Salud

Perder a alguien que amas puede agravar el deterioro cognitivo

Un estudio detecta que el dolor se relaciona con un empeoramiento de la memoria y la atención de las personas de edad avanzada

Cementerio Poblenou
07/08/2026 - 10:47 h.
3 min

BarcelonaCuando Enric y Flore eran pequeños compartían todo lo que tenían. Un buen ejemplo es Flen, una cajita que bautizaron con las dos primeras letras de cada nombre donde guardaban todas las pesetas que conseguían juntar en tiempos de posguerra. Diera lo mismo quién había puesto más y quién había puesto menos; cuando tenían suficiente dinero para comprar la merienda, la vaciaban, repartían el botín a partes iguales y reiniciaban el proceso. Es solo una anécdota de una amistad que duró toda la vida, pero evidentemente hay muchas más.

De mayor Enric sufrió un ictus grave que le acarreó 13 años de secuelas. En todo este tiempo, Flore no dejó nunca de visitarlo. Cada mediodía iba a verlo, hacían un poco de rehabilitación (a pesar de las quejas de su amigo, ya cansado y torpe), preparaba caipiriñas para todos los presentes y comentaban la actualidad hasta la hora de comer. Lo hizo cada día durante más de una década y cuando Enric murió a los 86 años, quienes conocían a Flore afirmaban que nunca volvió a ser el mismo.

Aunque todo el mundo coincidía en que Flore había decaído tras la muerte de su amigo del alma, nadie sabía explicar por qué y ahora la ciencia puede tener una explicación. Investigadores del Hospital del Mar y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) han descubierto en un estudio que la pérdida de un ser querido puede acentuar el deterioro cognitivo en personas de edad avanzada.

La investigación publicada en la Revista Colombiana de Psiquiatría concluye que el duelo prolongado puede causar alteraciones de la memoria inmediata, la atención, la velocidad de procesamiento, las funciones ejecutivas, la fluidez verbal y la habilidad visoespacial. Por ello, los investigadores creen que hay que poner más esfuerzos en detectar y tratar el duelo cuando se está atendiendo a personas de edad avanzada con el objetivo de prevenir consecuencias cognitivas.

Duelo prolongado

El duelo prolongado, que se considera una forma de duelo patológico, es una reacción intensa que persiste durante más de seis meses tras la pérdida de un ser querido. Se trata de una situación relativamente habitual. Se calcula que entre el 7% y el 10% de las personas de más de 60 años sufrirán un duelo complicado. Entre los síntomas se encuentran una añoranza intensa, preocupaciones persistentes, pensamientos recurrentes sobre la persona fallecida, dificultad para aceptar la pérdida y retomar la vida cotidiana, y también la sensación de haber perdido el sentido vital.

De acuerdo con las conclusiones de la investigación, en las personas mayores este trastorno puede ir más allá del impacto emocional y afectar también a la cognición. Los datos analizados han indicado que el duelo prolongado es un factor de riesgo tanto para el desarrollo del deterioro cognitivo como para agravarlo cuando ya existe. "El duelo prolongado constituye un factor de riesgo independiente para el deterioro cognitivo, diferenciable de otros factores de riesgo", explica Laura Maldonado-Liñán, investigadora del departamento de psicología clínica y de la salud de la UAB y primera autora del trabajo.

Atención a las personas mayores

Las afectaciones más frecuentes están vinculadas con la memoria inmediata, la atención, la velocidad de procesamiento, las funciones ejecutivas, la fluidez verbal y la habilidad visoespacial. Por ello, los autores defienden la necesidad de detectar y tratar el duelo prolongado o patológico en las valoraciones geriátricas integrales de los pacientes de edad avanzada para prevenir sus consecuencias cognitivas.

"Hay que hacer un seguimiento y, dentro de este seguimiento, ofrecer un tratamiento psiquiátrico y psicológico y, si es necesario, farmacológico para ayudar a la persona afectada a elaborar adecuadamente el duelo y superarlo", asegura Josep Deví, autor principal del estudio, neuropsicólogo y psicólogo clínico adjunto del Institut de Salut Mental de l'Hospital del Mar.

En este sentido, también cree que si se interviene de esta manera y el trastorno por duelo prolongado desaparece o los síntomas remiten de manera significativa, y no hay ninguna otra patología neurológica o cognitiva asociada, "se puede esperar que las consecuencias del duelo prolongado, tanto las emocionales como las cognitivas, puedan ser reversibles y remitir".

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