Trump cancela la retransmisión en directo de la ejecución con pelotón de fusilamiento
La semana pasada Hegseth había asegurado que sería "pública" para dar una lección
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WashingtonDonald Trump ha anunciado este jueves que el Pentágono no retransmitirá en directo la ejecución con pelotón de fusilamiento del expsiquiatra militar Nidal Malik Hasan, condenado por haber matado a 13 personas en un tiroteo en 2009 en la base militar de Fort Hood, en Texas. La semana pasada el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que el fusilamiento, el 3 de diciembre, sería retransmitido en directo por internet para dar una lección.
"Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo. Que sea público. Porque la gente necesita entender las consecuencias que tienen este tipo de cosas", afirmó el jueves pasado el jefe del Pentágono en el pódcast Real America's voice. Previamente, el presidente estadounidense había aprobado la ejecución militar con pelotón de fusilamiento para Hasan. El anuncio provocó un gran rechazo social e incluso el vicepresidente, J.D. Vance, puso en duda que se llegara a hacer de manera pública.
Es la primera vez desde 1945 que se lleva a cabo una ejecución militar en estas condiciones, según recoge el grupo Death Penalty Information Center. La última vez que el ejército ejecutó a un soldado, sin embargo, fue a principios de los años sesenta, cuando se ahorcó a John A. Bennett. Los únicos países que todavía realizan este tipo de ejecuciones públicas son Irán y Afganistán.
Hasan fue condenado a pena de muerte en 2013 por un tribunal militar y desde entonces ha estado pendiente de la sentencia final. Dentro de la jurisdicción militar es el presidente estadounidense, que también es el mando en jefe, quien tiene la última palabra sobre el método a aplicar.
A pesar de ser poco recurrentes, las ejecuciones con pelotón de fusilamiento todavía son legales en cinco estados: Idaho, Misisipi, Oklahoma, Carolina del Sur y Utah. El año pasado, Carolina del Sur ejecutó a un prisionero con pelotón de fusilamiento por primera vez en EE. UU. en quince años.
Trump y su gobierno se han declarado abiertamente favorables a la pena de muerte, y de hecho el presidente estadounidense se ha mostrado partidario en reiteradas ocasiones de ampliar su aplicación. El año pasado el departamento de Justicia –entonces ya controlado por Todd Blanche, antiguo abogado de Trump– publicó un informe en el que consideraba que los Estados Unidos deberían recuperar los pelotones de fusilamiento como métodos de ejecución para los delitos federales más graves. En el documento también se planteaba el uso de otras prácticas, como la asfixia con gas.
Otro aviso para navegantes
La decisión de retransmitir públicamente el fusilamiento y de aleccionar al resto de militares llega en medio del clima de miedo que se ha instaurado en el Pentágono a raíz de la purga aplicada por Hegseth. Numerosos generales en cargos clave han sido destituidos o bien se ha forzado su renuncia, y todavía no se les ha encontrado sustitutos. Es inevitable ver la retransmisión del fusilamiento como un aviso para navegantes por parte de la Casa Blanca en un contexto en el que la administración quiere apretar al ejército.
El año pasado Hegseth concentró a todos los altos rangos del ejército en la base de Quantico para advertirles que restauraría "el ethos guerrero" al ejército y acusarles de haber permitido la existencia de "gordos" y "barbudos" en sus filas. En el mes de julio también anunció tests de testosterona para los soldados mayores de treinta años. Todo, para garantizar una "buena base biológica" y que las tropas estén a "la vanguardia de la letalidad".
El secretario de Defensa anunció la semana pasada que reducía un 20% los generales y almirantes del ejército, en medio de los problemas que tiene para cubrir vacantes en posiciones críticas de liderazgo. Todo esto ocurre mientras Washington se estanca en la guerra contra Irán.