Los pacifistas rusos intentan desafiar a Putin en unas elecciones a medida del Kremlin

El voto electrónico y la eliminación de los opositores facilitan la victoria aplastante de Rusia Unida

Una pantalla que promociona el partido Rusia Unida delante de edificios con murales de comandantes militares soviéticos en Simferópol, Crimea, el 15 de septiembre de 2026.
20/09/2026 - 13:01 h.
4 min

MoscúLa oposición pacifista rusa se debate entre el boicot, la protesta y el pragmatismo en las elecciones legislativas que terminan este domingo y en las que nadie duda de la victoria del partido de Vladímir Putin. Los votantes contrarios a la guerra han visto cómo las autoridades apartaban a la única formación antibelicista, Yábloko, y cómo iban cayendo descalificados todos los candidatos potencialmente peligrosos para el régimen. Además de las habituales estrategias para conminar a los trabajadores públicos a marcar la lista oficialista –la “movilización administrativa”– y para impedir la presencia de observadores independientes, esta vez el Kremlin ha generalizado el voto electrónico, un sistema que los analistas denuncian que facilita la manipulación de los resultados.

En 2021, la votación en línea solo estaba operativa en siete territorios rusos, incluida la capital. Entonces, diversos candidatos opositores encabezaban el recuento hasta que se volcó el voto digital de Moscú y dio la vuelta al escrutinio a favor de los candidatos de Rusia Unida. En estas elecciones, estará disponible en 33 regiones y, con el fin de incentivarlo aún más, la administración sortea vales canjeables por títulos de transporte o compras en cafeterías y supermercados entre aquellos que voten telemáticamente. Los ciudadanos pueden llegar a ganar el equivalente a 500 euros.

Además, según explica a ARA el analista Dan Storyev, los comicios “no solo se manipulan mediante recuentos obscenos, sino filtrando quién puede y quién no puede participar”. El sistema ruso funciona de manera que 225 parlamentarios se eligen a través de listas cerradas de partido y 225 más en candidaturas uninominales en cada uno de los 225 distritos electorales. Eliminada la lista de Yábloko, la justicia ha sido especialmente activa a la hora de descalificar también a los candidatos individuales del partido. Un 17% han sido apartados y otros se han retirado tras recibir amenazas de muerte.

También los candidatos del Partido Comunista (PCFR) han sufrido más de lo habitual, hecho que demuestra que Rusia Unida los puede llegar a ver como una amenaza a pesar de formar parte de la oposición tolerada. Un tribunal ha vetado a su aspirante más popular, Nikolai Bondarenko, muy crítico con las políticas del gobierno. Además, los comunistas han sido víctimas de otro truco perverso: los llamados “partidos spoiler”, que pretenden confundir a los electores, dividir el voto y hacer el trabajo sucio a Rusia Unida en distritos uninominales donde el resultado es más disputado. Así, el partido fantasma Comunistas de Rusia (CR) presenta candidatos con apellidos muy parecidos a los del Partido Comunista. Por ejemplo, en Moscú, Ivan Uliánchenko (PCFR) aparece en la papeleta junto con Serguéi Uliánov (CR); en la República de Altái, Konstantín Kovaliov (PCFR) compite contra Grigori Kovaliov (CR); o en Omsk, Borís Márkov (PCFR) se enfrenta a Dmitri Márkov (CR).

El “voto inteligente”

La fuerza del Partido Comunista en las regiones lo hace atractivo para algunos opositores pacifistas, aunque la posición oficial de la dirección es de apoyo militante a la guerra. Activistas en el exilio como Yulia Naválnaya apuestan por el “voto inteligente”, es decir, por marcar en la papeleta aquel nombre que tenga más números de derrotar al candidato del Kremlin. También desde el exilio lo defiende Dmitri Kissiev, antiguo colaborador de Borís Nadezhdin, el último candidato antibelicista que intentó desafiar a Putin en las presidenciales de 2024 y que ahora ha tenido que huir. En declaraciones al ARA, Kissiev sostiene la necesidad de debilitar a Rusia Unida y de “enviar una señal a la sociedad y al poder de que hay personas en Rusia que no apoyan su política”.

El voto nulo como opción pacifista

Al mismo tiempo, esto puede comportar votar a candidatos favorables a la guerra en circunscripciones donde Yábloko presenta a políticos pacifistas. Sea como sea, desde la organización liberal aseguran que ya han conseguido su objetivo. El portavoz de Yábloko, Ígor Yákovlev, destaca en este diario que ahora “ya no se puede afirmar que en Rusia no haya partidarios de la paz o que sean una minoría insignificante”. El partido ha dado la consigna a sus simpatizantes de optar por el voto nulo. No quieren que se deje la papeleta en blanco por miedo a que alguien la pueda rellenar, pero tampoco se inclinan por votar al resto de formaciones porque “no se diferencian en nada las unas de las otras y apoyan la guerra”. Kisiev, en cambio, les acusa de haber “perdido la credibilidad entre aquellos que habían confiado en ellos” y de abocarles a malgastar el voto.

Otra iniciativa de protesta es lo que se conoce como el “mediodía por la paz”. Su impulsor, Iliá Yashin, excolaborador de Navalni y ahora también exiliado, anima a los ciudadanos opositores a formar largas colas en los colegios electorales este domingo al mediodía porque la policía no se lo puede impedir. Desde Yábloko, sin embargo, lo rechazan porque lo consideran “una especie de happening”, en un momento “demasiado serio” para este tipo de escenificaciones.

Mientras tanto, Storyev cree que es precisamente esta dimensión performática lo que le da valor. “Si las elecciones son un espectáculo, una gran representación teatral, la forma de oposición más viable también es espectacular”, concluye.

stats