El DUI de Britney Spears no era el DUI que cabría esperar
La cantante podría estar de nuevo "al límite" ante la posibilidad de que su padre vuelva a tutelar su vida después de que haya sido pillada conduciendo ebria
BarcelonaEn un titular que dice que Britney Spears ha sido detenida por DUI, una persona catalana no puede no hacer clic en él. La lástima es hacerlo para acabar descubriendo que en inglés DUI significa driving under the influence (es decir, conducir bebida) y no declaración unilateral de independencia. La verdad es que la idea de que Britney se independice de algo –sea lo que sea– me resultaba muy sexy. Después de haber estado durante 13 años secuestrada por una tutela legal absolutamente abusiva ante los ojos de todo el mundo sin que nadie hiciera nada al respecto, la artista tendrá siempre todo mi apoyo si quiere independizarse, sea de lo que sea. Tiene derecho a querer huir de todo y de todos para siempre jamás. Tiene un derecho supremo a tener una sed infinita de libertad. Ya le robaron la infancia y después todo el primer tramo de la edad adulta. Tiene derecho a no querer saber nunca más nada de nadie. Ni siquiera de los fans que estuvieron escribiendo el hashtag #freebritney todo el rato a todas partes. Y que lo hacían desde antes de que comenzara el juicio hasta que salió de él con una sentencia en la mano que la desembarazaba de su padre –y de paso de toda su familia de sanguijuelas– y que decía que su progenitor le había robado hasta 6 millones de dólares mientras cuidaba su patrimonio.
Después de su detención por DUI la pasada noche del 4 al 5 de marzo, se dirá que la libertad no se le ha sentado bien a Britney. Pero hay que ser más cuidadosos con lo que decimos. Lo que no le ha sentado bien a Britney no es haber sido liberada, es haber estado atrapada desde que nació hasta 2021, cuando tenía 39 años, en una familia que nunca le ha hecho ningún bien. El clan la trató siempre como un cajero automático y, aparte de no dispensarle nunca ningún afecto, la exprimieron laboralmente como un limón a pesar de no estar en condiciones psíquicas de soportar el estrés que implica la industria musical, en particular a su nivel.
Problemas de salud mental
Después de que la policía la dejara en libertad al cabo de unas horas y a la espera de que el 4 de mayo un juez dicte sentencia –casos como el suyo suelen solucionarse con multa, suspensión temporal del carnet de conducir y unos cursillos– la artista ha entrado, según diversos medios, en una espiral descendente de salud mental. Con todo el mundo juzgándola a la vez y en público por estos hechos, debe haber sentido que volvía directamente a su terrible 2007, el año en que agredió a los periodistas con un parasol y que se rapó la cabeza ella misma una noche en una peluquería delante de las cámaras. Debe tener un muy mal recuerdo de aquel año, pero más por cómo la trató el mundo que no por sus propios errores.
Las particulares coreografías que suele compartir en su Instagram y su apariencia son el único termómetro que sus fans disponen para entender en qué punto se encuentra la eterna princesa del pop. Ahora, quizás para no mostrar síntomas de debilidad y bien aconsejada por alguien –que no sabemos quién es– y que quizás la quiere de verdad, Britney ha eliminado su cuenta de Instagram, donde la seguían más de 40 millones de personas. Si tiene que pasar un periodo de debilidad es mejor que no deje mucho rastro para evitar que su padre se frote las manos desde la distancia para volver a la carga. Debe tener más ganas que nunca ahora que su hija ha vendido su catálogo musical por una suma que algunos medios especializados calculan que podría ser de cerca de 200 millones de euros.
Una persona cercana a la cantante de Toxic y a su círculo de amigos ha explicado a Page Six que ella se siente “al límite” ante la posibilidad de que su padre, Jamie Spears, vuelva a su vida. Porque aunque no lo tenga encima, teme su influencia, sus cantos de sirena. “Él quiere tener la oportunidad de poder hablar con ella y encontrar un punto intermedio [entre la antigua tutela y la actual desconexión absoluta]. No quiere continuar sin ninguna relación con su hija”, explica esta persona, que añade que los hijos de Britney ya se han reconciliado parcialmente con su abuelo. Habían estado años distanciados por motivos que se desconocen, pero que, me temo, no tenían nada que ver con el daño que su abuelo le hizo a su madre. Curiosamente, ahora que Britney ya manda sobre ella misma y su dinero resulta que ya no es tan mala y todos quieren hacerse amigos nuevamente. Cuando no tenía ningún poder sobre su patrimonio, todos estaban distanciados. La fuente citada por Page Six asegura que la cantante “se siente hostil” ante una posible aproximación de su padre porque siente “un odio y un rechazo profundos que quizás nunca superará”. “Jamie pone nerviosa a Britney, y su estado de ánimo se apaga ante la perspectiva de que él forme parte de su vida”, concluye este informador.
Su entorno, un campo de minas
Evidentemente, Britney no quiere estar en contacto con su padre ni con nadie de su entorno, lo que incluye a su madre y también a su hermana. Quien más la debería haber amado es quien más daño le hizo y eso es una herida muy difícil de borrar. Especialmente, a la hora de confiar en ella en estos momentos de debilidad. Afortunadamente, a día de hoy, no ha cedido. No obstante, su realidad tampoco le permite la situación de aislamiento en la que vive actualmente, una realidad en la que han insistido estos días diversos medios, que han publicado que le cuesta mantener relaciones con otras personas a largo plazo y que está demasiado sola. Su problema es que tiene muy difícil encontrar un término medio, ya que si deja entrar a su familia está tan en riesgo como si se queda completamente sola. Por desgracia, en esta cruel dicotomía se incluyen sus hijos, con los cuales –y por ellos– podría empoderarse y emprender un camino de estabilidad más alta, pero que no pueden ser un pilar para ella porque pueden estar mediatizados por su padre, Kevin Federline. El bailarín, que ha denigrado públicamente a Britney siempre, se quedó la custodia de los dos hijos que tiene con la artista en 2008, cuando tenían 2 y 3 años.
A pesar de todo, parece que ahora tiene alguna compañía compasiva a su lado, que la ayuda a dominar el impacto global de cada paso que da. Después de la detención, quien ahora la acompaña emitió un oportunísimo comunicado en su nombre que decía que la artista estaba “avergonzada por cómo esto podría afectar a sus hijos” y que, de ahora en adelante, estos “pasarán tiempo con ella”. “Sus seres queridos [fíjense que no dice familia…] elaborarán un plan de apoyo y bienestar para que tenga éxito y se sienta bien. Britney tomará las medidas adecuadas y cumplirá la ley, y esperamos que este sea el primer paso hacia un cambio muy esperado en su vida. Esperamos que pueda recibir la ayuda y el apoyo que necesita en estos momentos difíciles”, explicaba el texto. Ojalá este traspié en forma de DUI sea un trampolín para una libertad definitiva de la artista, cosa que pasa indefectiblemente por que consolide su salud mental. Definitivamente, parece que Britney está under the influence de alguien que la cuida. Ya tocaba.