Laboral

Ocho meses sin la autopsia definitiva de Montse, la empleada de la limpieza muerta en la ola de calor

La familia denuncia los retrasos por esclarecer la causa de la muerte que les impiden emprender acciones legales

Barcelona"Llamamos dos veces al mes a la Ciudad de la Justicia y la respuesta siempre es la misma". Hace casi ocho meses que Montse Aguilar, una trabajadora de los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Barcelona, murió al llegar a casa después de una jornada de trabajo durante la ola de calor de finales del pasado junio. Desde entonces, su familia sigue a la espera de la autopsia definitiva que determine la causa de la muerte para emprender acciones legales y defender ante los tribunales que fue un accidente laboral y no un fallecimiento fortuito. "Nos dicen que no tienen nada. Llevamos desde el 8 de septiembre sin ninguna nueva notificación", explica a la ARA Clara Aguilar, hermana de Montse.

El caso lleva meses detenido y la familia recibe la información con cuentagotas: saben que faltan pruebas patológicas y analíticas de bilis, sangre y orina para acabar de esclarecer por qué Montse cayó fulminada en casa después de haber completado el turno de tarde en el trabajo a pleno sol. Clara Aguilar recuerda que la autopsia preliminar —donde el traumatismo que le causó el golpe en la cabeza aparece como causa de la muerte, pero no se confirma por qué se desmayó— apuntaba ya a signos compatibles con un golpe de calor. "Decía que su corazón estaba muy dilatado: si el de un cuerpo humano pesa entre 120 y 220 gramos, el de Montse pesaba 516 gramos", dice su hermana. Además, ese primer informe también alertaba de una afectación renal, otro aviso relacionado con la exposición excesiva al sol.

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Hasta que no tengan el informe oficial, la familia de Montse no puede hacer mucho más que esperar a resolver este entramado burocrático. "Nuestra abogada quedó muy sorprendida de estos retrasos", dice Aguilar. De confirmarse que fue un golpe de calor por haber trabajado bajo el sol a temperaturas extremas —a "36 o 37 grados" y con una humedad ambiental alta—, tiene muy claro que denunciarán por la vía penal a la encargada; FCC, la subcontrata para quien trabajaba; y el Ayuntamiento de Barcelona. "Mi hermana le dijo a su superior que se encontraba mal y su respuesta fue decirle que bebiera agua. No le costaba nada llamar a una ambulancia", lamenta. También insiste en que el uniforme de trabajo "100% poliéster" no era el adecuado para pasarse del día andando y limpiando calles en plena ola de calor. "Solo quiero que no vuelva a ocurrir nunca más. Que hagan el favor de cambiarles la ropa", añade.

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La tragedia ha tenido un fuerte impacto emocional en el entorno de Montse, que ha visto cómo su duelo quedaba interrumpido por consultas con la abogada, llamadas pidiendo información a las administraciones y la necesidad de mantener el caso vivo en los medios. Su madre, de 86 años, estaba con ella cuando se desplomó y, como el resto de la familia, está llevando mal la incertidumbre de no saber qué le pasó a su hija. "Si fue una muerte natural, pues me lo digan, y podremos poner fin a todo esto", dice Aguilar, quien también critica la falta de apoyo humano e institucional por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Consultados por el ARA, fuentes del consistorio se limitan a decir que las cuestiones relativas a la autopsia pertenecen al ámbito privado de la familia. FCC, la empresa subcontrata, no ha respondido a las peticiones de este diario.

Protocolos de prevención de riesgos laborales

Días después de la muerte de Montse, el Ayuntamiento y las cuatro empresas concesionarias del servicio de limpieza y recogida de residuos acordaron unificar y endurecer los protocolos de actuación ante las olas de calor. Entre los cambios que anunció la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, estaba el de aplicar las medidas preventivas a partir de los 34 grados en lugar de los 37. Así, en las horas de mayor exposición al sol los trabajadores tienen derecho a pausas de cinco minutos por cada hora de trabajo, recibirán una botella isotérmica de un litro y sombra. Sólo si se entra en alerta roja, cuando se superan los 40 grados, se suspenderá el trabajo a pie entre las 11 hy las 17 h. Este febrero el Ayuntamiento también puso el contrato para suministrar pulseras inteligentes contra los golpes de calor para los trabajadores de Parcs i Jardins.

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"No es un problema de tener un protocolo, sino de tener uno basado en métodos correctos", apunta Núria Losada Pla, secretaria de Salud Laboral en Catalunya de la CGT, el sindicato que está asesorando a la familia de Montse en este periplo. Según las tablas internacionales en las que la organización basa sus cálculos, estas pausas de cinco minutos son insuficientes e, incluso en un escenario conservador, los empleados deberían poder descansar 15 minutos por cada 45 minutos de trabajo en condiciones de calor extremo. Losada Pla considera que las empresas y las administraciones no aplican correctamente la normativa, a menudo por falta de conocimiento técnico. "Tienen la obligación legal de adaptar el puesto de trabajo si detectan alguna vulnerabilidad como la edad, patologías previas o el género, y muchos no lo hacen", expone la experta en prevención de riesgos.

Losada Pla reivindica que los procesos para determinar las contingencias profesionales de un accidente como el de Montse son demasiado largos y dejan a las familias "desamparadas". En este sentido, propone que la Inspección de Trabajo o los juzgados recojan la información de oficio en estos casos para evitar su eternización. El sindicato también plantea crear protocolos sectoriales obligatorios, endurecer las sanciones a las empresas y reforzar los efectivos de la policía laboral durante los episodios meteorológicos extremos, que irán a más por el contexto de emergencia climática.