Es necesario endurecer las penas por llevar armas ilegales
BarcelonaHabitualmente, endurecer el Código Penal es una solución fácil y demagógica para combatir el crimen, pero a veces la realidad obliga a hacer ajustes que son absolutamente necesarios si se quiere asegurar la seguridad en el espacio público. Es el caso de la propuesta que, según ha podido saber el ARA, la Generalitat ha trasladado al gobierno español, en concreto a la Moncloa y también al ministerio de Justicia, para duplicar y en algunos casos incluso triplicar las penas por llevar armas prohibidas o sin permiso (actualmente las penas van de uno a tres años de prisión). También se propone crear un nuevo tipo penal para castigar la mera exhibición de estas armas en el espacio público –ahora mismo no está castigada–, que tiene unos efectos claramente intimidatorios.
Todo ello responde a la preocupación expresada por el anterior director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, ante la proliferación tanto de armas cortas, básicamente pistolas, como de armas blancas. En los últimos tiempos ya se ha hecho un importante trabajo policial para retirar armas blancas de la calle, el llamado plan Daga, y solo el año pasado se requisaron 9.000. Pero es cierto que la ley actual no resulta lo suficientemente disuasoria, y por eso lo que se pide es equiparar el Código Penal español al de países de nuestro entorno como Francia o Alemania.
Nuestra sociedad, al contrario que otras como la norteamericana, rechaza de forma muy mayoritaria la presencia normalizada de armas en el espacio público, y de hecho no está nada familiarizada con ello. De ahí la alarma social que provocan los tiroteos protagonizados por miembros del crimen organizado, pero también los ataques con arma blanca de bandas locales, a menudo formadas por jóvenes. El aumento de las penas no será la panacea, pero al menos servirá para dotar a la policía de mayor capacidad para retirar de la circulación elementos potencialmente peligrosos que ahora actúan con cierta impunidad.
Cataluña no es un país inseguro, y las tasas de criminalidad y, sobre todo, las de homicidios se cuentan entre las más bajas del continente. A pesar de esto, la policía y también la legislación deben adaptarse a las nuevas realidades. Y entre estas sin duda está el aumento de la acción de mafias internacionales vinculadas al tráfico de drogas que utilizan sicarios para asesinar a miembros de bandas rivales. Los Mossos temen que este modus operandi se acabe extendiendo también a las bandas locales, a causa de la proliferación de las armas de fuego por las diferentes guerras en curso. Por eso se han conjurado para cortar de raíz este peligro.
Ahora esperamos que el gobierno español encuentre la manera de vehicular esta reforma en el último tramo de la legislatura. Sobre el papel debería ser de fácil aprobación, ya que incluso los Comuns están de acuerdo, y no sería comprensible que formaciones como Junts o el PP votaran en contra. El Gobierno y la Moncloa apenas han empezado a intercambiar papeles, pero deberían darse prisa porque el reloj electoral se puede poner en marcha en cualquier momento.