Estufas, bombas de calor o calderas? Estos son los mejores sistemas de calefacción
La aerotermia y los aires acondicionados son los métodos más eficientes, pero tienen costes de instalación muy elevados
BarcelonaCon la bajada de las temperaturas del otoño, la mayoría de los hogares catalanes o bien ya han tenido que encender la calefacción y las estufas, o están a punto de hacerlo. Ante la subida de los recibos de la luz y del gas, sin embargo, ahora es un buen momento para plantearse cuáles son los mejores sistemas para calentar una vivienda con el mínimo de consumo posible.
En este sentido, un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicado la semana pasada muestra cuáles son los sistemas más eficientes en cuanto al consumo energético cuando están en funcionamiento, pero también durante la instalación. En este aspecto, cada vivienda es un mundo y los sistemas de bombas de calor son los más efectivos para reducir las facturas, pero a la vez son los más caros de instalar, todo lo contrario que los sistemas más tradicionales como las calefacciones con calderas de gasóleo y las estufas eléctricas.
El estudio de la OCU toma como modelo una vivienda de 90 metros cuadrados ubicada en un municipio de la zona climática D, que en el caso de Cataluña equivale a la mayoría de las comarcas interiores, como las de Poniente, la Cataluña Central y el Prepirineo. La zona del Alto Pirineo es más fría (zona E), mientras que el prelitoral y el litoral de Barcelona y Gerona son zona C, más cálida, y aún más el litoral tarraconense, que es zona B.
Por tanto, los cálculos de consumo pueden variar en función del frío que haga en cada municipio, teniendo en cuenta que la mayoría de la población catalana vive en zonas localizadas en la zona C, es decir, con temperaturas más elevadas de media. El coste de la instalación, sin embargo, no suele cambiar tanto, aunque en las grandes ciudades –sobre todo en Barcelona– acostumbran a tener precios más altos.
Caldera o estufas
La diferencia entre las calderas –o radiadores– y las estufas es que las segundas emiten calor directamente, mientras que las primeras sirven para calentar agua que se desplaza por un circuito cerrado con radiadores distribuidos en todas las estancias de la casa. Muchas viviendas nuevas ya se construyen con sistemas de calefacción incorporados, pero no todas, y muchos edificios antiguos no tienen. Instalar un sistema de calefacción en un piso o una casa ya construidos puede tener un coste muy elevado, ya que hay que pasar tubos metálicos por todas partes. Así pues, es posible que, en los pisos sin instalación, lo más fácil y barato sea optar por sistemas que no requieran hacer esta obra.
Dicho esto, las calderas pueden presentar otro problema, sobre todo las más viejas, que es la ineficiencia energética: "El 60% de las populares calderas de gas instaladas en la Unión Europea son ineficientes, ya sea porque son antiguas o porque no han recibido el mantenimiento adecuado a lo largo de los años", asegura la OCU.
Esto explica la aparición en el mercado de nuevos sistemas, sobre todo los que calientan a través del aire, especialmente en edificios de nueva construcción.
Entre 185 y 747 euros de factura
Mirando el consumo, tener una bomba de calor aire-aire –la misma que se puede utilizar en verano como aire acondicionado– permite un gasto por el uso de 185 euros anuales, la más baja de todas las opciones. La instalación y el aparato cuestan unos 2.640 euros, lo que significa que queda amortizada en unos cuatro años en comparación con la opción más cara, que son las estufas eléctricas y la calefacción con caldera de gasoil.
La aerotermia –es decir, una bomba de calor aire-agua– es la segunda opción más barata, según los cálculos de la OCU, con un coste anual de 270 euros. A pesar de esto, lo más costoso es la instalación del sistema, que se eleva hasta los 10.700 euros, muy por encima del resto de opciones. Esto hace que sea el sistema que tarda más en amortizarse en comparación con los radiadores eléctricos y las calderas de gasóleo: unos 23 años.
Justamente estos dos sistemas se encuentran entre los más habituales en los hogares catalanes, pero también son los que tienen un coste anual más elevado. En el caso de la calefacción con caldera de gasóleo, los consumidores pueden pagar unos 747 euros cada año por su uso, a los cuales hay que incluir unos 2.150 euros más a pagar de una sola vez, que es el coste medio del aparato. En cuanto a los radiadores eléctricos, el total de radiadores para calentar una vivienda de 90 metros cuadrados tienen un coste medio de 2.200 euros y su consumo durante un año puede hacer aumentar la factura de la luz en unos 747 euros.
Otro sistema muy corriente en todo el país es la calefacción de gas natural, que recorta el consumo energético hasta los 256 euros por año, significativamente por debajo de los radiadores y de la calefacción con gasóleo. En comparación con estos sistemas, también destaca que una caldera de gas natural con condensación cuesta de media 2.195 euros, un precio muy similar a las calderas de gasóleo. Tiene el inconveniente, sin embargo, de que a la mayoría de municipios del país todavía no llega el gas natural canalizado, según el Instituto Catalán de Energía (ICAEN).
Entre los dos extremos están los acumuladores eléctricos, que se amortizan en 17 años, con un coste de 2.600 euros, y reducen el coste a 598 euros, todavía muy por encima de opciones como las bombas de calor pero inferior a los radiadores eléctricos y la caldera de gasóleo.
Finalmente, las estufas de pellets también se encuentran entre las opciones intermedias, con una instalación de 1.700 euros amortizable en seis años y un consumo por año de 440 euros. Uno de los principales problemas de esta tecnología es que el combustible ocupa mucho espacio y hay que transportarlo hasta la vivienda. Esto lo hace especialmente poco indicado para viviendas pequeñas y para edificios altos porque se tienen que subir los sacos de pellets, un caso similar al de las bombonas de butano.