¿Cuánto vale un café solo?
Cafés Roure, en el barrio barcelonés de Sant Antoni, ofrece cafés de especialidad sin pretensiones ni precios desorbitados
BarcelonaEn Cafés Roure de la calle Comte Borrell de Barcelona, en el corazón de Sant Antoni, el café es una forma de vida. Desde siempre. Sin pretensiones, sin modas, sin presumir de esa etiqueta hoy tan de moda de "café de especialidad" o "la experiencia del café". Hoy todo son "experiencias". Daniel Marín, el actual propietario del negocio, le quita hierro y reivindica la esencia –nunca mejor dicho– del buen café.
Conoce la palabra barista desde siempre, pero reconoce que no le ha oído utilizar nunca tanto como ahora. Barista, la persona que prepara café. "Ahora se hacen cursillos e incluso másteres. Antes aprendías haciendo, con el oficio y la experiencia". Roure es un establecimiento arraigado y querido en el barrio. Daniel, vecino, cliente y amigo de toda la vida, le regenta desde el 2019, cuando Joan Roure, tercera y última generación del negocio familiar, le comunicó que se jubilaba. Y lo vio claro: había que tomar las riendas del negocio y seguir adelante. Y así fue.
El establecimiento tiene dos partes –tienda y cafetería– y varios tipos de clientes. La cafetería sirve desayunos –dulce y salado– y meriendas –solo dulce–, y se nutre principalmente del vecindario del barrio. Por las mañanas sobre todo los mayores y los que van a trabajar, y por las tardes, familias y residentes. Entre ellos, muchos extranjeros jóvenes que viven en el barrio. La tienda, con una buena variedad de cafés y dulces, acoge a compradores de toda la ciudad. El barrio, Sant Antoni, está bastante de moda para conceptos recién llegados como el brunch, que en Roure no trabajan. "La restauración en el barrio, sobre todo los fines de semana, está muy enfocada a recibir a barceloneses del resto de la ciudad, pero le falta más apertura hacia el mismo barrio", reflexiona Daniel. La famosa cultura del vermut, tan seductora y tan invasiva.
Disponen de unas sesenta variedades de café. Tanto para la venta a granel como para la degustación. Disponen de cafés de casi todos los países productores del mundo: Colombia, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Ecuador, Perú, Panamá, Brasil, Kenia, Etiopía, Uganda, Tanzania, Indonesia, India, Vietnam... Solo les faltan tres: las. No podemos decir que tengan café de todas las variedades porque sería casi imposible: sólo en Etiopía se estima que hay unas 1.300 distintas.
En la cafetera siempre tienen puesto, por defecto, café de Colombia, pero pueden servir de todas las variedades de que disponen. Y de complementos ideales para el café encontramos también un buen montón. La reina es la mermelada, pero también el chocolate y las galletas. "¡Ostras, cómo me cuesta encontrar los pedos de monja!", les decían el otro día. La emblemática galleta redonda siempre la tienen disponible. Y carquiñoles, claro. Intentan que todos estos complementos sean de producción catalana. Con alguna excepción, como las inevitables y deliciosas mermeladas británicas.
"Ahora hay mucha gente interesada en la cultura del café", señala Daniel. Gente con ganas de probar cosas nuevas, de saber cómo está tostada esa variedad o esa otra. Ir más allá del simple hecho de "hacer un café". Saber que existe el café de supermercado, el de origen y el de finca. ¿Y cuál es éste último? Lo entenderemos con un par de ejemplos. Café de Colombia, de la región de Huila y de la finca Barcelona. Sí, en Huila hay una finca productora de café llamada Barcelona. O café de Puerto Rico, de la región de Jayuya y de la finca San Pedro. Daniel es escéptico con estos nuevos establecimientos que proliferan y que sirven cafés normalitos a precios de especialidad. "¡Y con vasos de plástico!", se exclama. "Nuestro café solo vale 1,50 euros, pero si quieres tomar un café de 5 euros, aquí te serviremos uno fantástico. ¡Y con tacita!"
Un negocio diverso
Cafés Roure nació en los años veinte en la calle Hospital, como tienda y torrefactor, fundado por el primer Joan Roure. Esta generación fue la que creó también el famoso café Rovi. En los años treinta abrieron la primera tienda en la calle Borrell, y en los años sesenta se trasladaron al local actual. De los tres hijos del fundador, el primero se quedó con Roure, el segundo con Rovi y el tercero con Roure Tectosa, marca de maquinaria relacionada con la elaboración cafetera. No fue hasta los años noventa cuando el tercer Joan Roure decidió abrir la cafetería. La torrefacción in situ ya no era posible por problemas de ruido.
Cafés Roure, todo lo que queráis saber sobre el café, con ambiente de barrio, rescoldo y pocos romances.