La estrella milenaria Lena Dunham revela una relación tempestuosa con Adam Driver
La creadora y protagonista de 'Girls' recuerda cómo su compañero de reparto la intimidaba y lanzó una silla contra una pared
BarcelonaCuando tenía solo 23 años, Lena Dunham vendió a HBO Max su primera serie, Girls. La dramedia sobre un grupo de cuatro amigas que vivían en Nueva York fue una de las ficciones que marcaron la televisión de la segunda década de los 2000 y su protagonista y creadora fue muy a menudo también protagonista de todo tipo de artículos y críticas, muchas veces por su físico. Ahora Dunham, que en mayo cumplirá cuarenta años, acaba de publicar unas memorias, Famesick (aquí se publicarán en castellano en septiembre), en las que repasa no solo el impacto que la fama repentina tuvo en ella sino también la relación con sus compañeros de reparto en la serie y los muchos problemas de salud que ha padecido a lo largo de su vida.
Una de las personas que peor paradas salen en el libro es Adam Driver, actor ahora muy popular después de haber protagonizado la última trilogia de Star Wars y por haber conseguido el favor de la crítica con proyectos más de autor. Girls, sin embargo, fue el proyecto que lo lanzó a la fama: él era un actor desconocido que aterrizaba en la televisión después de hacer carrera en los marines, cuerpo al que se alistó poco después del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York. En la serie interpretaba a Adam, el novio intermitente de la protagonista, Hannah, a quien daba vida Dunham. Su relación era disfuncional y llena de altibajos. Detrás de las cámaras Dunham asegura que la relación no era mejor, sino casi peor. A pesar de que la actriz era técnicamente la jefa de Driver, él a menudo la intimidaba y tenía reacciones violentas.
Uno de los episodios más incómodos descritos por Dunham fue mientras rodaban la primera temporada. Asegura que mientras estaban ensayando, él perdió el control porque ella olvidó sus frases. "Cuando abrí la boca, todo lo que salió fue un tartamudeo, hasta que finalmente, Adam gritó: «¡Di algo, cojones!», y lanzó una silla contra la pared de mi lado. «¡Despierta cojones!», me dijo. «Estoy harto de verte quedarte mirando»", recuerda Dunham. La actriz y guionista escribe que no explicó a nadie el incidente. En una entrevista al "Guardian", añade que, aunque técnicamente ella era la jefa de Driver, no supo cómo gestionar el momento. "En aquel momento, no tenía la habilidad de... nunca se me pasó por la cabeza decir: «Soy tu jefa, no me puedes hablar así». Y, en aquel momento de mis veinte años, todavía pensaba que esto es lo que hacen los grandes genios masculinos: destrozarte", confiesa Dunham, que durante la primera temporada tenía 25 años.
Dunham relata que perdonaba la mala actitud de Driver porque la asociaba con la intensa conexión creativa que tenían sobre todo durante la primera temporada de la serie. "Creía que la intensidad de su rabia hacia mí, una rabia que podía hacerle escupir y lanzar cosas, era proporcional a la intensidad de nuestra conexión creativa", dice en el libro. "Un día en su camerino, mientras me disculpaba por un desprecio que no recordaba haber cometido, se acercó a mi cara y susurró: «No olvides nunca que te conozco. Te conozco de verdad». «¡¿Qué sabes?!», grité. «No vas a fiestas. Te encantan los animales. Y odias que te susurren». Y tenía razón", recuerda.
A pesar de las intimidaciones y las reacciones volátiles –una vez dio un puñetazo a la pared de su tráiler y le hizo un agujero–, Dunham reconoce que entre ambos había una atracción y que una vez estuvieron a punto de cruzar una línea roja y liarse. Ella, sin embargo, lo paró. "Una parte de mí sabía –una parte sabia de mí, una parte valiente de mí– que si cruzábamos cualquier límite, la vuelta al trabajo estaría teñida de humillación, que estaría minimizando cualquier autoridad que aún tuviera, y que, fuese como fuese, mi corazón –herido, pero sorprendentemente aún no roto– se agrietaría", reflexiona. Un mes después de aquel momento, Driver se comprometió con su novia, con quien todavía está casado.
Dunham también explica que cuando rodaron la última escena de sus dos personajes, ella y Driver llevaban casi tres años sin hablarse. A pesar de todo, después de aquel día de filmación vivieron una especie de reconciliación, ya que él le acabó manifestando su cariño. En el camino de vuelta a casa juntos, él se despidió de ella diciéndole: "Espero que sepas que siempre te querré". En el libro, Dunham dice que jamás ha vuelto a hablar con Driver.