Religión

El Papa carga contra la hipocresía: "Nadie puede arrodillarse ante el Señor y menospreciar al hermano"

En su primera misa en el Estado, León XIV reclama una fe comprometida con los más necesitados.

El Papa León XIV ha celebrado su primera misa en el Estado desde la plaza de Cibeles de Madrid.
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MadridDespués de poner deberes a los políticos en una contundente intervención en el Palacio Real de Madrid, este domingo el Papa ha puesto deberes a los católicos. En lo que ha sido su primera misa del Corpus en el Estado –la primera del viaje que empezó ayer sábado, pero también la primera que celebra desde que fue escogido pontífice–, León XIV ha enviado unas consignas muy concretas para que los creyentes las apliquen: que practiquen una fe cotidiana y se comprometan "personalmente" en la construcción del bien común. Pero sobre todo ha apelado a dejar de lado la hipocresía: "[La religiosidad] es una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha dicho el Papa durante la homilía de la multitudinaria misa celebrada este domingo por la mañana en la plaza de Cibeles de Madrid. León XIV también ha defendido una religiosidad que no sea "un museo del pasado a visitar".

Horas antes de la celebración ya se aproximaban a los alrededores de la zona muchos ciudadanos que han querido asegurarse un lugar para poder ver, o como mínimo escuchar, al Papa. De hecho, un amplio dispositivo de seguridad prohibía a partir de las 9 horas de la mañana –la misa ha comenzado a las 10:30 horas– acercarse a la plaza, pero también a los alrededores. De hecho, una multitud de personas no ha podido pasar a pesar de tener entrada, cosa que ha provocado momentos de indignación entre los feligreses. Muchos de ellos han recibido a gritos de "Viva el Papa" o "Esta es la juventud del Papa" la llegada del pontífice a la plaza con el papamóvil.

Enfrente de la fuente de Cibeles se ha levantado el altar, mientras que a pie de calle había zonas reservadas para las autoridades, con la Casa Real al frente, pero también una multitud de religiosos. También se ha reservado una pequeña zona con sillas para las empresas que han patrocinado el viaje aportando grandes cantidades de dinero, desde la constructora ACS, hasta El Corte Inglés o Mapfre. Por parte del gobierno español ha asistido la ministra de Educación, Milagros Tolón (PSOE). También estaban por parte del PP Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez Almeida; y de Vox su portavoz en el Congreso, Pepa Millán.

Bajo un sol de justicia y ante más de 1,2 millones de personas, según la organización (1,1 millones según la delegación del gobierno español en Madrid), León XIV ha apelado a una religiosidad comprometida con los más necesitados –ha citado a San Juan de la Cruz "encarcelado en Toledo por querer reformar la orden del Carmelo devolviéndola a la austeridad"–, pero también abierta y compartida: "Que no nos encierre en una devoción privada, sino que nos envíe a regar a los hermanos, a las familias, a los pueblos, a quienes sufren o han perdido la esperanza", ha dicho durante la homilía. La Iglesia hace tiempo que vive con preocupación el auge de nuevas espiritualidades fuera de los círculos eclesiásticos institucionales y que ponen en el centro únicamente la experiencia emotiva. La Conferencia Episcopal Española, por ejemplo, ha señalado el caso de grupos cristianos como Hakuna a quienes por ejemplo ha abrazado el gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP).

Después de la celebración, León XIV ha participado con el papamóvil en la procesión del Corpus con un recorrido de 3 kilómetros por el centro de la capital española que se ha llenado de alfombras de flores multicolores. En concreto, se han colocado 130.000 claveles amarillos y blancos colocados por 160 voluntarios.

Clamor por la laicidad

En el marco del viaje del Papa a España, y que incluye su paso por Cataluña con una misa en la Sagrada Familia, hay quien también ha denunciado la implicación de las instituciones públicas, y por tanto de recursos públicos, en la visita teniendo en cuenta que España es un país aconfesional. "Nos preocupa que esta visita de carácter religioso sea tratada por las instituciones como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que esto implica. Esta confusión debilita la neutralidad institucional y perpetúa un trato privilegiado que contradice el principio de aconfesionalidad reconocido constitucionalmente", han denunciado desde la campaña Yo no te espero a través de un comunicado. La campaña incluye entidades como la Fundación Ferrer i Guàrdia.

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