España defiende una política migratoria "preventiva" ante los Veintisiete
Los ministros del Interior están reunidos por la crisis en Ceuta
Madrid / BarcelonaLos ministros del Interior europeos están reunidos desde las 10 horas de este martes con la crisis migratoria de Ceuta como telón de fondo. La cita, que se preveía tensa, tiene lugar después de que el gobierno español la solicitase por la reacción "insolidaria", a juicio del ejecutivo de Pedro Sánchez, de algunos estados miembros ante la entrada de personas migrantes desde Marruecos a la ciudad autónoma. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tenía intención de apelar precisamente a esta solidaridad y exigir.
En el encuentro, España no solo defiende que "practica una política migratoria responsable con sus obligaciones", sino también "solidaria" con el resto de los países. Además, Marlaska plantea la apuesta de España por una política migratoria "preventiva" –es decir, que ponga el foco en la cooperación con los países de origen y tránsito– y no una política reactiva, que es aquella que actúa cuando la emergencia y la crisis migratoria ya están en la frontera, explican fuentes de su ministerio. Con estos argumentos el gobierno español defiende que ha conseguido reducir el flujo de inmigrantes irregulares en el Estado.
Esto no quiere decir que el gobierno español no ponga el foco en el control de las fronteras, que para Europa y muchos estados miembros es la piedra filosofal de la política migratoria, sobre todo en un momento de expansión de la derecha y la extrema derecha. El ministro, de hecho, defiende que España está "comprometida" con este control fronterizo.
Este punto es clave: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto el foco en una misiva enviada este lunes a Pedro Sánchez en la que insistía en el refuerzo de la frontera sur en España. También en la necesidad de una respuesta "unida".
Pero también han puesto el foco hasta 22 países que dieron apoyo a una carta impulsada por Italia y Dinamarca en la que pedían también una reunión como la de este martes y ponían en cuestión la estrategia española en materia de migración. En concreto, políticas como la regularización extraordinaria.
Con quien más se ha entrado en conflicto es con Italia, que después de la crisis en Ceuta no ha dudado en endurecer el control fronterizo de las personas que viajan desde España. "El nuevo pacto de la Unión Europea sobre asilo y migración tiene una marcada huella italiana, recoge lo que aprendimos de Silvio Berlusconi", reiteraba este lunes por la noche el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani. Esta vez, los aliados de España se podrían contar con cuentagotas, pero los hay. Francia se ha desmarcado de las críticas de algunos países como Italia, Dinamarca o Finlandia. Fuentes diplomáticas señalaban a Efe este lunes que el país opta por una respuesta "concreta y eficaz" y elogiaban la "cooperación" con el Estado por el "control" de la migración.