Cultura, lengua y turismo, una buena alianza
Conectar aún más el atractivo global de Barcelona con su identidad cultural permite consolidar un modelo turístico que, además de generar actividad económica, contribuya a proyectar la cultura catalana al mundo
El turismo se ha convertido en una oportunidad para la proyección cultural de las ciudades y una vía de financiación para muchos equipamientos culturales y en Barcelona contribuye a reforzar internacionalmente el patrimonio, la creatividad y la identidad propias.
Un turista sale del metro en la Sagrada Familia, levanta el móvil y enfoca las torres. Después caminará hacia el Park Güell, quizás entrará en un museo o acabará el día en un restaurante del centro. En este recorrido, Barcelona no solo ofrece una postal: también transmite una manera de ser, una lengua, una cultura y una identidad propias que forman parte de la experiencia de la ciudad.
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Más allá del impacto económico, el turismo cultural genera actividad, retorno social y nuevas oportunidades para acercar la cultura propia tanto a los visitantes como a la ciudadanía. Barcelona no solo es una ciudad deseada y admirada: también transmite una manera de ser, una lengua, una cultura y una identidad propias que forman parte de la experiencia de la ciudad.
En 2025, la ciudad alojó 16 millones de turistas; el 79% de los visitantes realizaron actividades culturales y la valoración de la cultura alcanzó el 9 sobre 10. Los datos evidencian que la cultura es uno de los grandes motores de atracción de la ciudad y un activo reconocido internacionalmente. También los museos reflejan este impacto: siete de cada diez visitantes son internacionales, y los ingresos derivados de las entradas contribuyen a impulsar exposiciones y programación cultural que benefician al conjunto de la ciudadanía.
Esta proyección cultural también es percibida por los barceloneses. Según la Encuesta de percepción del turismo en Barcelona 2025, elaborada por el Ayuntamiento de Barcelona, casi la mitad de la población considera que la ciudad transmite suficiente o mucho su identidad, cultura y valores a los visitantes, con una nota media de 6,2 sobre 10.
Además, cada vez cobra más fuerza la idea de que el turismo puede devenir una oportunidad para dar visibilidad al patrimonio, la cultura popular, la gastronomía, los barrios y el catalán: el 4,7% identifica la cultura como un beneficio del turismo, lejos del 75,4% que destaca el impacto económico, por lo que el margen de crecimiento es alto.
Esta diferencia pone de manifiesto el enorme potencial que tiene Barcelona para consolidar el turismo también como una herramienta de proyección cultural e identitaria, reforzando aún más el vínculo entre visitantes, patrimonio y cultura catalana en la percepción social. Conectar aún más el atractivo global de Barcelona con su identidad cultural permite consolidar un modelo turístico que, además de generar actividad económica, contribuya a proyectar la cultura catalana al mundo.