Unas 'midterm' que definirán los dos últimos años de Trump
La movilización masiva del voto anticipado, con casi 60 millones de papeletas emitidas, hace prever una alta participación también en los colegios
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WashingtonMillones de estadounidenses votan este martes en unas elecciones de medio mandato que se han vivido como un referéndum sobre Donald Trump, y que también constituyen el último test para ver si la democracia norteamericana puede poner límite a las aspiraciones absolutistas del presidente. Las últimas encuestas apuntan a una ola azul, aunque los demócratas se muestran cautelosos después de que en otros comicios las promesas de los sondeos no se cumplieran.
El resultado de estas midterm marcará los últimos dos años en la Casa Blanca de Trump, que en el ecuador de su segundo mandato ha llegado a un pico histórico de impopularidad. Los días previos a las elecciones la ratio de aprobación del presidente estadounidense seguía estancada en torno al 31%. Unas proyecciones que han arrinconado al magnate ante la perspectiva de que muy probablemente perderá la mayoría en el Congreso, pero, sobre todo, ante la evidencia de que el poder que tenía sobre las bases también se está resquebrajando.
Este martes por la mañana, en otro reclamo electoralista igual de desesperado que la promesa del cheque de 5.000 dólares para los estadounidenses si gana su partido, Trump anunciaba que el año que viene cortará la ayuda económica de unos 4.000 millones de dólares anuales a Israel. Un intento de demostrar a los votantes decepcionados con la guerra de Irán –muchos creen que el magnate entró arrastrado por Benjamin Netanyahu– que todavía no ha abandonado del todo el "America first".
Ahora bien, ni siquiera Trump, que acostumbra a habitar en una realidad relativa y muy elástica, parece que no puede rehuir los hechos. Durante una entrevista este martes en Fox, insistía en que tiene "una aprobación del 99%", pero después añadía que "si la gente alguna vez se llega a cansar de mí en los Estados Unidos, me iré a Israel y me convertiré en primer ministro". Probablemente, al republicano no le parezca tan descabellada la idea después de que la semana pasada diera asilo político en los EE. UU. al dirigente de extrema derecha brasileño Flávio Bolsonaro, que perdió las presidenciales frente a Lula da Silva.
Gran movilización del voto anticipado
La cifra histórica del voto anticipado, con casi 60 millones de papeletas emitidas durante los días previos, también infla las esperanzas demócratas. Normalmente, los votantes demócratas acostumbran a votar por correo o presencialmente de forma anticipada, mientras que los republicanos son más de votar el mismo día. Este detalle también deja abierta la posibilidad de que una fuerte movilización del electorado conservador durante la jornada electoral pueda dar alguna sorpresa, aunque antes del cierre de los colegios no parecía que tuviera que ocurrir.
En diversos estados clave, la proporción de demócratas registrados ha aumentado en la votación anticipada. El repunte en las formas de votación previas es similar al de otros comicios, como los de 2018 y 2022, que batieron récords de participación total en unas elecciones de medio mandato.
Donde se ha observado una movilización mayor del voto anticipado es justamente en los estados clave para el control del Senado, donde se superan los votos anticipados emitidos en 2022, según la recopilación hecha por el New York Times. Por ejemplo, en Texas, donde el demócrata James Talarico podría hacer historia, el voto anticipado ha aumentado un 41% respecto a 2022. Asimismo, en Carolina del Norte, una carrera también crítica para el control de la cámara alta, el porcentaje de voto anticipado se ha incrementado un 29% en comparación con las pasadas midterm.
La imprevisibilidad no es solo una cuestión que esté ligada al resultado electoral, sino también a Trump. Lo que hace excepcionales estas elecciones de medio mandato es que vuelven a plantear la misma pregunta que quedó sin responder en las presidenciales de 2024: ¿cómo encajará la derrota Trump? El republicano ya dejó claro en 2021 que, cuando se siente acorralado, contesta atacando de manera agresiva. Y esta vez vuelve a estar en la Casa Blanca, pero habiendo acumulado mucho más poder que durante su primer mandato.
Competición controvertida en Alaska
La competición para el Senado en Alaska, una de las que puede determinar quién controla la cámara alta, se ha convertido en el principal objetivo de los intentos de injerencia electoral del presidente. Después de que un juez desestimase la petición de la administración Trump de declarar nulo el resultado electoral si no gana su candidato, Dan S. Sullivan, el departamento de Justicia ha enviado durante la jornada electoral cartas a miembros del Partido Demócrata informándoles de que pueden ser objeto de investigaciones federales. La acción, ejecutada por un departamento de Justicia que ahora lidera Todd Blanc, antiguo abogado de Trump, es la última práctica intimidatoria que ejecuta la Casa Blanca.
La causa de todo el serial judicial es que en la carrera en la que compiten la demócrata Mary Peltola y el republicano Dan S. Sullivan se ha añadido un tercer candidato en discordia: Dan J. Sullivan. Informaciones del New York Times apuntan a que J. Sullivan se habría inscrito después de que los demócratas le animaran a hacerlo, hecho que él y el equipo de Peltola niegan. Los republicanos dicen que es una maniobra para confundir a los votantes con la similitud del nombre y dividir el voto. Todo ello augura que, si Peltola acaba ganando el escaño en el estado ártico, muy probablemente comportará un largo litigio que puede acabar ensuciando un escaño clave para determinar la mayoría demócrata en el Senado.
El departamento de Seguridad Nacional (DHS), del cual dependen los agentes antiinmigración, también ha hecho una publicación alimentando la idea de que personas sin papeles han votado ilegalmente. "Nuestro mensaje a los inmigrantes que voten en las elecciones estadounidenses es claro: os encontraremos, os arrestaremos y tendréis que asumir las consecuencias, incluidas las acusaciones penales y la deportación", dice la publicación en X. El miedo a que se desplieguen agentes de ICE en puntos de votación también planeaba sobre estos comicios, especialmente en estados como California, el gigante demócrata, donde la comunidad latina representa un porcentaje importante del electorado.