Estados Unidos

Trump y Lula esquivan la prensa después de reunirse en la Casa Blanca

El presidente brasileño comparece más tarde en la embajada en solitario, con mensajes optimistas

WashingtonEl presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha llegado este jueves a las once de la mañana a la Casa Blanca, se ha reunido con el presidente estadounidense Donald Trump, y se ha marchado sin hacer la comparecencia conjunta prevista ante la prensa. Después de tener a los periodistas más de tres horas esperando sin dar explicaciones de lo que estaba pasando tras la puerta, el republicano ha publicado un mensaje en Truth Social en el que ha dado por concluida la visita: "Hemos discutido muchos temas, incluido el comercio y los aranceles. El encuentro ha ido muy bien". Según el magnate, en los próximos meses "se acordarán reuniones adicionales".

La Casa Blanca no ha distribuido ninguna foto oficial, pero sí lo ha hecho la oficina del presidente brasileño. Eso sí, horas después de que terminara la reunión.

En principio, el objetivo de la visita era hablar sobre la relación comercial entre los dos países, dañada por los aranceles que Trump impuso y que después rebajó. También planeaban sobre el encuentro las presiones de la administración estadounidense para clasificar como organizaciones terroristas las principales bandas criminales como el Comando Vermelho y el PCC. Justo hace un año el secretario nacional de Seguridad Pública de Brasil, Mario Sarrubo, anunciaba que denegaban la solicitud que había hecho la Casa Blanca.

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Después de haber dejado a los periodistas sin ninguna declaración conjunta ni siquiera una foto oficial, Lula ha comparecido más tarde en solitario desde la embajada brasileña en Washington y ha valorado positivamente el encuentro. Con tono desafiante, pero no hostil, ha defendido que cree que Estados Unidos y Brasil pueden resolver sus diferencias: "Soy optimista". También ha explicado que ha hablado sobre la situación del crimen organizado en Brasil y del bloqueo petrolero que Estados Unidos ha aplicado a Cuba. Lula ha dicho que Trump le ha asegurado que no piensa invadir la isla caribeña, después de que en las últimas semanas lo haya insinuado en diversas ocasiones. Aunque el brasileño ha dejado claro que esto, al menos, es lo que ha entendido a partir de la traducción que le ha hecho el intérprete mientras hablaban.

No ha quedado claro por qué razón se ha cancelado la rueda de prensa conjunta en el último momento. Al principio, después de media hora de retraso respecto a la hora prevista para la comparecencia, la Casa Blanca pedía a los reporteros que continuaran esperando. La visita de Lula a Washington estaba marcada por el malestar a raíz de las presiones que Trump intentó ejercer contra Brasil por la condena de Jair Bolsonaro. En 2022 el aliado de extrema derecha del republicano intentó emular el asalto al Capitolio del 6 de enero después de que Lula lo derrotase en las urnas. Al presidente estadounidense no le gustó la resolución de los tribunales brasileños y decidió castigar al país con aranceles del 50%.

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Las presiones de Trump favorecen a Lula

Los impuestos a los productos brasileños, incluidos la carne y el café, también buscaban dañar la imagen de Lula. Paradójicamente, la presión económica con la que Trump quería dañar el gobierno de Lula tuvo el efecto contrario: reactivó el apoyo al presidente brasileño y a sus aliados de izquierdas. Las encuestas mostraban un aumento de la popularidad de su gobierno justo ante unas elecciones este 2026 que se presentan complicadas para la izquierda brasileña.

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La defensa de la soberanía de Brasil ante las presiones estadounidenses también han catapultado internacionalmente a Lula como uno de los referentes de la izquierda anti-Trump. Abril pasado fue uno de los invitados estrella a la cumbre progresista que el presidente español, Pedro Sánchez, celebró en Barcelona. En su intervención, el líder brasileño no se cortó a la hora de cargar contra Trump: "No nos gustan los emperadores que se creen que son los reyes del mundo".

En noviembre del año pasado, después de que el precio de la carne de ternera aumentara un 14%, Trump firmó una nueva orden ejecutiva para retirar todos los aranceles a todos los productos alimentarios brasileños, incluidos el café y la carne. Pero a pesar de la reculada, la relación entre Washington y Brasilia ya había quedado muy tocada. Además, Lula demostró que se podía plantar cara a las prácticas chantajistas del magnate.

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El viaje del presidente brasileño a la Casa Blanca se había anunciado con discreción y sin mucha pompa. A diferencia de otros mandatarios, como el colombiano Gustavo Petro, que dieron a conocer su reunión con Trump con suficiente previsión para construir un momentum político, la visita de Lula se supo el martes a través de la prensa. Ayer, antes de subir al avión rumbo a Washington, Lula compartía una imagen, y hoy ha compartido también el vídeo del momento en que Trump lo ha recibido. Aunque era el primer cara a cara en la Casa Blanca entre los dos mandatarios desde que Trump volvió al poder, no era la primera vez que coincidían. El año pasado ya se reunieron en Malasia y en septiembre, durante la asamblea general de las Naciones Unidas, se encontraron brevemente.