Fiarse de la ómicron podría ser un error trágico

BarcelonaLa variante ómicron del coronavirus ha supuesto una explosión de contagios a escala mundial que, gracias al proceso de vacunación, no ha causado la mortandad de las variantes iniciales, pero que sí ha forzado a muchos países a volver a aprobar fuertes restricciones. En el caso de Catalunya, este martes se han batido todos los récords con 24.000 contagios registrados. Si sumamos todos los de la última semana vemos que en solo siete días se ha contagiado un 1% de toda la población catalana, 75.000 personas. La Generalitat fue la primera administración autonómica que aprobó restricciones para frenar esta sexta oleada, con el cierre del ocio nocturno y la aprobación de un toque de queda que afecta a las zonas urbanas donde vive la gran mayoría de la población, pero los últimos días ya se han sumado otras comunidades que ven cómo sus cifras también se están desbocando. Navarra, Aragón y Cantabria lo hicieron el lunes, y este martes se han sumado Euskadi, la Rioja y Galicia.

En cambio, otros territorios como la Comunidad de Madrid siguen sin aprobar restricciones en la hostelería y se han limitado a prohibir cinco macrofiestas previstas para Fin de Año y a restringir el acceso a la Puerta del Sol para celebrar la entrada del año nuevo. El discurso de Ayuso es similar al que está usando Pedro Sánchez, que el lunes pidió calma desde La Palma asegurando que la subida exponencial de casos se pararía en dos semanas y que en ningún caso el avance de la ómicron se estaba traduciendo en una saturación del sistema de salud. En la misma línea, Ayuso ha declarado que las restricciones "no sirven para nada" y que lo que hace falta es hacer hincapié en el "autocuidado".

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Al contrario de lo que pasaba al inicio de la pandemia, ahora son gobiernos autonómicos de todos los colores políticos los que presionan al ejecutivo central para que se tomen medidas contundentes. El gobierno español se refugia en la "cogobernanza" para evitar dar una opinión sobre las restricciones, mientras que su cara científica visible durante toda la pandemia, el doctor Fernando Simón, todavía no ha comparecido para valorar el impacto de la ómicron. Tenemos que pensar que, como máximo asesor científico del gobierno español, está de acuerdo con la teoría de que en España pasará como Suráfrica y que, después de una subida vertiginosa de casos, seguirá una bajada igual de pronunciada.

Este optimismo, sin embargo, no es compartido por todos los expertos. Los que ha consultado el ARA alertan de que los datos de Suráfrica no son extrapolables y de que es una temeridad permitir la multiplicación de casos sin hacer nada. En este sentido, confían en que la semana que viene se empezará a notar en Catalunya el impacto de las restricciones. También avisan de que justo ahora empiezan a llegar pacientes de ómicron a las UCI y que será el momento para validar si es cierto que su efecto es más leve que el de la variante delta. La experiencia reclama actuar con prudencia e intentar reducir la transmisión, sobre todo de cara a Fin de Año. Fiarse de que la ómicron no acabará colapsando los servicios sanitarios parece, a estas alturas, un ejercicio de voluntarismo, y podría acabar siendo un error trágico.