Hegseth carga contra los congresistas críticos con la guerra de Irán: "Son el principal adversario con el que nos enfrentamos"

El secretario de Defensa comparece por primera vez ante el Congreso desde que empezó el conflicto, que cumple dos meses

WashingtonEl jefe del Pentágono, Pete Hegseth, compareció este miércoles en el Congreso de EE. UU. por primera vez desde que comenzó la guerra de Irán, que ya cumple dos meses. Hegseth se dirige al comité de servicios armados de la Cámara de Representantes para debatir el nuevo presupuesto de defensa presentado por la Casa Blanca, que prevé un incremento del 40% del gasto militar para 2027. Tras ignorar deliberadamente el Capitolio y atacar Teherán el 28 de febrero, hoy los congresistas tienen una oportunidad para ajustar cuentas con el ejecutivo. Pero la motivación de la cita no es hacer un ejercicio de transparencia voluntario, sino un trámite necesario para recuperar un arsenal que se ha visto reducido por la campaña en Oriente Medio.

Hegseth ha estado a la defensiva ante las preguntas de los miembros del comité y ha cargado contra las voces críticas con el conflicto. "El principal reto, el principal adversario con el que nos enfrentamos en este momento, son las palabras temerarias, irresponsables y derrotistas de los demócratas en el Congreso y de algunos republicanos", ha dicho, después de que Adam Smith, el demócrata de mayor rango del comité, exigiera saber cuáles son los objetivos de la administración. En sus palabras iniciales, Smith ha dicho que el argumento de Hegseth para justificar la guerra es "absurdo". "¿Hacia dónde va esto? ¿Cuál es el plan para alcanzar nuestros objetivos? Hemos visto el coste, y el coste es muy, muy elevado", ha subrayado el congresista.

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El momento de la audiencia es especialmente delicado, porque según la ley federal el presidente necesita la autorización explícita del Congreso para continuar las operaciones militares una vez pasados los 60 días. Si después de este período no ha recibido la aprobación parlamentaria, las fuerzas norteamericanas deben ser retiradas. Aun así, la Casa Blanca todavía podría invocar una prórroga de 30 días por razones de seguridad nacional.

Más allá del plazo legal, muchos congresistas republicanos señalaban los dos meses de guerra como un punto de inflexión en el que se replantearían su apoyo. Hasta ahora los congresistas republicanos han votado en contra de las propuestas demócratas para limitar los poderes de guerra del presidente. Pero si ahora la Casa Blanca no da explicaciones, la disciplina de voto podría romperse.

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La administración ha negado que el nuevo plan esté influido por el coste de la guerra, aunque una vez desglosadas las partidas es bastante evidente que gran parte del dinero servirá para comprar nuevos misiles Tomahawk y sistemas antiaéreos Patriot y THAAD. Todo, armamento empleado en la campaña. El último análisis del CSIS ya indicaba que en las últimas siete semanas de guerra el ejército norteamericano ha gastado al menos el 45% de su arsenal de misiles de precisión; al menos la mitad de su inventario de misiles THAAD, diseñados para interceptar misiles balísticos, y casi el 50% de su arsenal de misiles interceptores de defensa aérea Patriot.

De esta manera, la partida presupuestaria de 30.000 millones de dólares también tendría como objetivo la compra de misiles Patriot y sistemas de misiles THAAD. Además, la propuesta también plantea destinar casi 54.000 millones de dólares a drones militares y tecnología relacionada, así como 21.000 millones de dólares a sistemas de armas diseñados para abatir drones enemigos.

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Era previsible que estos sistemas sufrieran un descenso importante del stock de munición. En junio, cuando los Estados Unidos ejecutaron la operación Martillo de Medianoche, dispararon más de 150 THAAD para proteger Israel y otros países de la región donde hay desplegadas fuerzas norteamericanas. Esto supuso utilizar cerca de una cuarta parte del stock total del sistema, que se calcula que era de 630 misiles. En la campaña actual, los THAAD se han utilizado para abatir misiles dirigidos contra los Emiratos Árabes Unidos. Cada interceptor THAAD cuesta alrededor de 13 millones de dólares y podrían tardarse dos o tres años en reponer las existencias.

La "guerra de los doce días" del 2025 ya dejó bastante mermadas las reservas de THAAD, y con los Patriot la situación era similar después de los numerosos envíos a Ucrania. De hecho, el estado del arsenal del ejército de los EE. UU. era una de las razones por las cuales el jefe del estado mayor, Dan Caine, desaconsejó a Trump entrar en guerra con Irán.