Terminar el bachillerato y querer continuar estudiando en la universidad sin tener que irse del pueblo, compaginar el trabajo con una carrera o volver a las aulas después de unos años para mejorar profesionalmente. Estas son algunas de las situaciones más habituales entre estudiantes que valoran la formación online como una alternativa para continuar formándose. En Cataluña hay una treintena de grados que pueden cursarse íntegramente a distancia. La mayoría forman parte del catálogo de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), con opciones que van desde ámbitos como la economía y la comunicación hasta la informática, la psicología y las ciencias sociales.
Una de las novedades de este año en el catálogo formativo de las universidades catalanas es, precisamente el primer grado íntegramente online de ingeniería biomédica que ofrecerá la UOC. El crecimiento de esta oferta muestra hasta qué punto la formación a distancia se ha ido consolidando en los últimos años y ha ido incorporando cada vez más diversas disciplinas. Con la ampliación de la oferta, cada vez más estudiantes se plantean una pregunta clave: ¿qué ventajas e inconvenientes tiene estudiar online?
Las ventajas del modelo
Uno de los principales atractivos de la formación online es la flexibilidad. El alumnado puede organizar el tiempo de estudio según su disponibilidad y adaptarlo a otras actividades, como trabajo o responsabilidades familiares. A esto se le suma la posibilidad de estudiar desde cualquier lugar, lo que elimina barreras geográficas y evita tener que trasladarse a otra ciudad para seguir unos estudios.
La formación a distancia permite "estudiar al ritmo de cada uno y desde cualquier sitio", tal y como recalca la Universitat Oberta de Catalunya. Además de ahorrar tiempo y dinero en desplazamientos, la modalidad online fomenta competencias como la autonomía y la capacidad de organización, cada vez más valoradas en el mercado laboral.
Al mismo tiempo, la formación online suele ampliar el acceso a los estudios. Al no depender de las limitaciones físicas de un aula, muchos programas pueden ofrecer más plazas y llegar a estudiantes de diferentes territorios. Al mismo tiempo, internet permite acceder a una oferta formativa mucho más amplia y facilita continuar formándose en cualquier etapa de la vida, tanto para jóvenes que comienzan sus estudios universitarios como para profesionales que quieren reciclarse o mejorar sus oportunidades laborales.
Un sistema también con inconvenientes
A pesar de las ventajas, la formación online también presenta algunos retos que conviene tener en cuenta antes de escoger esta modalidad. Lo principal es que exige un alto grado de disciplina y constancia. Sin horarios fijos ni clases presenciales, el estudiante debe ser capaz de organizar el tiempo de estudio, planificar las tareas y mantener la motivación a lo largo del curso. Esta autonomía puede ser una ventaja para muchas personas, pero también puede resultar un obstáculo para aquellos estudiantes que necesitan una estructura más marcada o un seguimiento más constante, tal y como alerta la UOC.
Además, estudiar a distancia puede comportar una experiencia universitaria distinta a la presencial. La interacción con otros estudiantes y con el profesorado es más limitada y con frecuencia se canaliza a través de foros, videoconferencias y espacios virtuales de trabajo. También es necesario disponer de herramientas tecnológicas adecuadas, como un ordenador y una conexión estable a internet, para seguir con normalidad las clases y actividades. Por último, los expertos recuerdan que no todos los programas online tienen el mismo nivel de calidad, por lo que es recomendable informarse bien sobre el centro y el modelo educativo antes de matricularse.
La formación profesional también puede estudiarse a distancia
La formación profesional a distancia también ha ganado peso en los últimos años. En Cataluña es posible cursar varios ciclos formativos en esta modalidad en ámbitos muy diferentes, desde la administración y la gestión hasta la informática y los servicios sociales. Por ejemplo, existen ciclos como gestión administrativa, administración y finanzas; desarrollo de aplicaciones web; sistemas microinformáticos y redes; educación infantil, y atención a personas en situación de dependencia, entre otros.
En esta modalidad, los estudios se realizan principalmente a través de una plataforma virtual donde el alumnado accede a los materiales, realiza actividades y mantiene el contacto con el profesorado. Aún así, la formación no es completamente virtual: algunos módulos pueden incluir actividades presenciales y las pruebas de evaluación suelen realizarse en el centro educativo. Además, la formación en centros de trabajo (FCT), que son prácticas en el entorno empresarial, también se realiza presencialmente.
Los títulos obtenidos tendrán el mismo carácter oficial y la misma validez que los de la modalidad presencial. Ahora bien, uno de los rasgos distintivos de la FP online es la matrícula modular, que permite al estudiante inscribirse sólo en los módulos que pueda asumir según su disponibilidad. A pesar de esta flexibilidad, los centros recuerdan que la carga de trabajo es equivalente a la de los estudios presenciales y que es necesario disponer de un ordenador, conexión a internet y unas competencias digitales básicas para seguir el curso con normalidad.