Las infraestructuras clave para la próxima década en Cataluña

El sector reclama casi 53.000 millones de inversión y reformar la legislación sobre contratación pública

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Julián Núñez, presidente de SEOPAN, durante la jornada.

BarcelonaCataluña debe invertir 52.838 millones de euros en infraestructuras durante los próximos diez años para cubrir las necesidades prioritarias del país. La estimación, elaborada por las constructoras y concesionarias españolas (agrupadas bajo el paraguas de la patronal Seopan) y los contratistas catalanes (la Cámara de Contratistas de Obras de Cataluña, CCOC), incluye tanto nuevas construcciones como actuaciones para resolver los déficits de conservación actuales. Creen que hay que destinar 34.443 millones a crear instalaciones –el 65% del total exigido–, y los casi 18.400 millones restantes a mantenimiento.

"Son infraestructuras que Cataluña necesita y que no podemos aplazar indefinidamente", ha vuelto a insistir el presidente de la CCOC, Lluís Moreno. A las puertas de la campaña electoral del 29-N, el sector cree que más de la mitad de los recursos exigidos deben ir a parar a la carpeta del transporte. En concreto, más de 4 de cada 10 euros del total –prácticamente 22.000 millones de euros– hay que destinarlos a nuevas estructuras. Como era de esperar, el transporte ferroviario concentra el grueso de la partida: 13.887 millones. Incluye los deberes en Rodalies, en el metro y en los tranvías.

En este ámbito, por enésima vez, el mundo económico reclama los accesos ferroviarios al puerto de Barcelona y la Línea Orbital, que plantea unir ciudades de la segunda corona metropolitana, desde Mataró hasta Vilanova i la Geltrú, sin pasar por Barcelona. También son partidarios de ampliar las líneas de metro y de unir el Baix Llobregat con Barcelona con la línea R9. En cambio, en materia viaria, entre los 2.883 millones destacan los 266 para crear terceros carriles en la AP-7. Más de 1.500 millones deberían repartirse entre la A-2, la A-7, la C-12 y la C-32.

Por lo que respecta a la conservación de la red de transporte, los contratistas reclaman 1.800 millones para renovar la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, en un contexto de incrementos de los retrasos y las incidencias. Asimismo, creen que unos 4.500 millones deben servir para conservar carreteras, aunque consideran que "Cataluña tiene un buen nivel de cobertura del umbral técnico de conservación" de estas infraestructuras.

Énfasis en infraestructuras hidráulicas

Aunque parece que la sequía queda lejos, Seopan y la CCOC también ponen el acento en las infraestructuras hidráulicas: Cataluña debe destinar más de 21.500 millones, el 40% del total. En este caso, son partidarios de invertir más en mantener lo que ya existe que en construir de nuevo.

Las dos entidades proponen destinar 12.043 millones a regadío, conservación del litoral y adecuación de las presas existentes. De los 9.530 millones para nueva construcción, creen que el grueso debe ir a mejorar el ciclo urbano del agua (saneamiento, depuración, abastecimiento y tratamiento de aguas).

La ley, un escollo más

Más allá de los números, los expertos del sector advierten que es necesario adaptar urgentemente la legislación sobre contratación pública para poder ejecutar este volumen de proyectos. "La regulación es como el software", ha ilustrado el presidente de Seopan, Julián Núñez. "Si el hardware es el mejor del mundo, pero el software es de hace 60 años, el sistema falla", ha avisado.

Esta es una queja habitual de los contratistas. Estiman que el volumen de licitaciones de concesiones de obras en Cataluña ha bajado un 96% desde 2015. Moreno criticaba a mediados de julio que los presupuestos elaborados por las administraciones "no reflejan los precios reales". Más allá de las licitaciones, según un estudio de Foment del Treball el gobierno español ha ejecutado el 57,4% de la inversión prometida en Cataluña entre 2009 y 2025, y la Generalitat un 89,6%.

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