Tanto los Estados Unidos como Irán se proclaman ganadores de la guerra con un frágil alto el fuego
Israel pone en peligro la tregua con los bombardeos en el Líbano y Trump niega ahora que el país árabe estuviera incluido en el acuerdo alcanzado con los ayatolás
WashingtonFinalmente, la destrucción de Irán prometida por Donald Trump no ha sido ejecutada ni por el presidente estadounidense ni sufrida por el país persa. Washington y Teherán branden en el aire una frágil tregua como trofeo de guerra, con las bombas israelíes sobre el Líbano como telón de fondo. Los ayatolás claman el inicio de "la era de Irán", después de haber sobrevivido un día más a la ofensiva del "gran Satán". Trump pregona el advenimiento de "la época dorada de Oriente Medio" y ya habla de paz, a pesar de que Tel Aviv pone en peligro el incipiente alto el fuego. Benjamin Netanyahu ha continuado atacando el sur del Líbano en contra de las exigencias de los iraníes en el pacto mediado por Pakistán. Irán, que nunca ha tenido prisa por acabar el conflicto, este miércoles ya ha puesto a prueba el acuerdo y ha dicho que mantenía cerrado el estrecho de Ormuz.
La credibilidad de Washington, erosionadaNetanyahu, que arrastró a Trump al fango de Irán, vuelve a hacer patentes las divergencias de intereses con su socio. Todos los comunicados y postulados que salen de la Casa Blanca van en la línea de preparar una salida del conflicto, pero el centenar de bombas israelíes que han caído en 10 minutos sobre el Líbano apuntan en otra dirección. El presidente estadounidense vuelve a refugiarse en la ambivalencia y ahora dice que el Líbano no era uno de los puntos del plan, contradiciendo la versión de Pakistán, el país mediador. "Por culpa de Hezbollah, no han sido incluidos en el acuerdo", ha dicho este miércoles Trump a la radiotelevisión pública PBS. "Esto también se resolverá", ha insistido.
El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, ha respondido vía X al magnate y ha compartido la publicación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, en la que claramente citaba al Líbano como parte de la propuesta. "Los términos del alto el fuego entre Irán y EE. UU. son claros y explícitos. Estados Unidos debe elegir: alto el fuego o continuación de la guerra a través de Israel. No pueden tener ambas cosas", ha escrito. Araghchi asegura que Trump tiene "la pelota en su tejado" y el mundo "observa" si cumplirá con su palabra. A pesar de los nuevos encontronazos entre Teherán y Washington, la primera reunión de las dos delegaciones se mantiene. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha confirmado que el sábado por la mañana comenzarán las conversaciones en Islamabad. La delegación norteamericana estará encabezada por el vicepresidente J.D. Vance y contará con la participación del enviado especial Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner.
El Líbano no es el único lugar donde parece que no ha llegado la paz trumpiana. A pesar del acuerdo, los países del golfo Pérsico –incluidos Kuwait, los Emiratos Árabes, Qatar e Israel– han continuado registrando ataques de misiles y drones. No queda claro si se trata de una violación de la pausa por parte de Irán o si la información todavía no había llegado a través de la cadena de mando al resto de fuerzas iraníes, que hace semanas que actúan de manera descentralizada ante la estrategia de Estados Unidos e Israel de liquidar los mandos centrales. Más allá del ejército, el régimen de los ayatolás también tiene la Guardia Revolucionaria, que actúa como un cuerpo aparte.
Medios iraníes también han informado que una refinería de petróleo en Lavan, una isla iraní en el Golfo Pérsico, había sido atacada por "enemigos" no especificados. Sharif, ha declarado en una publicación en redes que se habían registrado violaciones del alto el fuego en "algunos puntos de la zona de conflicto", hecho que mina aún más la credibilidad del proceso diplomático. Sharif ha instado a todas las partes a "ejercer la moderación".
La credibilidad de Washington, erosionada
Trump, que ha aceptado sentarse a negociar a partir del plan de 10 puntos presentado por Irán, insiste en vender la negociación como una victoria de los EE. UU. En otro giro sonado en medio de la guerra, el presidente estadounidense ha asegurado en una publicación este miércoles que los Estados Unidos "trabajarán estrechamente con Irán", cuando hace solo unas semanas les exigía la "rendición incondicional". En este mismo post en Truth Social, el presidente asegura que "no habrá enriquecimiento de uranio" y que los EE. UU. "trabajando con Irán, excavarán y retirarán todo el polvillo” nuclear "profundamente enterrado" en las instalaciones nucleares que Washington bombardeó el año pasado con los B-2.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha continuado con el discurso oficial y ha presentado la guerra en Irán como un "éxito histórico" de Washington, en una comparecencia este miércoles. Tanto Trump como Hegseth insisten en la idea de un cambio de régimen que habrían forzado los Estados Unidos e Israel con sus bombardeos.
El súbito cambio de opinión de Trump de ayer llegaba después de que el martes por la mañana hubiera amenazado a Irán con crímenes de guerra. Con un vistazo al perfil del presidente en Truth Social se veía el salto de opinión: de la publicación donde prometía que "toda una civilización morirá esta noche" pasaba al anuncio del alto el fuego. La grave escalada retórica contra los iraníes, en la que planteó de facto la posibilidad de perpetrar un genocidio, había hecho que Teherán cortara todas las comunicaciones diplomáticas con Washington. El presidente estadounidense había estado amenazando durante los últimos días con ataques contra infraestructuras civiles como puentes, centrales eléctricas e, incluso, desalinizadoras del país. De hecho, tanto los estadounidenses como los israelíes habían intensificado el martes los ataques contra puentes y vías ferroviarias.
Lo de esta madrugada no es el primer volantazo de Trump en medio de la campaña militar con Irán. Pero sí que es el más drástico y sensible. El giro pone en entredicho la credibilidad de las amenazas del presidente. Con la misma poca concreción con que justificó el inicio de la guerra, ahora el presidente intenta vender su final. En la publicación en que anunciaba el alto el fuego, el mandatario dice haber "logrado y superado todos los objetivos militares". Un hito abstracto que nunca se ha concretado. Antes de anunciar el pacto, circulaban imágenes de un pico de pedidos en las pizzerías cerca del Pentágono. Se dice que cada vez que el ejército está a punto de atacar o vive una situación de crisis, se disparan los encargos en aquella zona. Quizás en esta ocasión la razón era la previsión de una noche larga elaborando una lista más detallada sobre los objetivos militares logrados que Hegseth y Caine han defendido en la rueda de prensa de hoy.
Mientras tanto, el dato al que se aferra la Casa Blanca para cantar victoria es que se ha cumplido con los plazos prometidos. "Desde el mismo inicio de la operación Epic Fury, el presidente Trump estimó que duraría entre 4 y 6 semanas. Gracias a las capacidades increíbles de nuestros soldados, hemos logrado —y hasta superado— nuestros objetivos militares principales en 38 días", afirma Leavitt. La administración estadounidense vuelve a hacer con Irán lo mismo que hizo con Gaza: vender un alto el fuego como el final de la guerra.