Muere mossèn Lluís Bonet, alma durante décadas de la Sagrada Familia
Desaparece a los 95 años un referente para el templo gaudiniano y para el catalanismo eclesial
BarcelonaLluís Bonet i Armengol, rector de la parroquia de la Sagrada Familia durante 25 años, ha fallecido este viernes a los 95 años. Su figura está íntimamente asociada al templo de Gaudí, del que era todo un referente eclesial y humano, además de ser hermano del arquitecto continuador de las obras, Jordi Bonet, fallecido en 2022, a los 97 años.
Los dos hermanos hicieron tándem durante décadas en la Sagrada Familia, que era como su casa. Claro: eran hijos del arquitecto Lluís Bonet Garí, discípulo de Antoni Gaudí y uno de los arquitectos que asumieron la continuación de las obras después de la Guerra Civil. En cuanto a su pasión gaudiniana, Bonet también tuvo un papel relevante en el impulso de la causa de beatificación del arquitecto. Y en 2010 vivió en primera línea la consagración de la basílica por el papa Benedicto XVI.
Mossèn Bonet estableció un vínculo muy estrecho con la comunidad religiosa de la Sagrada Familia, donde era querido y respetado. Él, de hecho, se consideraba un cura de barrio. En los inicios como mosén, estuvo más de una década en la parroquia obrera de Sant Cristòfor, en el barrio de Tarrasa de Ca n'Anglada, donde se movía con vespino y donde conectó con la población inmigrada. Risueño y activo, entregado y solícito, hizo allí una gran labor pastoral y social.
Ya en la Sagrada Familia, cada verano, por ejemplo, y hasta hace muy pocos años, visitaba los campamentos de verano del grupo scout Antoni Gaudí, uno de los más antiguos del país. De hecho, él mismo procedía del escultismo, donde se había formado de la mano del mosén Antoni Batlle, todo un referente para este mundo.
Hombre de gran tolerancia y apertura mental, sabía escuchar y era escuchado. Sencillo de trato y austero, había nacido en Barcelona en 1931, en el seno de una familia de raíces cristianas y catalanistas, de manera que su vocación de fe fue algo natural, al igual que su compromiso con la lengua y el país. De hecho, durante el franquismo fue vigilado por el régimen dictatorial como cura "rojo separatista".
Mossèn Bonet ha donado su cuerpo a la ciencia y no habrá ningún funeral. En septiembre está prevista una celebración de despedida.