El ministerio de Hacienda reabre el pulso del déficit de las comunidades
El gobierno español trasladará a los territorios los objetivos de déficit y deuda para 2027 y los recursos
MadridUn trámite que normalmente se había superado sin demasiada dificultad en el Congreso pone en aprietos al gobierno español desde hace tiempo. Es la aprobación de la senda de estabilidad, el paso previo para elaborar unos presupuestos generales del Estado, y que incluye los objetivos de déficit y deuda, así como la regla de gasto para el conjunto de las administraciones públicas. En concreto, aquello que pone en aprietos al gobierno de Pedro Sánchez es el objetivo de déficit fijado para las comunidades autónomas y que en las últimas votaciones en la cámara baja española no ha prosperado porque la senda de estabilidad –incluye los objetivos para todas las administraciones– no ha tenido suficiente apoyo: el PP ha votado en contra, pero también Junts.
Este lunes el ministerio de Hacienda reabrirá este pulso y planteará los objetivos de déficit y deuda de 2027 para las comunidades autónomas en un nuevo Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). También los recursos con los que contarán los territorios el año que viene.
En 2024 fue la primera vez que Junts, como partido del bloque de investidura, ya votó en contra de los objetivos de déficit y deuda. Los de Carles Puigdemont consideraban que el margen de gasto otorgado a las comunidades autónomas era "insuficiente" y suponía un agravio comparativo respecto a la Administración central. Entonces, el ministerio de Hacienda planteaba un objetivo de déficit para las comunidades de un 0,1% del PIB para 2025. Lo mismo pasó el año pasado.
Desde el gobierno español siempre han lamentado aquella decisión. La Moncloa defendía que era un margen suficiente –recordaba el retorno de las reglas fiscales e indicaba que un grueso del gasto ya lo asume el Estado, que a la vez les transfiere recursos–. También que votar en contra supone, en última instancia, asumir un objetivo de déficit más perjudicial –se debe adoptar el objetivo que está en vigor y como los PGE están prorrogados desde 2023, el gobierno de Pedro Sánchez debe aferrarse al último plan avalado por Bruselas y que prevé el equilibrio presupuestario (un déficit del 0% del PIB para las comunidades).
Además de los objetivos de déficit y deuda, este lunes el gobierno español trasladará a las comunidades autónomas los recursos con que contarían el año que viene. En noviembre de 2025, cuando el ministerio de Hacienda intentó encarrilar unos presupuestos del Estado para 2026, informó a los gobiernos autonómicos que contarían con unos recursos récord del sistema de financiación de hasta 157.731 millones de euros (un 7% más que el año 2025) en concepto de entregas a cuenta o anticipos. De este dinero, Cataluña recibía un récord de 30.207 millones, un 6,9% más que en 2025. A las entregas a cuenta o anticipos para 2027 habrá que sumar la liquidación positiva de 2025.
El PP quiere hablar de financiación
Las comunidades del PP aprovecharán el cónclave con el ministerio de Hacienda para poner sobre la mesa la reforma del modelo de financiación autonómico. El gobierno español tiene intención de abordar este tema en otro CPFF antes de las vacaciones de verano y después de haberse reunido bilateralmente con algunos territorios (solo lo ha conseguido con Cataluña y con los gobiernos autonómicos del PSOE, mientras que la mayoría de los gobiernos del PP no se han avenido). A priori, la intención es aprobar la reforma a la vuelta de las vacaciones de verano para que después dé el salto al Congreso.
La Moncloa se aferra a la agenda económica
Todo ello –vía de estabilidad y techo de gasto– se aprobará en el consejo de ministros de este martes. Este es el primer paso para elaborar unos nuevos presupuestos generales del Estado para 2027, y que Pedro Sánchez se ha comprometido a presentar –también lo hizo en 2026, pero no lo logró–, a pesar de las horas bajas por las que atraviesa la legislatura: los casos judiciales ponen contra las cuerdas al gobierno español y al PSOE, pero también la frágil y debilitada relación con el bloque de investidura. En todo caso, Pedro Sánchez no ha dudado en poner la mirada en el ámbito económico, en el que desde hace días busca el revulsivo necesario para agotar lo que queda de mandato, o como mínimo lo que queda hasta que convoque elecciones en el Estado. Así, las propuestas económicas que está haciendo también se están convirtiendo en una carta de presentación de cara a 2027.