Catalanes atrapados en el golfo Pérsico: "Sentimos cómo petan los misiles, pero aquí la gente hace vida normal"
La escalada provocada por el ataque contra Irán ha llevado al cierre del espacio aéreo en gran parte de la región
BarcelonaElataque conjunto de EE.UU. e Israel contra Irán hacía tiempo que se cocinaba en los despachos de Washington y Tel Aviv, pero la inminencia de la ofensiva no se hizo evidente hasta el día antes de su inicio. Este poco margen y la rápida extensión del conflicto, con la respuesta de Teherán contra varios países de la región, ha cogido por sorpresa a ciudadanos de todo el mundo que el sábado se encontraban en el golfo Pérsico, sea trabajando, de vacaciones o en tráfico. El cierre del espacio aéreo ha dejado a muchos atrapados en la incertidumbre de cuándo podrán volver a casa, entre ellos también catalanes.
Uno de ellos es Gerard, de 27 años y vecino de Ulldecona (Montsià). Este domingo tenía previsto viajar a Catalunya desde Doha después de una semana en Qatar, donde había ido a visitar a su hermana, que vive y trabaja en el país. Sin embargo, con el inicio de la guerra le cancelaron el vuelo que debía coger también con su padre. Desde entonces están confinados y sin billete de vuelta. "Hemos intentado hablar con Qatar Airways, pero las líneas están colapsadas. También hemos enviado correos y tratado de realizar el cambio de billetes por la aplicación móvil y no hay manera", lamenta en conversación por videollamada con el ARA.
Qatar es uno de los países con bases estadounidenses que Irán ha atacado en los dos últimos días en respuesta a la ofensiva de EEUU e Israel, como también ha hecho con Arabia Saudí, Emiratos, Bahréin y Kuwait. "El sábado ya nos recomendaron que fuéramos a comprar algo porque, por precaución, quizá deberían cerrarnos dos o tres días", explica Gerard. Más tarde, su hermana recibió una alerta en el móvil: "El mensaje decía que fuéramos a casa porque venía un ataque de misiles".
El sonido de las explosiones ha sido recurrente desde entonces. "El mismo sábado, ya de noche, vimos clarísimamente cómo cinco o seis misiles eran interceptados y estallaban en el horizonte. Fue espectacular, era como una película", dice Gerard, que no esconde su intranquilidad. "Al principio no te lo crees porque es una situación que nunca has vivido, pero van pasando las horas y te das cuenta de que es serio, y cada vez más", añade, a la vez que se muestra sorprendido por la "aparente normalidad" que, desde la ventana, ve en la calle: "Sentimos los misiles como explotan en el aire, pero la gente está abierta".
Una sensación parecida la explica Jordi. Tiene 24 años, es de Barcelona y desde septiembre trabaja en Dubai, en los Emiratos Árabes, como entrenador de baloncesto formativo en la Dubai Basketball Academy. "Después de las restricciones de las primeras 24 horas, en el centro se va recuperando algo la normalidad", explica en conversación con este diario. De todas formas, siguiendo las indicaciones de las autoridades, él de momento mantiene el confinamiento y en el club donde trabaja han detenido los entrenamientos. Las informaciones por el posible lanzamiento de misiles desde Irán le llegaron antes de subirse a un autobús para ir con jugadores hacia una competición en Abu Dhabi, una expedición que acabó anulándose por precaución.
"Busque refugio y aléjese de las ventanas"
Horas después, ya de noche, le llegó la alerta al móvil: "Posible amenaza de misiles, busque refugio inmediatamente en el edificio más cercano y manténgase alejados de ventanas, puertas y zonas abiertas", decía el mensaje oficial. Desde su alojamiento había oído alguna explosión de fondos, pero la cosa no fue a más. "Al principio había nervios y la sensación de decir: tenemos que volver", explica, pero añade que a la mañana siguiente la situación ya se calmó. "El ministerio de Defensa insiste en sus mensajes que no debemos preocuparnos, que las defensas están actuando bien", dice, confiado en que la situación pueda desescalar en los próximos días.
Adriana, una catalana encallada en Abu Dhabi, también está pendiente de la evolución de la guerra. En declaraciones esta mañana en Catalunya Ràdio explicaba cómo el estallido del conflicto la cogió en el aeropuerto, donde llegó desde Manila (Filipinas) para continuar su viaje hacia Barcelona. "Teníamos que hacer tres horas de escalera y aquí nos quedamos", relató, confesando los nervios que escuchó el sábado por los "ruidos fuertes y contundentes" de algunas explosiones. La aerolínea le informó de que los Emiratos le pagarían el alojamiento y la comida hasta que pudiera irse y, de momento, se está en un hotel. "Todo el mundo nos dice que es un país muy seguro, que estemos tranquilos", ha explicado.
La Generalitat no ha dado una cifra de cuántos catalanes se encuentran atrapados por la escalada sin poder volver a Catalunya, mientras que el ministerio de Exteriores ha cifrado en 30.000 las personas con nacionalidad española que se encuentran en los países de Oriente Medio, sin concretar su situación.
El gobierno español han informado de que, mientras el espacio aéreo siga cerrado, las embajadas estarán en contacto con las autoridades locales de cada país para "facilitar soluciones transitorias" a los afectados. Cataluña no tiene delegaciones en la zona, pero trabaja "en coordinación" con el ministerio y las embajadas para monitorizar la situación, según fuentes de la conselleria de Acció Exterior.