"Aún no sé qué estudiar": ¿qué puede hacer el alumnado indeciso para despejar dudas?
Visitar el Salón de la Enseñanza, asistir a jornadas de puertas abiertas o recurrir a los servicios de orientación académica son algunas de las herramientas que pueden ayudarle a tomar una decisión
Muchos estudiantes de segundo de bachillerato llevan semanas mirando el calendario con cierta inquietud. El final de curso se avecina y también una de las decisiones más importantes de su trayectoria académica: elegir qué se estudiará después. Lo mismo ocurre con muchos alumnos de formación profesional, que se plantean si continuar estudiando, especializarse o acceder directamente al mercado laboral.
Ante estas dudas, los estudiantes buscan orientación para entender mejor qué itinerarios tienen en frente. Las opciones son diversas: desde hablar con los profesores y orientadores de los propios centros educativos hasta visitar el Salón de la Enseñanza o asistir a jornadas de puertas abiertas de las universidades. También existen servicios de orientación municipales y universitarios que ofrecen asesoramiento personalizado, así como centros privados especializados en orientación psicopedagógica que ayudan a los jóvenes a identificar intereses, aptitudes y posibles itinerarios formativos.
Ahora bien, según los expertos, uno de los errores más habituales es intentar escoger estudios sin haber realizado antes un ejercicio de autoconocimiento. "Durante el ciclo formativo debe reflexionarse de forma crítica sobre el concepto de yo adulto", explica Virginia Luzón, vicerrectora de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Para ella, es necesario que cada uno se pregunte dónde quiere estar en un futuro, qué quiere hacer y cómo lo conseguirá. "Si no se responde primero a estas preguntas, se puede acabar realizando una elección errónea de estudios o de itinerario formativo", advierte.
En este sentido, el Departamento de Educación facilita al alumnado el test de autoconocimiento Mírate. Se trata de un recurso descargable en pdf que les invita a reflexionar sobre aspectos como su personalidad, los intereses, las habilidades o la forma de trabajar en equipo para ayudarles a identificar posibles itinerarios formativos. El cuestionario también les anima a pensar en qué competencias tienen más desarrolladas y explorar diferentes familias profesionales antes de tomar una decisión.
Cómo orientarse mejor
Una vez realizado este ejercicio de autoconocimiento, el siguiente paso es explorar las opciones disponibles. En este punto, herramientas como el Salón de la Enseñanza, que este año se celebra del 18 al 22 de marzo, se convierten en una oportunidad para hablar directamente con universidades y centros de formación, conocer la oferta de estudios y resolver dudas. A esto se suman las jornadas de puertas abiertas que organizan muchas universidades durante estas semanas, así como las visitas a los campus y las sesiones informativas que permiten conocer de cerca cómo son los grados y salidas profesionales que tienen.
En medio de todo esto, uno de los grandes dilemas que afrontan muchos estudiantes es si deben elegir los estudios pensando en la vocación o en las salidas laborales. Para Virginia Luzón, el desarrollo vocacional es una pieza clave en ese proceso. "La pregunta sobre qué quiero hacer y cómo quiero hacerlo debería ser central en la elección de estudios", señala. De hecho, explica que algunos estudiantes abandonan el grado durante el primer curso cuando descubren que lo que han elegido no responde realmente a sus intereses.
Además, las administraciones también ofrecen servicios de acompañamiento. En Barcelona, por ejemplo, el Servicio de Orientación del Consorcio de Educación apoya a los centros en el acompañamiento del alumnado en el momento de transición entre etapas educativas y les ayuda a definir su itinerario formativo. El programa cuenta con equipos técnicos que asesoran a estudiantes y familias y que trabajan coordinadamente con institutos, centros de formación profesional y otros recursos educativos del territorio.
Paralelamente, algunos estudiantes también recurren a servicios de orientación psicopedagógica, tanto públicos como privados, en los que profesionales especializados les ayudan a identificar intereses, aptitudes y posibles caminos formativos a partir de sesiones de asesoramiento y pruebas de orientación. En cualquier caso, Luzón recuerda que la decisión que se tome no es irreversible. "Estudiar no debe ser una carrera de obstáculos, sino un camino formativo para adquirir competencias y encontrar sitio en el mundo laboral", acaba.
- Antes de la visita
Se recomienda dedicar un tiempo a reflexionar sobre sus intereses, habilidades y preferencias a través de herramientas de autoconocimiento. También conviene informarse previamente sobre los estudios y centros que participan y preparar una lista de dudas o preguntas que quieran resolverse durante la visita.
- Durante la visita
Se aconseja recorrer los stands de los centros y comparar los estudios que más te interesen. También puede ser útil tomar notas sobre aspectos clave, como los contenidos de los grados, las salidas profesionales o los requisitos de acceso, y aprovechar la ocasión para descubrir opciones que quizás no habías considerado inicialmente.
- Después de la visita
Es importante revisar con calma la información recogida y comparar las distintas opciones. También puede resultar útil comentar las impresiones con la familia, el profesorado o los orientadores, y analizar los puntos fuertes y débiles de cada estudio antes de tomar una decisión.