"Entre Mozart y Bad Bunny": qué música elegir para nuestros niños
El videopodcast de 'Sala de Ensayo' nos da consejos sobre cómo introducir la música a niños y niñas y mejorar su desarrollo cognitivo
Enriquecer con la música el desarrollo cognitivo de los niños es fundamental para ambos expertos. Gemma Canadell, directora del Servicio Educativo del Palacio de la Música y Pau Llonch, músico, economista y miembro de Versemblant, una cooperativa con un proyecto de educación basado en la música y el arte, dialogan en Sala de Ensayo sobre qué música elegir para niños y niñas en el videopodcast del Palau Entre Mozart y Bad Bunny. Sala de Ensayo ha elegido para esta ocasión las variaciones KV 265 de Wolfgang Amadeus Mozart, probablemente una de las primeras piezas que escuchan a los niños y niñas en la escuela.
Gemma Canadell es madre de una niña de 8 años y Pau Llonch tiene dos hijos de 5 y 2 años. Las preferencias musicales han sido guiadas hasta ahora por ellos. Con el oído musical entrenado, los niños comienzan ya a elegir. Desde Oques Grasses a Bohemian Rhapsody de Queen, los gustos varían.
"Esto está relacionado con el desarrollo cognitivo y su capacidad de audición. Cuanto más pequeños, más capacidad de escuchar", explica Gemma. "Como con Bohemian Rhapsody, que es una pieza larga, muy contrastada y que hay momentos de mucha riqueza musical".
"Los niños conectan con la música cuando ven que los adultos vibramos de verdad: la música se contagia por emoción, no por nombre", asegura Pau Llonch. Se transmite como una . que ocurre con otras pasiones familiares, como, por ejemplo, el Barça".
La música infantil
Hasta los 10 años, los niños deberían escuchar todo tipo de música. Como melómanos, Gemma Canadell y Pau Llonch abrazan la idea de lo más variada posible, rehuyendo, incluso, la música infantil. "Su capacidad de audición es muy superior a la nuestra y es bueno para su cerebro", dice Gemma. Cuanto más rica y compleja, mejor. "A veces existe este malentendido que como son pequeños deben escuchar músicas pequeñas, músicas simples. Y es lo contrario, cuanto más pequeños, más complejidad".
Lo mismo opina Pau Llonch. "Creo que hay que dar la otra perspectiva, menos cognitiva y más directiva, o más emocional, que siempre reivindiquemos desde la cooperativa. Al final, está bien que hables con tu chaval de qué va la canción, pero sobre todo lo que tiene que ver es a ti alucinante con la música".
De lo que se trata es de "proponer y no obligar", subraya Gemma Canadell. Todo pasa por fomentar el criterio en la música. "Uno debe saber por qué le emociona o le impacta y esta conversación la tenemos que tener los padres con nuestros hijos", destaca Gemma que como directora del Servicio Educativo del Palau vela por buscar el impacto emocional de niños y niñas cuando vienen a escuchar música.
El paso a la adolescencia
La música no es sólo una herramienta educativa o artística, sino una verdadera técnica social de las emociones y, por eso, desde Versemblant, explica Pau Llonch, se utiliza el rap para ofrecer a los chicos y chicas una visión crítica del mundo. En el ámbito educativo, la música y el rap permiten a los jóvenes construir narrativas propias, sin subestimar nunca su capacidad emocional. "La música es una técnica social de los sentimientos, que nos ayuda a reconocer, compartir y gobernar nuestras emociones".
Nuestra gran virtud es que nacemos con una inmensa sensibilidad musical, explica Gemma Canadell. "Nuestro oído se desarrolla en la barriga de nuestra madre y nuestra primera conexión con el mundo es el sonido". Lo que ocurre, apunta Pau, "es que hay un problema similar que con las matemáticas". Todo depende de cómo se introducen y se explican. "Lo que debe priorizarse es la vibración y no tanto la cognición", remarca. Aprender una partitura debe venir después y, por eso, es tan importante la audición musical.
"Escuchar música es muy universal y hay melómanos que disfrutan mucho más de la música que los que propiamente somos músicos", apunta Gemma. Por eso, "el contacto con la música cuando los niños son pequeños debe ser sensorial", insiste.
La importancia del papel de la música en las escuelas es por ello, también, determinante. "Debería ser un derecho universal dar un menú musical muy diverso y bien pensando", dice Canadell. De ahí que Pau Llonch vendique la falta de esa "dieta musical" tan importante en ciertas instituciones. "El arte de educar significa hacerlo en la diversidad de las artes, las ciencias, las matemáticas, en todo, y el maestro debe ser una persona omnívora y debe permitir que toda clase de música llegue en los chavales". Todo ocurre, como subraya Pau Llonch, "al descubrir cosas nuevas".
Un mundo en transformación
Por eso las nuevas tendencias son también nuevas oportunidades, pese a que Pau eche de menos las bandas musicales de antes entre los jóvenes. Cuenta Gemma Canadell que la música, como la vida, está en transformación. "Quizás los niños hacen menos música, pero hacen otras cosas, como crear videoclips. Quizás no improvisan con la guitarra, pero cogen unos sámpleros y cuatro programas informáticos y hacen unas combinaciones que flipas".
A pesar de la industria musical, los likes, las plataformas musicales y la "precariedad del sector artístico" de lo que habla Pau, algo parece claro: "La manera de hacer música se transforma y la manera de escucharla, también", concluye Gemma Canadell. Basta con poner manos a la obra. O mejor dicho, en el oído.