Festivales

“El valor del festival es precisamente el impacto cotidiano sobre los pueblos y su gente”

Carme Crespo es la gerente del Festival Itinera, un espectáculo itinerante por los micrpueblos de Cataluña

Carme Crespo, directora del Festival Itinera
07/08/2026 - 20:01 h.
3 min

Carme Crespo se ha dedicado muchos años al marketing y a la publicidad, pero nunca habría pensado que acabaría siendo la gerente y directora del Festival Itinera. “Dirigir este proyecto es una de esas cosas que la vida te pone delante cuando menos te lo esperas”, confiesa. Itinera nació en el año 2021, en plena pandemia, por iniciativa de Marcel Marata. Ahora hace dos años y medio que Marcel murió en un accidente de tráfico, justamente cuando se dirigía al acto de inauguración de la 4ª edición del Festival. Carme Crespo, su mujer, decidió tomar el relevo. “Desde el primer momento tuve claro que no se podía parar. Primero, porque creía profundamente en él; había estado muy vinculada y ayudaba en todo lo que podía. Pero sobre todo porque él se sentía inmensamente orgulloso de haberlo creado”, declara.

Creado entre la Associació de Micropobles de Catalunya y la empresa Aktive, el Festival Itinera nació con el objetivo de dar a conocer los micropueblos del territorio y sus encantos acompañados de música de calidad en formato reducido. La propuesta musical del festival es diversa: desde artistas de música negra (jazz, blues, soul y góspel), hasta música de raíz, clásica y otros estilos de todas partes del mundo.

Concierto en la Baronia de Rialb.

El primer concierto del festival fue el 23 de mayo de 2021 en Penelles, de la mano de Andrea Motis, Joan Chamorro y Josep Traver como artistas principales. Aquel mismo año, el festival ganó el Premi Fundació Catalunya Cultura y desde entonces el proyecto no ha parado de crecer. Los 110 conciertos de hace seis años son ahora casi 200. La intención del proyecto es clara: trazar sinergias, acercando otros tipos de cultura musical a los pueblos de Cataluña y, a la vez, dando reconocimiento a lugares desconocidos del territorio catalán. “Hay dos ejes: uno es universalizar la cultura, dando a los habitantes de un micrpueblo la posibilidad de escuchar otro tipo de música sin tener que desplazarse; el otro es dar a conocer el patrimonio de estos municipios, ponerlos en el mapa; finalmente, se trata de crear una plataforma para dar a conocer el talento original”, explica Carme.

En Cataluña hay 484 micrpueblos, poblaciones que tienen menos de 1.000 habitantes. Representan una población de 195.214 personas en total, el 2,5% de la población catalana, pero estos municipios ocupan una superficie que equivale a la mitad de todo el país. Carme explica que proyectan un futuro ambicioso: les gustaría llegar a organizar conciertos en 300 micrpueblos diferentes. “Cuando este modelo esté consolidado, nos gustaría volver a impulsar la expansión hacia otras comunidades autónomas, una idea que ya había empezado Marcel”, añade.

Concierto del Festival Itinera en la Vall de Boí.

La gran variedad de conciertos que ofrecen hace imposible que Carme pueda asistir a todos, pero disfruta inmensamente de todos los lugares que desconocía y que ahora puede conocer gracias al trabajo. Al mismo tiempo, la respuesta del público es lo que la motiva a sacar adelante el proyecto: “Que se acerque la alcaldesa o cualquier persona del público y te diga que ha disfrutado mucho es muy bonito. Ver esa emoción es lo que realmente da sentido al trabajo que hacemos. Puede parecer muy ingenuo, pero estos conciertos crean espacios de comunidad y cohesión social. El valor del festival es precisamente el impacto cotidiano sobre los pueblos y su gente”.

Haber encontrado el equilibrio entre el formato del festival y la conexión con la población de los micropueblos no es casualidad, es fruto de entender que el funcionamiento de estos municipios no puede ser como el resto: gran parte de la esencia de este festival itinerante es que no habrá nunca dos conciertos iguales. Cada pueblo y cada territorio tienen unas características propias que obligan a pensar espectáculos únicos y adaptados al lugar. “No podemos exigir a un ayuntamiento muy pequeño que en febrero tenga decidida toda la programación de agosto o de octubre. No se puede tratar igual a quien es diferente”.

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