Laboral

Las directivas deben trabajar 47 días más al año para cobrar lo mismo que los hombres

La presencia de mujeres en cargos directivos en el Estado apenas ha crecido un 1,7% desde 2006

Roger Hernández Pujol
05/03/2026

BarcelonaDos décadas de mediciones no han sido suficientes para derribar el techo de vidrio en las empresas españolas. Según la 20a edición del informe Brecha salarial y presencia de la mujer en puestos directivos 2026, presentado por ICSA Grupo y EADA Business School, la alta dirección sigue siendo un terreno mayoritariamente masculino. Aunque la representación femenina ha pasado del 16,9% en 2006 al 18,6% actual, la desigualdad económica persiste e incluso se ha agravado en los niveles de mayor responsabilidad.

La conclusión más gráfica del estudio, elaborado a partir de 80.000 datos salariales, es que una directiva debe trabajar 47 días más al año para percibir el mismo sueldo que su homólogo masculino. En los últimos 20 años, la brecha en la cúpula organizativa ha crecido del 8,5% al ​​13% actual. Esta tendencia contrasta con la categoría de empleados base, la única donde la diferencia salarial ha descendido en este período, situándose en el 9,8%.

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"El debate ya no es únicamente de acceso, sino de cómo se reconoce económicamente el poder", señala la doctora Aline Masuda, investigadora de EADA. El informe destaca una paradoja: mientras que las mujeres son ya mayoría en la formación ejecutiva (51,6% en el curso actual), este talento no se traduce en una remuneración equivalente al escalar en la jerarquía.

El sesgo sectorial y el peso de las pymes

El análisis por departamentos muestra una clara segregación. La presencia femenina es notable en la dirección de comunicación (42,8%) y recursos humanos (35,8%), pero resulta casi anecdótica en áreas críticas como la dirección TIC (5,1%) o la dirección comercial (7,9%).

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Por tamaño de empresa, las pequeñas organizaciones son las que más han impulsado el liderazgo femenino este último año, con un aumento del 4,3%. Por contra, la gran empresa registró un retroceso del 4,1%. Un factor determinante es que la normativa de igualdad sólo obliga a las empresas de más de 50 empleados, lo que deja fuera al 98,8 del tejido empresarial del Estado.