Cabaret Pop

Las cuatro monarquías europeas salpicadas (por ahora) por los archivos de Epstein

A medida que se van analizando los tres millones de documentos del difunto pedófilo, cada vez más miembros de monarquías europeas quedan afectados

07/02/2026

BarcelonaNinguna muerte está más viva que Jeffrey Epstein, un magnate financiero que vivió una vida que a simple vista podría ser definida como la del Sueño Americano, ya que pasó de ser un simple profesor de secundaria de clase trabajadora a un multimillonario con propiedades en todo el mundo y unos contactos de muy alto nivel capaces de cambiar el curso de cualquiera de los negocios que emprendiera. Desgraciadamente, los hechos desmontan esta narrativa, ya que el ascenso de aquel joven judío de Brooklyn siempre ha ido más ligado a procesos llenos de sombras que a un éxito surgido del esfuerzo y del talento para su oficio, sea cual fuere éste.

Muerte por suicidio en el 2019 mientras estaba encarcelado en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, donde esperaba un juicio federal por cargos de tráfico sexual de menores, Epstein lleva diez días de plena actualidad porque –después de una larguísima espera que ha levantado– se ha levantado a publicar más de tres millones de archivos personales suyos. Un despliegue de datos masivo del que muchas personas conocidas en todo el mundo –muchas de ellas con responsabilidades públicas– han salido muy mal paradas. Entre todos estos destacan especialmente las familias reales europeas, algunos miembros de las cuales cayeron rendidos a los encantos de Epstein. Esto, que podría parecer casual, pone de manifiesto cómo viven los miembros de estas élites hereditarias, siempre tentados por personajes peligrosos que les pueden ofrecer vidas que serían muy feas de pagar con dinero público. La contraprestación es dejarse exhibir como trofeos que dan prestigio social o, peor aún, abrir puertas que están cerradas para la mayoría gracias a sus poderosos contactos. Los archivos de Epstein lo ponen de manifiesto.

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Desastre en can Windsor

Los royals más afectados por los archivos de Epstein han sido Windsor, una familia extensa que tiene un miembro para cada polémica. Como ya sabía todo el mundo desde antes de que el departamento de Justicia de EE.UU. publicara los archivos, Andrés de York ha sido la gran víctima de Epstein, por no decir que en realidad ha sido víctima sobre todo de sí mismo. Sabiendo lo que sabíamos en relación a la pobre Virginia Giuffre, abusada presuntamente –el juicio no llegó a celebrarse– por él cuando era una menor en casa de Epstein, la revelación ahora de fotos del segundo hijo de Isabel II sobre el cuerpo de una mujer muy joven que reside en el suelo aparentemente inmóvil hace temer a todos lo peor. Tampoco da gozo el retrato que se hace a sí misma Sarah Ferguson, esposa de Andreu, que no se está de nada para caerle en gracia a Epstein, a quien llega a pedir 20.000 libras para pagar una deuda que tiene con un alquiler. Después de que Epstein ya hubiera sido condenado por abusos sexuales en el 2008, la relación de Fergie con él no se detiene. Incluso, le habla torpemente de su hija Eugenia en un e-mail –"Estoy esperando a que vuelva de un fin de semana de sexo"–, le dice que él es una "leyenda", le dice también que es "el hermano que hubiera querido tener" y le pide matrimonio: "Cásate conmigo". A estas alturas, nadie esperaba nada –bueno– de Sarah Ferguson, pero tampoco tan poco.

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Ferguson ya no era legalmente nadie para la Corona, pero conservaba una cercanía con sus exparentes políticos que actualmente está muerta y enterrada. Andrés ha perdido el título de príncipe, todas las distinciones aristocráticas, las asignaciones e, incluso, la real casa en la que vivía, una mansión conocida como Royal Lodge. Las consecuencias han llegado lentamente pero han llegado para ambos, puesto que ha quedado demostrado que su falta de moral es inconmensurable. Y es que nadie esperaba que hicieran entrar en el juego a sus hijas. Los exducos de York no tuvieron ningún reparo en que sus dos hijas –cuando tenían 20 y 19 años– conocieran a Epstein en el 2009, justo después de haber cumplido un año de cárcel por intentar prostituir a una menor y mientras todavía estaba bajo arresto domiciliario en su mansión de Florida, en EEUU.

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Mette-Marit, hundida

Más al norte, también ha dejado maltrecha la institución monárquica la relación tan cercana que tuvo con el pedófilo estadounidense no una pieza colateral de la familia, sino una central. Se trata de Mette-Marit de Noruega, que acumula tantas polémicas simultáneamente que ha logrado hundir el prestigio de una monarquía que nunca había sido tan cuestionada como en el país escandinavo. Mientras espera que le trasplanten un pulmón y mientras ve cómo su hijo Marius es juzgado por 38 presuntos delitos, han trascendido más de 1.000 apariciones de la princesa consorte y heredera del trono noruego en los archivos de Epstein.

