Ante unos líderes envejecidos, una generación de políticos jóvenes clama por un relevo en los Estados Unidos
Detrás de la ola que ha sacudido al partido demócrata hay una demanda de nuevos candidatos a ambos lados del espectro político
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WashingtonDonald Trump volvió al poder hace casi dos años impulsado por la desafección entre buena parte de los estadounidenses con Joe Biden, quienes sentían que no había sabido escuchar su malestar. El actual giro a la izquierda dentro del Partido Demócrata también contesta a una insatisfacción de las bases ante un establishment que ya en 2024 no supo ilusionarles. La sensación de que Washington no entiende las preocupaciones de la gente común se materializa a menudo en un hecho muy concreto: una clase política envejecida.
Durante la última década los estadounidenses solo han conocido presidentes ancianos: Trump, que ahora tiene 80 años, llegó al poder por primera vez en 2016 con 70 años y Biden abandonó la presidencia con 82 años. En el Congreso, la media de edad es de unos 64 años en el Senado y de 57 años en la Cámara de Representantes. La mayoría de los estadounidenses creen que la media de edad es demasiado alta: el 80% opina que se debería establecer un límite máximo de edad para los congresistas, según una encuesta de Marist Poll.
El reverso de esta clase política envejecida es la aparición de candidatos mucho más jóvenes que buscan provocar un relevo generacional. Más de un tercio de las personas que se han presentado al Congreso federal en este ciclo electoral –el 36,7%– tienen menos de 45 años, según Future Caucus. Algunas de las nuevas estrellas del partido demócrata encajan con este perfil, como Abdul El-Sayed (41 años), James Talarico (37 años) y Jon Ossoff (39 años). Además, un 4% de candidaturas presentadas para el Congreso corresponden a miembros de la GenZ: como la socialista Melat Kiros (29 años) en Colorado o el republicano Joe Mitchell (29 años) en Iowa. En total, se espera que este año unos 50 millones de estadounidenses pertenecientes a la Gen Z (un 20% del electorado) ya pueda ir a votar.
"El conjunto de la ciudadanía, independientemente del partido, busca un cambio y busca lo que podríamos llamar un cambio generacional", explica al ARA John Sides, profesor de la Universidad Vanderbilt especializado en el comportamiento político norteamericano. Sides subraya que "los estadounidenses jóvenes no están contentos ni con los republicanos ni con los demócratas; les preocupan el trabajo y el futuro". Para el profesor, el avance del ala izquierda dentro del partido demócrata tiene más que ver con esa promesa real de cambio que representan los nuevos candidatos progresistas que con el hecho de que las bases se hayan vuelto más de izquierdas.
"Lo que hicieron los demócratas en 2024 fue presentar un candidato más tradicional, como Joe Biden, y después, obviamente, Kamala Harris", señala Sides. Ambos representaban más una continuidad de la que los norteamericanos ya estaban cansados que un cambio real. A escala interna de partido, la dinámica del Congreso vuelve a repetirse.
La cúpula del Partido Demócrata está representada por algunos de los rostros más veteranos de la formación: el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, de 75 años, y Nancy Pelosi, de 86 años, que ya anunció que no se presentaría a la reelección este año. Sin embargo, dentro del establishment tradicional del partido también hay figuras más jóvenes, como el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, de 54 años.
Muchos de estos legisladores no han sido capaces de aprobar leyes que aborden directamente los problemas materiales de los jóvenes. Tampoco comparten los mismos códigos culturales. Uno de los éxitos de la campaña del socialista Zohran Mamdani en Nueva York fue el uso de las redes sociales, con vídeos con los que los jóvenes se sentían identificados. El-Sayed ha replicado esta táctica con vídeos de TikTok con canciones de Taylor Swift y participando en podcasts populares, como el que presenta Hasan Piker.
La política post-Trump
Mientras tanto, en el sector conservador, esta ola generacional está liderada por Joe Mitchell, que fundó Run GenZ con el objetivo de que jóvenes conservadores entren al Congreso este noviembre. El mismo Mitchell compite por ocupar el escaño que dejó vacante la congresista republicana de Iowa Ashley Hinson. Dentro de la amalgama de corrientes en las que se ha ido transformando el trumpismo, Mitchell representa más bien a los hombres jóvenes que se implicaron en el activismo conservador gracias a Charlie Kirk, el influencerde extrema derecha asesinado hace un año. Aun así, la figura de Mitchell sigue vinculada a Trump, a quien le entregó el premio de "Hombre del Siglo".
A diferencia de las generaciones anteriores, la Gen Z prácticamente solo han conocido la política posterior a Trump. Casi no recuerdan cómo era el estilo de presidencia de figuras como el demócrata Barack Obama o el republicano George W. Bush. Su despertar político ha estado marcado por la covid y por el discurso de la "carnicería americana" que pronunció Trump cuando asumió el cargo en 2016.
El ciclo de primarias pasado ya fue un indicador incipiente de las ganas de cambio por parte de los más jóvenes. "Los que ahora tienen una veintena de años votaron en cifras récord en las primarias demócratas, pero no en las republicanas, porque el Partido Republicano era aquel en el que buscaban algún tipo de acción en 2024. Pero abandonaron completamente el partido porque se sentían traicionados. Y ahora buscan a cualquier persona que les diga que se ocupará de los problemas de los jóvenes, que los abordará y que se opone a Trump", apunta Morley Winograd, autor del libro Millennial momentum: how a new generation is remaking America (El momento millennial: cómo una generación está rehaciendo América).
Para Morley tanto el ciclo de primarias pasado como las elecciones legislativas son también "un fenómeno generacional" que acabará eclosionando en 2028. Una tendencia que se ve más claramente en las especulaciones sobre los posibles candidatos demócratas a las próximas presidenciales. "En el bando demócrata, ya lo sabes, no tendrás a Bernie Sanders. Tendrás a AOC. Quizás también tendrás a Ossoff, de Georgia. Estos candidatos más jóvenes probablemente ocuparán cada vez más este espacio, porque pueden defender de manera convincente un cambio real", dice Sides, que asegura que "todas las piezas están alineadas para que se produzca este relevo".
A diferencia del ciclo de primarias demócrata, que ha servido como una especie de debate interno para decidir hacia dónde va el partido después de su crisis existencial, las primarias republicanas fueron básicamente una competición para ver quién tenía el favor de Trump. Esto, a la larga, puede situar a los republicanos ante un problema serio de cara al 2028 porque el magnate ya no es percibido como una figura antiestablishment.
Trump, que en su momento se convirtió en una especie de catalizador para que el sector ultraconservador y el Tea Party llegaran al poder, ahora podría convertirse en un freno al relevo generacional. "Y esto no pasará hasta que Trump ya no esté en escena, porque todo tiene que girar a su alrededor", sentencia Winograd.