BarcelonaUna espiral que despega, como parte de una creación artística. El humo –y fumar– forma parte de la estética de la fotografía. Durante todo el siglo XX se utilizó fumar como elemento creativo y narrativo, para hacer imágenes más convincentes, transgresoras, modernas. El humo y el fumador sirven para mostrarnos personas más complejas o ambiguas. El humo expresa la fugacidad del momento. A través del humo la fotografía se torna una instantánea y se eleva como un hilo invisible en la cultura popular. Aunque se conozcan sus peligros, el ritual resiste, cargado de simbolismo. Hacemos un recorrido a través de las imágenes por la historia que une el humo con la fotografía, que enlaza ese hábito con las imágenes en blanco y negro que nos remiten a otra época ya una estética de otro tiempo.