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Los correos que intercambiaban se basan en un evidente flirteo en el que ella le dice cosas como: "Estoy aburrida, ven y sálvame". También le pregunta si estaría bien que regalara al hijo –al que ahora se juzga por 4 violaciones, entre otras graves acusaciones– imágenes de mujeres desnudas para que las pusiera de fondo de pantalla en el ordenador. Todo esto ocurría cuando ya estaba casada con el hijo del rey de Noruega y cuando Epstein ya arrastraba una condena pública y notoria por reclutar a menores para después intentar prostituirlas. También se ha sabido que Mette-Marit pasó cuatro días en casa de Epstein. En Palau se han apresurado a decir que fue "acompañada de una amiga". Para ellos esto lo alivia. Pero, visto todo lo visto, para otros quizás lo agrava. Incluso el primer ministro del país le ha reprobado públicamente y parte de la prensa se pregunta si alguien con su CV está capacitado para el cargo de reina consorte que tendrá que asumir en breve, ya que el rey Harald tiene 88 años.

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Sofía, cuando quería ser actriz

La princesa escandinava Sofía de Suecia también ha sido retratada como una de las tantas jóvenes que siempre tenía a su alrededor a Jeffrey Epstein. Cuando tenía 20 años, era modelo y participaba en realities, hemos sabido que se vio dos veces con el antiguo amigo de todo el mundo que ahora ya nadie considera a su amigo. "Nadie puede recordar a todas las personas que ha conocido a lo largo de su vida, pero la princesa Sofía recuerda que se encontró con Epstein un par de veces hace unos 20 años. Queremos aclarar que esto ocurrió en contextos sociales, como un restaurante o en el estreno de una película", se han apresurado a decir desde Palau.

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Se ve que Sofía de Suecia, cuando se llamaba sólo Sofía Hellqvist, fue invitada personalmente por Epstein a asistir a una proyección privada deLos Miserables en Broadway en el 2012. No se sabe lo social de aquel encuentro, que al mismo tiempo también era privado. El caso Epstein también ha tensado mucho la semántica de los textos que publican las instituciones. Sofía, que entonces vivía en EE.UU. porque quería ser actriz, había sido presentada en Epstein por Barbro Ehnbom, una mujer empresaria sueca conocida por promover redes de mujeres en el ámbito empresarial. Sofía fue madre hace un año y sigue apartada de la agenda del reino sueco, lo que no afecta a su marido: Carlos Felipe, hijo del rey Carlos Gustau. No acudió a la entrega de los Nobel alegando el cuidado de su criatura. Con las tres criaturas previas que ha tenido con su esposo príncipe, nunca había faltado en la ceremonia.

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Bélgica, señalada pero 'salvada'

Por último, también cogió impulso el papel del príncipe Lorenzo de Bélgica, que tradicionalmente era foco de polémicas pero que en este caso destacó por haber puesto freno a las ambiciones de Epstein sobre la familia real de los belgas. Según ha trascendido tras la publicación del tsunami de archivos, el magnate financiero habría sido muy insistente en comprar la voluntad del hermano menor del rey belga. "Me hizo preguntas a las que me negué a responder constantemente. Quería conocer a mis padres para presentarles a sus amigos multimillonarios; le dije que mis padres no estaban en venta", ha explicado el príncipe, que pese a esta contundencia sí se reunió con Epstein en un par de ocasiones. Dice que el objetivo del millonario era establecer contactos con instituciones educativas con el objetivo de impartir formación económica y financiera "especialmente en universidades con mujeres".

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Los reyes Albert y Paola de Bélgica

"Más tarde, me pidió que participara en un proyecto medioambiental. Aquel proyecto tenía una clara intención de corrupción. Rechacé rotundamente su solicitud", añade Llorenç, quien dice que, pese a sus negativas, Epstein nunca paró de insistir. Tal fue el empeño del depredador sexual que en el 2012 le invitó a cenar "con un jefe de estado y hombres ricos e influyentes". Siempre según la versión de Lorenzo, él no asistió. Veremos si esa versión dura en el tiempo mientras la prensa de todo el mundo sigue navegando entre todos estos archivos. Lorenzo explicó todo esto sin decir que se había encontrado dos veces con Epstein, lo que tuvo que añadir a toda prisa en un comunicado una hora y media después del primero. Todo son frágiles equilibrios en relación a un muerto más vivo que nunca.

El príncipe Lorenzo de Bélgica