababa de encajar, Bel decidió estudiar arte dramático en el Institut del Teatre.
“Mis padres no tenían un gran poder adquisitivo, yo sabía que la carrera me la tendría que pagar yo”, explica en declaraciones a “Empreses”. Compaginó los estudios con trabajos de camarera y profesora, hasta que el último año consiguió una beca para empezar a trabajar en el Museu de la Ciència.
Los inicios dentro del mundo de la interpretación no fueron fáciles, pero con el tiempo fue encontrando su lugar: “Me siento afortunada porque me he podido ganar la vida y no me ha faltado de nada viviendo de este oficio”. La irregularidad laboral, sin embargo, ha sido una constante: “Nosotros trabajamos y vamos al paro. Trabajamos y vamos al paro. Así es nuestro trabajo. De hecho, mi hija todavía recuerda el número que tenía en el paro de las horas que pasábamos esperándonos haciendo cola cuando la íbamos a buscar”. Los últimos años han sido una excepción dentro de esta inestabilidad. Desde 2017 interpreta a Marta Ramis en la serie “Com si fos ahir”, en TV3: “Es una especie de paréntesis en esta vida que he llevado”.
Bel siempre asumió que dedicarse a un trabajo vocacional implicaba renunciar a ciertas comodidades materiales: “Siempre pensé que el precio que se tenía que pagar por trabajar en un trabajo que te apasionara era no esperar hacerme rica”. “Es duro porque depende de que te llamen y te salgan oportunidades”, explica, pero también le permite una forma de vida que valora: “Yo no me habría visto trabajando ocho horas en una oficina”.
Y aunque hubiera momentos de no saber “si al día siguiente se podría llenar la nevera o no”, asegura que, poco a poco, las cosas fueron saliendo. Cuando ganaba más dinero, lo ahorraba pensando en las etapas más difíciles. “Me adecué mucho a esta situación. Acepté que las cosas eran así”. Y añade: “He preferido tener la certeza de que me valía por mí misma y que no necesitaba que nadie me viniera a socorrer económicamente para poder continuar. Sobre todo, teniendo en cuenta que yo me separé con una niña muy pequeña y que, por lo tanto, tenía que tirar adelante”. Bel ha priorizado la libertad y la independencia económica por encima de un nivel de vida más elevado que la habría podido ahogar. Esta filosofía también se refleja en sus decisiones materiales: “No me compré casas, pisos ni nada. Solo me he comprado una furgoneta. Me he pasado la vida trabajando y no tengo nada. Tengo unos ahorros, tampoco gran cosa”.
No se trabaja gratis
En su trayectoria no ha priorizado los proyectos mejor pagados: “Es un equilibrio entre lo que deseas y lo que consideras que te llenará artísticamente. Pero no se trabaja por amor al arte. No se trabaja de forma gratuita”. La actriz defiende que la interpretación, igual que cualquier otro oficio, se ha de remunerar dignamente. En su caso, el peso de la parte económica a la hora de escoger un proyecto ha variado según el momento vital y personal. Aun así, asegura que guarda estima por todos los papeles que ha interpretado: “Todos los personajes que he interpretado me los he estimado y de todos he sacado un fragmento de vida”.
Actualmente, después de una larga carrera en el sector, Bel tiene los ojos puestos en el cine: “También en el teatro, que ha sido mi vida. Siempre que me presenten un proyecto que me ilusione, allí estaré. Y estoy agradecida a todos estos años en la serie, ha tenido muy buena acogida por parte del público y me ha dado muchas alegrías”. Sus padres miran atrás con orgullo: “Están muy contentos de que yo me haya dedicado a esto y de que me haya ido bien”. Y destaca el apoyo incondicional que siempre le han dado: “Siempre los he encontrado en primera fila el día del estreno”.