China-Estados Unidos

Xi Jinping advierte a Trump que Taiwán no es negociable

Los mandatarios de las dos principales potencias mundiales exhiben sintonía en su primera reunión bilateral

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PekínBuenas palabras, promesas de acuerdos económicos y advertencias sobre el riesgo de un conflicto por Taiwán resumen el primer encuentro cara a cara entre los líderes de las dos potencias mundiales. Xi Jinping y Donald Trump se han esforzado en mostrar distensión y cordialidad en su primer encuentro en Pekín después de casi una década. De los gestos han pasado a las palabras y mientras Trump aseguraba que Xi Jinping es un gran líder, el presidente chino defendía que ambos países debían ser socios y no rivales.

El presidente chino mostraba disposición para llegar a acuerdos comerciales, pero no ha dudado en marcar Taiwán como una línea roja. Xi Jinping ha advertido a Trump de que un desacuerdo sobre la isla podría conducir al “choque e incluso al conflicto”. Según el comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores, Xi habría advertido de que "la independencia de Taiwán y la paz en el estrecho de Taiwán son tan irreconciliables como el fuego y el agua".

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Por otra parte, el mandatario chino ha insistido en lo que ya ha devenido un mantra de la política exterior china, que "no hay ganadores" en una guerra comercial. Los dos países están ahora en una tregua, pactada el octubre pasado después de que la escalada arancelaria llegara hasta tarifas del 145%.

No se esperan grandes anuncios de esta cumbre, pero sí que la reunión establezca pautas para estabilizar la relación entre las dos potencias. Además de los temas comerciales, la guerra en Irán y Taiwán han sido cuestiones presentes en las conversaciones, aunque destacadas de forma diferente por cada parte. Trump no ha hecho declaraciones sobre Taiwán; en cambio, el comunicado de la Casa Blanca destacaba el consenso de que hay que reabrir el estrecho de Ormuz, y la parte china no mencionaba Irán.

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Los dos mandatarios han tenido una agenda apretada. Xi Jinping recibía a Donald Trump el jueves por la mañana al pie de la escalinata del Gran Palacio del Pueblo, en la plaza de Tiananmen. Se ha desplegado el protocolo de gala y las deferencias que se dispensan a los visitantes ilustres. El comité de bienvenida ha incluido niños agitando banderas y coreando saludos, junto con una banda militar que ha interpretado los dos himnes. La gestualidad entre los dos presidentes ha sido distendida al saludarse.

En la comparecencia ante la prensa antes de iniciar la reunión, Donald Trump ha hecho gala de su estilo elogiando a Xi Jinping: "Es un gran líder; a veces a la gente no le gusta que lo diga, pero lo digo de todas formas, porque es verdad" y ha pronosticado que "la relación entre China y los Estados Unidos será mejor que nunca". Y todavía ha añadido: "Es un honor estar aquí con usted, es un honor ser su amigo". El presidente chino se ha mostrado más mesurado y ha expresado su deseo de evitar un conflicto entre las dos potencias. Ha afirmado que la comunidad internacional les observa para ver si los dos países “pueden superar la llamada Trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma para las relaciones entre las grandes potencias”.

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La Trampa de Tucídides es una teoría que sostiene que un conflicto es inevitable cuando una potencia emergente, que en este caso sería China, desafía a una establecida, los Estados Unidos. La referencia de Xi Jinping no es casual, ya que en un discurso con Obama en 2015 y en otro en 2024 durante la administración Biden, Xi negó que fuera inevitable el enfrentamiento.

Las conversaciones entre los dos líderes y su extensa comitiva han durado más de dos horas. Los ejecutivos de grandes empresas que acompañan a Trump han entrado en la sala de reuniones, pero no han asistido a toda la reunión. Según la prensa china, Xi Jinping les ha asegurado que "las puertas de China al mundo exterior se abrirán cada vez más" y que "las empresas norteamericanas disfrutarán de perspectivas aún más prometedoras en China". La llegada de Donald Trump a China rodeado por los directivos de las grandes tecnológicas, personajes tan mediáticos e influyentes como Elon Musk o Tim Cook, ha escenificado cómo el presidente norteamericano ha querido centrar el viaje en los acuerdos económicos.

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"China es bella"

Después de la reunión, la visita volvía al campo de las relaciones públicas y Xi ha acompañado a Trump en una visita al Templo del Cielo, un complejo de templos donde los emperadores de la dinastía Ming y Qing hacían ofrendas para conseguir buenas cosechas y mantener la armonía del reino. El recinto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es uno de los símbolos de la capital. Desafortunadamente, el tiempo no ha acompañado el paseo. El calor, la humedad y la neblina que provoca la alta contaminación han deslucido la visita. Aun así, Trump ha hecho gala de su buen humor y ha asegurado que es "un gran lugar. Increíble. China es bella".

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Trump ha viajado acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, que ha estado negociando los acuerdos comerciales con la parte china.

Marco Rubio tenía vetada la entrada a China desde 2020 al ser sancionado, junto con otros norteamericanos, por denunciar la violación de los derechos humanos en Xinjiang, contra los uigures. La diplomacia china ha recurrido a su cultura milenaria para evitar el problema: ha cambiado la grafía de la traducción del nombre de Rubio a los caracteres chinos y así no aparece en la lista de sancionados. Rubio ha declarado que las conversaciones habían sido “muy constructivas”.

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En un comunicado, la Casa Blanca ha calificado la reunión de “positiva” y aseguraba que los dos países coinciden en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto y que Irán no debe tener armas nucleares. También han destacado avances para frenar el flujo de precursores de fentanilo hacia Estados Unidos. En su comunicado, la parte china ha destacado las advertencias sobre Taiwán y no ha concretado nada sobre el conflicto con Irán.

El día ha terminado con un banquete de estado en la Sala Dorada del Gran Palacio del Pueblo, el edificio del Parlamento chino que acoge los grandes eventos políticos. Allí, Donald Trump ha invitado a Xi y a su mujer a visitar Estados Unidos el 24 de septiembre.

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