Laboral

Los salarios de los inmigrantes en Cataluña son un 22,3% inferiores a los de los nacionales

Un estudio del CTESC cifra que una de cada cinco personas en edad de trabajar en Cataluña es de origen inmigrante

BarcelonaUn informe del Consejo de Trabajo, Económico y Social de Cataluña (CTESC) profundiza en el papel de los recién llegados en el tejido económico del país y pone el foco en las importantes diferencias que tienen respecto a los nacionales en cuanto a las condiciones ocupacionales. Un claro ejemplo de esta desigualdad se encuentra en los salarios: según asegura el estudio, el salario bruto anual de las personas extranjeras es un 22,3% inferior al de las personas de nacionalidad española. Esta diferencia se traduce actualmente en 6.891,64 euros brutos menos anuales de media.

El estudio, que se ha presentado este martes en el Parlament de Cataluña, también subraya que una parte importante de la población inmigrante continúa concentrada en ocupaciones con peores condiciones laborales y también donde hay menos oportunidades de promoción profesional. De hecho, esta situación de mayor vulnerabilidad se expresa a través de dos indicadores clave: por un lado, la tasa de parcialidad –que mide el porcentaje de personas ocupadas que trabajan a jornada parcial– se sitúa en el 16% entre los extranjeros, mientras que en la población nacional queda en el 12,9%; además, se le ha de añadir la temporalidad, que es superior entre los recién llegados (15,8%) respecto a los nacidos en el Estado (11,4%).

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De esta manera, el informe identifica dificultades vinculadas a los desajustes entre cualificación y ocupación de una parte de la población inmigrante. Esta situación se vive especialmente entre las personas con estudios superiores. El CTESC también constata que las mujeres recién llegadas presentan una incidencia especialmente elevada en salarios bajos y ocupaciones menos cualificadas.

Según los datos facilitados por el órgano consultivo de la Generalitat también constata que la tasa de paro es casi el doble entre los inmigrantes (13,9%) que el de las personas con nacionalidad española, que es del 7,7%. La tasa de ocupación –que mide la proporción de personas que tienen un trabajo remunerado en relación con el total de la población en edad de trabajar– también es menor entre los recién llegados: se sitúa en el 65,6% frente al 73,1%. Sin embargo, la tasa de actividad –que expresa las personas que en edad de trabajar tienen empleo o lo buscan– es bastante similar, del 76,1% en el caso de las personas extranjeras y del 77,1% entre los ciudadanos con nacionalidad española.

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¿Dónde trabajan?

El estudio destaca que los inmigrantes tienen una presencia especialmente relevante en sectores como la construcción o la agricultura. También en determinados servicios, como las actividades vinculadas a la atención a las personas. En el sector agrícola, por ejemplo, las personas extranjeras representan el 32,4% de las personas ocupadas. Según sus datos, también tienen una presencia superior a la media en la construcción, donde la población extranjera concentra el 22,7% de las personas ocupadas.

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Tal como señala el estudio del CTESC, por ejemplo, las personas de nacionalidad africana tienen una integración más vulnerable, con peores indicadores de actividad y ocupación y, especialmente, con una tasa de paro muy elevada (28,4%). En cambio, entre las personas procedentes de Asia y Oceanía destaca una elevada presencia del trabajo autónomo, ya que el 30,5% trabaja por cuenta propia, un dato que prácticamente duplica la media total. En cuanto a las mujeres inmigrantes, el estudio constata una gran concentración en el sector servicios.

La importancia del catalán

Más allá de la radiografía del migrante trabajador en Cataluña, el CTESC también apunta propuestas de mejora para revertir las desigualdades existentes. En el informe Buenas prácticas en integración laboral de las personas migradas de la organización, se señala que las experiencias con mejores resultados son aquellas que combinan aprendizaje de la lengua, orientación laboral, acreditación profesional y acompañamiento personalizado.

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Por este motivo, el consejero del CTESC y ponente del informe, Carlos de Pablo, ha asegurado en el Parlament la necesidad de incentivar el aprendizaje de la lengua: "Tenemos que conseguir que el catalán pueda llegar a ser lengua vehicular en los puestos de trabajo". "El catalán es uno de los factores más importantes de encuentro y vertebración social", ha dicho por su parte el presidente del órgano, Ciriaco Hidalgo. Además, también se ha señalado la necesidad de reforzar la acreditación de competencias profesionales de los recién llegados, así como agilizar los procesos vinculados a la homologación de títulos.