El mundo pequeño de...

Pep Cruz: "¿Por qué debería ir a Madrid, el adversario que nos ha puteado 500 años?"

Actor

26/03/2026

GeronaEl escueto currículo que tiene redactado, de poco más de cuatro rayas, no hace justicia a su trayectoria profesional en el mundo de las artes escénicas, que es inmensa, no sólo por la gran cantidad de papeles que ha hecho, sino también por la calidad de obras en las que ha actuado y por la excelencia con la que ha interpretado cada uno de los personajes. "Pep Cruz es el teatro hecho hombre", ha dicho de él la crítica. "Un actor que todo lo hace bien", se ha escrito también sobre él. "El más popular y querido de los actores del olimpo teatral catalán", han añadido otros. Nacido en Girona en 1948 y forjado como actor en esta ciudad, Pep Cruz ha trabajado, como intérprete, como director o como autor del guión en casi un centenar de obras de teatro, entre ellas Cyrano de Bergerac, El rey Lear, Forido Pensil o Infantillajes; ha actuado en 8 musicales, entre ellos el exitoso Mar y cielo; en 8 series de televisión, tales como Ventdelplà y ¡Oh! Europa, y en más de una treintena de películas.

Pese a ser uno de los actores catalanes que ha trabajado más y mejor, Pep Cruz ha sido de los menos premiados, pero a él eso no le quita el sueño. "Para mí el gran premio de un actor es llenar teatros. Yo trabajo para la gente, no para ganar premios, que son solo para satisfacer el ego del actor", asegura.

Cargando
No hay anuncios

También es un premio para él haber triunfado sin tener que irme de Catalunya: "Si soy catalán y puedo hacer mi trabajo en Catalunya, ¿por qué tengo que ir a Madrid, a casa el adversario, que nos ha puteado durante 500 años? ¿Para ser más famoso? ¿Para tener premios? Yo siempre he tenido mucho claro."

Con 78 años, Pep Cruz sigue en plena forma y trabaja sin freno, como ha hecho siempre, y mantiene la misma avidez por superarse en cada función como la del primer día que subió en un escenario. "No he hecho carrera profesional, porque a mí no me gusta correr. Yo lo que he hecho es instrumento, y todavía lo estoy haciendo. Esto significa prepararme física e intelectualmente para interpretar, no parar de estudiar teatro, perfeccionar la voz y la respiración, leer mucho, ir a ver obras, y, sobre todo, hacer mucho de teatro, porque el teatro se aprende."

Cargando
No hay anuncios

Él empezó a aprender de muy joven su ciudad, Girona, donde fundó la compañía TEI de Sant Marçal, junto a Andreu Caamaño, Maite Martí, y Pep, Quico y Mariona Estivill, entre otros.

Eran años de tardofranquismo y, con un teatro provocador, innovador y crítico con la realidad social, la compañía llenaba salas en todas partes donde actuaba a pesar de la amenaza constante de la censura, que aplicaba a menudo la implacable tijera o la prohibición. "Nosotros ya utilizábamos métodos de expresión corporal que aprendíamos de libros que iba a comprar a Montpellier oa Perpiñán cuando aquí todavía no se hablaba de estas técnicas", recuerda Pep Cruz. El actor fue también el impulsor de la Agrupación de Teatral de las Comarcas Gerundenses, que llevó el teatro a numerosos institutos y centros de Formación profesional de pueblos y ciudades de la demarcación, y de las multitudinarias representaciones de marionetas que la compañía Títeres de Sant Marçal programaba por las Ferias de Girona.

Cargando
No hay anuncios

Ingeniero en la Chupa-Chups

Ingeniero de formación, Pep Cruz compaginó durante unos años su manía por el teatro con el trabajo en la empresa Chupa-Chups en Barcelona, ​​en la calle París, donde era director de exportaciones. “Cuando salía de trabajar en la Chupa-Chups, cogía un tren hasta Girona, donde en la estación me esperaban con el coche para ir a la sede de la compañía del TEI de San Marçal a ensayar hasta la una de la madrugada. me conocían y tenían el detalle de no despertarme. Hasta que nació mi hijo Marçal, entonces dije que aquello debía acabar y decidí dedicarme exclusivamente al teatro en Girona", explica.

Cargando
No hay anuncios

El salto a Barcelona de la mano de Flotats

Una llamada de Josep Maria Flotats para ofrecerle hacer una prueba para el papel de Ragueneau en la obra Cyrano de Bergerac en el Teatro Poliorama de Barcelona representó para Pep Cruz un salto en su trayectoria profesional y un cambio de residencia. "Fue dicho y hecho: dos días después, Flotats me llamaba para decirme que el papel era para mí", relata Cruz. Tenía 36 años ya partir de entonces vive en la capital catalana junto a su actual compañera, la actriz Anna Rosa Cisquella.

Cargando
No hay anuncios

Su corazón, sin embargo, continúa en Girona, donde mantiene la casa de sus padres, aunque la tiene alquilada, y donde va a menudo para visitar a sus hermanos. A Girona, dice, le debe su "formación teatral, cultural e intelectual", y también su espíritu contestatario, alimentado en buena parte en el bar L'Arc, un establecimiento al que su propietario, Lluís Bonaventura, le ideó el lema: "Tenemos una catedral en el patio", ya que está situado justo frente a la escalinata de la cated. En tiempos de dictadura, L'Arc era espacio de encuentro de intelectuales y fue como la segunda casa de Pep Cruz. "Allí encontrabas a gente tan atrevida como los periodistas que crearon la revista Presencia en aquellos momentos tan difíciles, ya las cinco de la madrugada Lluís te podía hacer unas sardinas que él mismo había ido a comprar en algún pueblo de mar", recuerda.

Cruz asegura con orgullo haber contribuido a crear la huella que se puede observar sobre la barandilla del lado derecho de la escalinata de la piedra de la catedral, encima como si se tratara de un tobogán. "Yo iba al instituto en el antiguo convento de los Capuchinos y las escaleras de la catedral eran nuestro patio", relata el actor. su primo para comprar “una peseta de aceitunas”. pequeño nos decían que lo había hecho el propio ingeniero de la torre de París, y eso nos fascinaba", dice Cruz, que recuerda con nostalgia otro puente, mucho más pequeño y modesto, que se llevó un chaparrón y que él y sus padres utilizaban para ir al campo del Girona FC los días de partido.