La tecnología gerundense que se esconde detrás de los envases del supermercado
La empresa familiar Comexi, con la tercera generación al frente, fabrica la maquinaria con la que se imprimen y se transforman buena parte de los envases alimentarios del mundo
Riudellots de la SelvaUna bolsa de ensalada, unas galletas, la comida del gato o la etiqueta de plástico de la botella de agua. Cuesta encontrar un supermercado donde no haya algún envase flexible. Están presentes, de media, en la mitad de los productos, incluso en un 80%. Pero detrás de estos envoltorios hay una industria prácticamente invisible para el consumidor, pero imprescindible para que los productos se promocionen en los estantes. Desde Riudellots de la Selva, en el área urbana de Girona, Comexi desarrolla desde hace más de setenta años la tecnología que permite imprimir y transformar este tipo de envases, un mercado global donde compite con algunos de los principales fabricantes del mundo.
Exportan el 95% de lo que fabrican –con una gran cuota de mercado en Estados Unidos–, trabajan para grandes multinacionales y se han propuesto competir directamente con HP y Fujifilm con la impresión digital; y de la misma manera que hace setenta años las primeras máquinas de impresión llevaban el nombre de cimas catalanas, ahora las salas de reuniones llevan el nombre de Taga, Puigmal o Montserrat y grandes fotos de Girona y la Costa Brava dan la bienvenida al visitante. "Es muy importante saber de dónde vienes y quién eres", defiende Pau Xifra, presidente ejecutivo de Comexi y tercera generación al cargo. En 2025 asumió las riendas de la empresa familiar con el objetivo de dar un paso más, y en junio inauguraron una ampliación de 5.000 metros cuadrados de la planta.
Xifra enfatiza que, más que un relevo generacional, Comexi ha vivido diferentes etapas evolutivas desde que nació en un pequeño taller del barrio gerundense de Vista Alegre en 1955. "Mi abuelo fue un visionario", rememora. Manel Xifra i Boada vio en los años cincuenta lo que muchos otros aún no intuían. Con la llegada de los supermercados, el producto dejaría de venderse desde el mostrador y comenzaría a venderse desde el estante. El envase dejaba de ser solo protección para convertirse también en un "vendedor silencioso". Setenta años después, la tercera generación de la familia continúa desarrollando la tecnología que hace posible ese gesto cotidiano de elegir un producto antes que otro.
"Al final, es un mercado bastante nicho y en los años 70 ya estábamos exportando el 50% de nuestra producción", detalla el actual presidente de la empresa. Si Manel Xifra Boada tuvo la intuición de ver en el envase una industria de futuro, su hijo, Manel Xifra Pagès, entendió que el liderazgo no se mantiene solo con tecnología, sino también con conocimiento. Durante su etapa al frente de Comexi impulsó la internacionalización de la compañía, pero también una manera de entender la innovación basada en la formación continua y el intercambio de experiencias con los clientes. De esta visión nació de forma pionera el Comexi CTec, un centro donde operarios, técnicos y fabricantes de todo el mundo aprenden, experimentan y comparten conocimiento. "Las empresas avanzan cuando las personas comparten el conocimiento", resume Pau Xifra, que identifica esta apuesta como uno de los grandes legados de su padre.
Ahora el relevo en la presidencia ha llegado en un momento en que el sector vuelve a reinventarse, y de la mano de una ampliación de la planta que ha de servir para desarrollar las nuevas impresoras digitales. La digitalización está transformando la manera de imprimir envases, nuevos actores tecnológicos como HP entran en un mercado hasta ahora dominado por los fabricantes especializados y Europa exige soluciones cada vez más sostenibles. Xifra rehúye el debate reducido a eliminar el plástico. Defiende que el envase flexible continúa siendo imprescindible en muchos usos –especialmente en el ámbito alimentario– y sostiene que el reto no es prescindir de él, sino avanzar hacia materiales más sostenibles y plenamente circulares. "Sería muy difícil hoy sostener la cadena alimentaria mundial sin soluciones basadas en el plástico", argumenta.
Visión de crecimiento
Navegando a contracorriente del resto de empresas del Estado, vienen de un 2025 con una facturación de 187 millones de euros (un 7% más) y la osadía de haber triplicado las ventas en Estados Unidos en un contexto de crisis arancelaria y clima de incertidumbre del comercio internacional. Ahora el objetivo que se ponen es superar los 190 millones y mirar hacia arriba, a los competidores que pasan la barrera de los 1.000 millones de euros. "Nuestros competidores alemanes facturan 1.100 millones, y los suizos 2.015 millones. Es otra escala. Y en el futuro, con lo digital, podríamos competir con empresas todavía mucho más grandes como podría ser HP o Fujifilm –concluye Xifra–. Es un futuro que está llegando, en el cual hemos invertido mucho, y estamos muy ilusionados".
- 5.000 metros cuadrados La ampliación de la planta de Riudellots este 2026, que ahora ocupa 30.000 metros cuadrados y debe permitir invertir en innovación y también impresoras 3D.
- 187 millones de euros La facturación en 2025, un 7% más. El objetivo este 2026 es superar los 190 millones.
- 37 millones de euros Las ventas en Estados Unidos en 2025, que representan una porción importante del negocio.
- 95% de exportación Comexi se dedica sobre todo a la exportación de su tecnología por todo el mundo.