El Papa insta a los empresarios a tratar a los trabajadores "con dignidad"
León XIV carga contra la hipocresía y pide no arrodillarse ante el Señor y "despreciar al hermano"
MadridDespués de poner deberes a los políticos en una contundente intervención en el Palacio Real de Madrid, este domingo el Papa ha seguido en la misma línea y se ha dirigido a los empresarios. En el acto de esta tarde en el Movistar Arena, que ha tenido una combinación de artistas, deportistas y representantes sindicales y empresariales, León XIV ha vuelto a alzar la voz para pedir a los empresarios que traten a los trabajadores "con dignidad".
Consciente de que la Iglesia católica va "a contracorriente" en muchos aspectos, ha escuchado el ruego de la patronal y los sindicatos españoles, pero ha lanzado un mensaje diáfano: ha pedido que "la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza" para que "la actividad empresarial no vea al trabajador como un factor más en la ecuación de sus intereses".
En este sentido, ha comentado que "las estructuras económicas e institucionales son justas solo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos". De hecho, se ha esforzado en defender que no se puede "ignorar que la condición de los pobres representa un grito que interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos y a la Iglesia". Un relato que enlaza con la crítica contra el capitalismo neoliberal que ya intensificó el papa Francisco.
Desde la concepción de que "la Iglesia no se desentiende de nada verdaderamente humano", León XIV ha pedido a los empresarios que tengan "la misma consideración y trato los unos con los otros", "sin pretensiones de grandeza", sino poniéndose "al nivel de la gente humilde". Con la directriz de que hay que "mantenerse en paz con todos".
Por otra parte, el pontífice no solo ha elogiado la cultura, el arte y el deporte pidiendo que no sean solo "para las élites" y para hacer "negocio", sino que ha puesto el dedo en la llaga en el hecho de que "el progreso tecnológico tenga en cuenta a los ancianos, a los pobres y a los que no tienen voz". También ha destacado "la impronta cristiana" en Europa en el campo espiritual y ha puesto el acento en la comunicación, que puede servir para "sembrar división o para despertar esperanza".
Mensaje a los fieles contra la hipocresía
Por la mañana, León XIV se ha dirigido a los fieles insistiendo contra la hipocresía y pidiendo un compromiso claro. En la que ha sido su primera misa en el Estado, ha enviado consignas muy concretas a los creyentes: que practiquen una fe cotidiana y se comprometan "personalmente" en la construcción del bien común. Pero sobre todo ha apelado a dejar de lado la hipocresía: "La religiosidad es una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha dicho el Papa durante la homilía de la multitudinaria misa celebrada en la plaza de Cibeles. León XIV también ha defendido una religiosidad que no sea "un museo del pasado para visitar".
Horas antes de la celebración ya se aproximaban a los alrededores de la zona muchos ciudadanos que querían asegurarse un lugar desde donde ver, o como mínimo escuchar, al Papa. Un amplio dispositivo de seguridad prohibía a partir de las 9 horas de la mañana –la misa ha comenzado a las 10.30 horas y ha durado dos horas– acercarse a la plaza y a sus proximidades.
La capital española se ha desbordado por la misa, una celebración masiva. Las 380.000 entradas asignadas han sido claramente insuficientes, lo que ha provocado que hubiera 720.000 personas por los alrededores, entre la frustración por no haber podido ver la misa desde Cibeles –muchos con entrada, lo que evidencia el caos– y la alegría de vivirlo al lado de otros creyentes en pleno Madrid. Esto no ha impedido momentos de indignación entre los asistentes, entre los que había venezolanos, brasileños y familias enteras madrileñas –algunas del Opus– y de otros puntos del Estado, que no oían la celebración.
. La campaña incluye entidades como la Fundación Ferrer y Guardia.
Delante de la fuente de Cibeles se ha levantado el altar, mientras que a pie de calle también había zonas reservadas para las autoridades, con la Casa Real al frente, y dos mil religiosos. También se ha reservado una pequeña zona con sillas para las empresas que han patrocinado el viaje del pontífice, desde la constructora ACS, hasta El Corte Inglés o Mapfre. Por parte del gobierno español ha asistido la ministra de Educación, Milagros Tolón (PSOE). También han asistido a la ceremonia el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde, José Luis Martínez Almeida; y de Vox, su portavoz en el Congreso, Pepa Millán.
Compromiso con los necesitados
Bajo un sol de justicia, León XIV ha reclamado una fe comprometida con los más necesitados –ha citado a San Juan de la Cruz, encarcelado en Toledo por querer reformar la orden del Carmelo devolviéndola a la austeridad–, pero también una fe abierta y compartida: "Que no nos encierre en una devoción privada, sino que nos envíe a regar a los hermanos, a las familias, a los pueblos, a quienes sufren o han perdido la esperanza", ha dicho durante la homilía.
La Iglesia hace tiempo que vive con preocupación el auge de nuevas espiritualidades fuera de los círculos eclesiásticos institucionales que ponen en el centro únicamente la experiencia emotiva. La Conferencia Episcopal Española, por ejemplo, ha señalado el caso de grupos cristianos como Hakuna, a quien por ejemplo ha abrazado el gobierno de Ayuso (PP).
Después de la celebración, León XIV ha participado con el papamóvil en la procesión del Corpus con un recorrido de 3 kilómetros por el centro de la capital española, que se ha llenado de alfombras de flores multicolores. En concreto, 160 voluntarios han colocado 130.000 claveles amarillos y blancos.
Clamor por la laicidad
Pero en el marco del viaje del Papa al Estado, que incluye su paso por Cataluña el martes y miércoles con una misa en la Sagrada Familia, hay quien también ha denunciado la implicación de las instituciones públicas y, por tanto, de recursos públicos, teniendo en cuenta que España es un país aconfesional. "Nos preocupa que esta visita de carácter religioso sea tratada por las instituciones como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que esto implica. Esta confusión debilita la neutralidad institucional y perpetúa un trato privilegiado que contradice el principio de aconfesionalidad reconocido constitucionalmente", han denunciado desde la campaña Yo no te espero. La campaña incluye entidades como la Fundación Ferrer y Guardia.