Descubrimiento

El mercado vintage más 'chic' de l'Empordà

Situada en una encrucijada privilegiada, la feria de anticuarios de Verges es apreciada por la calidad de los productos que se venden en ella

08/05/2026

VergesPor su proximidad con Francia, con una larga y arraigada tradición de mercados de segunda mano, llamados mercados de las pulgas o vide-greniers (vacía-desvanes), el Empordà fue pionero en el Estado a la hora de organizar este tipo de mercados. Uno de los que hoy atraen más visitantes es el que se celebra cada domingo en Verges. El secreto de su éxito, según sus organizadoras, Montse y Marga, de la empresa 2_emes, es su estratégica ubicación, en una explanada junto a un cruce privilegiado del Empordà donde confluyen las carreteras de Figueres y Francia, de Torroella de Montgrí y L'Estartit, y de La Bisbal, Girona y Barcelona. "Es un lugar de paso muy concurrido todo el año y con el tiempo se ha convertido en lugar de parada obligatoria para los amantes de los objetos de anticuario", dice Marga. Si además de apreciar las antigüedades son también aficionados a los desayunos de tenedor, pueden recuperar fuerzas después de rebuscar entre las cachivaches en algunos de los bares restaurantes que, en los alrededores del mercado, ofrecen copiosos menús matinales con guisos de pies de cerdo, riñones o caracoles, entre otras especialidades. Para los que prefieren la bollería de calidad, su lugar para desayunar es la panadería pastelería Espai Dolç, situada justo enfrente del mercado.

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El desprestigio de los mercados de segunda mano de Francia

El mercado de antigüedades de Verges, conocido como els Encants de l'Empordà, es muy apreciado por la calidad de los productos que se venden: "No queremos trastos ni ropa u otros objetos de segunda mano. Vigilamos mucho que lo que se venda aquí sean realmente antigüedades, piezas de brocanter y vintage", afirman las organizadoras. Los que aprecian especialmente esta particularidad del mercado de Verges son los paradistas y los clientes venidos de la Cataluña Norte, que coinciden en lamentar que en el estado francés los mercados de antigüedades han perdido el prestigio de años atrás y ya solo se venden objetos de segunda mano. Así lo afirman Louis y Daniela, una pareja de jubilados del Voló (Rosellón) que a menudo montan parada en Verges. "Cuando nos jubilamos, decidimos ir a vender a mercados de antigüedades las numerosas antigüedades que recopilamos cuando vaciamos la casa de mis padres, que era inmensa. Los vecinos también nos dieron objetos para vender, como sábanas de algodón blanco de alta calidad, vajilla antigua o muebles", explica Louis. "Muchos domingos llenamos la furgoneta temprano, desayunamos en La Jonquera y llegamos hasta Verges. Ahora que estamos jubilados, es mejor hacer esto que quedarnos en casa atontados frente a la tele", añade. De els Encants de Verges elogia el tipo de clientes, muchos de ellos con poder adquisitivo, con segunda residencia en l'Empordà y que buscan piezas antiguas de calidad.

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Como Louis, Ives también piensa que en Francia los mercados de segunda mano han decaído y que el encarecimiento de precios a causa de las actuales guerras han hecho que las antigüedades estén al alcance de muy pocos. Ives y su mujer, Violeta, de Toulouse, se desplazan muchos domingos al mercado de Verges para vender allí toda clase de objetos antiguos, desde sillas hasta bisutería. 

Motos Ducati a 800 euros y mesitas de noche a medio euro

Sobremesas hechas de ganchillo a medio euro, antiguas motos Ducati a 800 euros, muñecas de porcelana, herramientas de payés que hoy ya no se usan, como una hoz, cámaras fotográficas, lámparas con lágrimas de cristal, discos... La lista de objetos expuestos en los puestos es tan variada como las preferencias de los clientes. Karina y Aliya, responsables de una empresa de organización de eventos como bodas o aniversarios, buscan objetos para decorar los espacios de las celebraciones: jarrones, candelabros, expositores de pasteles... "Somos muy fans de los mercados de segunda mano y conocemos todos los de Cataluña, también el de Montpellier, pero allí todo es muy caro. El de Verges es uno de nuestros preferidos", afirma Karina.

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Manel, vecino de Empuriabrava y vendedor asiduo en los Encants de Verges, asegura que nunca se puede prever qué artículos atraerán a los compradores. "Cada día es diferente, siempre es una sorpresa", asegura. Además de vendedor, él también recorre mercados de segunda mano como comprador. "Adquirir piezas antiguas, a veces únicas, es apasionante, es un vicio que engancha. A veces he pasado noches sin dormir por no haber podido comprar un objeto que buscaba", admite.