El príncipe Enrique inicia el juicio más duro y más costoso de su cruzada contra los tabloides
El segundo hijo de Carlos III y Diana une fuerzas con Elton John, y de otros personajes públicos, para castigar las escuchas ilegales
LondresEl príncipe Enrique hace frente desde este lunes a su tercera y probablemente más dura batalla legal contra los tabloides. El Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales inicia las sesiones por la demanda civil del duque de Sussex y otras seis personas contra el grupo Associated Newspapers Limited (ANL), editora de Daily Mail y del Sunday Mail, por, presuntamente, prácticas sistémicas de obtención ilegal de información.
La demanda acusa a los tabloides del grupo de haber interceptado buzones de voz, pincha teléfonos fijos, sobornar a policías, acceder a historiales médicos de forma fraudulenta e incluso de instalar micrófonos ocultos en domicilios particulares. La empresa editora lo niega categóricamente y califica las acusaciones de "fantasiosas" y ofensivas para sus periodistas.
Al lado de Enric, desde en octubre de 2022 se añadieron como litigantes Elton John y su marido, David Furnish; las actrices Liz Hurley y Sadie Frost Law, y el ex secretario de Estado de Justicia Simon Hughes y la baronesa Doreen Lawrence, tristemente conocida en Reino Unido por el asesinato racista de su hijo, Stephen, en 1993. Paradójicamente, el Daily Mail fue clave en la campaña mediática que acabó conduciendo a condenas por ese crimen. De acuerdo con sus declaraciones, fue el propio príncipe Enrique quien le comunicó las sospechas de que el diario también la espió. Se prevé que la vista se alargue nueve semanas y se ha calculado que los costes legales pueden alcanzar casi 44 millones de euros.
Se llega al juicio después de más de cuatro años de procedimientos y una vista previa que tuvo lugar entre marzo y abril de 2023, al final de la cual el juez Matthew Nicklin determinó que había suficientes razones jurídicas para acabar yendo a juicio.
La cruzada de Enric contra los tabloides tiene raíces lejanas muy personales y bien conocidas. Se remonta a la muerte de su madre, Diana de Gales, mientras era perseguida por los paparazis en París en 1997, y al acoso contra su mujer, Meghan Markle. En el 2021, un tribunal londinense ya condenó al Mail on Sunday por vulnerar la privacidad de la esposa al publicar una carta a su padre, Thomas. Además, en el libro de memorias del príncipe,Spare, aparecido a principios del 2023, Enrique afirmaba que la relación con su padre, Carlos III, y su hermano, el príncipe Guillermo, se tensó a raíz de la incapacidad –en el fondo, les acusaba de complicidad– de la Casa Real para denunciar las presuntas irregularidades de algunos grupos de prensa.
Los precedentes no valen demasiado
En los anteriores casos en los que Enric ha litigado con los medios de comunicación, el 2023 obtuvo una victoria contra el grupo Mirror, consiguiendo una indemnización de 140.600 libras por escuchas ilegales. Y el año pasado, veinticuatro horas antes de que empezara la vista oral, cerró uno acuerdo millonario con la editora de The Sun y News of the World, propiedad del grupo Murdoch, por violación de la privacidad entre el período 1996-2011. La prensa británica publicó entonces que Enric obtuvo alrededor de 9,5 millones de libras de indemnización.
Pero estos dos precedentes favorables no presuponen una nueva victoria para el príncipe. De acuerdo con los especialistas que, días antes del inicio del proceso, han llenado de comentarios las páginas de los tabloides y también de los medios considerados serios, uno de los puntos débiles de los demandantes es la solidez de las pruebas. Parte del caso se sustenta en la investigación del periodista Graham Johnson, antiguo redactor de algunos de esos mismos tabloides, que en el 2014 fue condenado por pinchar teléfonos. Otros testigos inicialmente claves han visto cuestionada su credibilidad, como el detective Gavin Burrows, quien ha retirado una supuesta confesión anterior, alegando que su firma en la misma fue falsificada.
Otro problema para los litigantes es que a diferencia de otros grupos periodísticos, The Daily Mail y The Mail on Sunday nunca han estado involucrados directamente en el escándalo de piratería telefónica ni en la investigación de pagos ilegales a funcionarios públicos de hace más de una década.
De hecho, el editor del Daily Mail durante décadas, y uno de los hombres más relevantes del grupo, Paul Dacre, recordó estos días que ya declaró en la Investigación del juez retirado a Leveson relativa a los estándares éticos de la prensa británica. El procedimiento tuvo lugar en 2012, a raíz del asunto de The News of The World, que acabó con el cierre del semanario. Dacre aseguró entonces que a raíz de ello llevó a cabo una investigación interna y la conclusión es que está seguro de que no existe ninguna causa posible.
Los demandantes, sin embargo, deberán convencer al juez de que las pruebas indirectas, los patrones de conducta y los pagos a intermediarios son suficientes para acreditar prácticas ilegales continuadas. Associated Newspapers Limited, por su parte, puede intentar una defensa técnica basada en la prescripción de los hechos, puesto que las demandas civiles tienen un límite temporal de seis años para ser presentadas. Sin embargo, los demandantes sostienen que no ha sido hasta recientemente (2022) cuando ha tenido conocimiento de los hechos.
En principio, Enric deberá declarar el jueves presencialmente. Pero nadie puede garantizar que minutos antes de que se abra la vista, las partes lleguen a un acuerdo extrajudicial. Porque, quien pierda, deberá satisfacer los enormes costes legales de esta nueva batalla que, en resumen, enfrenta realeza británica y tabloides, un ecosistema de clase que se ha beneficiado mutuamente durante décadas de una relación destinada a entretener a la población y contribuir al mantenimiento del statu quo.