Trump hace los primeros cambios después de la derrota electoral y asciende al ultra Stephen Miller a jefe de gabinete

El presidente estadounidense destituye a Susie Wiles, su directora de campaña del 2024

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El nuevo jefe de gabinete de Trump, Stephen Miller en una foto de archivo.

WashingtonTras el aturdimiento de la derrota electoral, Donald Trump finalmente reacciona y apuesta por la mano dura. El presidente estadounidense ha anunciado que releva a la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y en su lugar asciende al ultra Stephen Miller. El hasta ahora jefe adjunto del gabinete presidencial es una de las figuras más extremistas dentro de la administración, la mente detrás de la campaña de deportaciones masivas y la transformación del ICE en el brazo armado del magnate.

Trump ha hecho el anuncio este viernes en una publicación en Truth Social, en la que ha dicho que "Wiles, que ha hecho un gran trabajo, se trasladará a la Trump Political Operation", una organización creada por el presidente que tiene como finalidad gestionar el dinero en las campañas electorales. Wiles fue una de las principales estrategas tras la campaña de las presidenciales de 2024. En una publicación paralela en X, Wiles ha anunciado que era su último día como jefa de gabinete, pero no ha hecho ninguna mención a su futuro.

La decisión de hacer jefe de gabinete a una figura como Miller es una señal clara de que Trump apuesta por atrincherarse en la Casa Blanca ante las grietas internas que se están abriendo en el Partido Republicano y la perspectiva de una mayoría demócrata, que aún podría ampliarse cuando termine el recuento de Misisipi y Alaska. Muy probablemente, los demócratas abrirán numerosas investigaciones contra el republicano por sus abusos de poder. Esta rotación no encaja con el Trump que, ante la indiscutible victoria demócrata, rebajó su amenaza de aplicar el veto y mostró voluntad de intentar gobernar con ellos. Es más bien la reacción de un animal herido que se encuentra arrinconado.

Más tarde, antes de que el presidente estadounidense subiera al Marine One, los periodistas le preguntaban por qué había decidido hacer este cambio, y por qué elegía a Miller. "Porque quería hacer un cambio", ha respondido el magnate, y ha subrayado que el nuevo jefe de gabinete ha estado a su lado "desde el principio". Miller también trabajó como asesor durante el primer mandato del republicano.

Nombrar jefe de gabinete al cerebro detrás de la campaña de terror contra los inmigrantes días después de una derrota electoral provocada en parte por el sangrado del apoyo de los latinos a Trump es bastante elocuente. Precisamente, donde más se ha notado este rechazo a la agresividad con la que el ICE actuaba ha sido en Texas. En el feudo republicano por excelencia, no solo perdió el candidato republicano para el Senado, Ken Paxton, sino también el gobernador, Greg Abbott, que durante estos años se ha encargado de convertir el estado sureño en la principal punta de lanza de la campaña de deportaciones masivas. Este mismo viernes el alcalde de Houston, John Whitmire, ha firmado una orden para reducir drásticamente la colaboración entre la policía local y el ICE.

El ascenso de Miller es el primer movimiento del republicano tras días de malestar dentro de la administración, agitada por la guerra de sucesión que empieza de cara al 2028 y por las quinielas sobre posibles destituciones. El nombre que más sonaba, y del cual buena parte del partido republicano se quería deshacer, era el del secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Después de que el vicepresidente, J.D. Vance, señalara el conflicto como la principal razón de la derrota –y obviara su rol como mediador en las frustradas conversaciones de paz–, la idea de que Trump podría usar a Hegseth como chivo expiatorio fue ganando fuerza. Especialmente porque se espera que el nuevo Congreso le abra una investigación. El congresista republicano y díscolo de Trump Thomas Massie anunció el jueves que sometería a Hegseth a un proceso de destitución. Ante esto, el secretario de Defensa reaccionó con un vídeo en redes diciendo: "No funcionó con el presidente Trump. No funcionará conmigo". Pero en lugar de dejarle caer, Trump hizo piña con Hegseth. En una entrevista a ABC News defendió que el secretario de Defensa había hecho "un trabajo fantástico".

Guerra de sucesión

Finalmente, quien ha pagado los platos rotos vuelve a ser una mujer. En este caso, Wiles. Ahora bien, la decisión de devolverla tras los bastidores de su plataforma electoralista también podría tener otra lectura. La excongresista Marjorie Taylor Greene, que protagonizó el sonado divorcio con Trump por los papeles de Epstein, ha dicho en un vídeo en X que el objetivo del magnate con este cambio es asegurarse de que sigue controlando el partido más allá de 2028. Con Wiles otra vez dentro de la maquinaria electoral, dice Greene, Trump quiere asegurarse elegir a su sucesor.

El resultado electoral ha acelerado las guerras internas para la sucesión de Trump con el añadido de que también ha puesto en cuestión el trumpismo. La herida abierta de la noche electoral podía servir para que los viejos neocons intentaran recuperar el control de un partido que, en realidad, ya no existe. En la línea sobre quién sucederá al republicano también ha habido todas las filtraciones sobre la posible salida del secretario de Estado, Marco Rubio, para desmarcarse del gobierno y presentarse a las presidenciales de 2028. Una información que ya ha sido desmentida por él y el departamento de Estado.

En la línea de sucesión, siempre se ha pensado en Vance por su rol como vicepresidente. Pero, a mediados de año, el nombre de Rubio ya empezó a despuntar, y Trump recibió ambas posibilidades con entusiasmo. Ahora, después de que el vicepresidente señalara la guerra de Irán como principal razón de la derrota electoral, el presidente ya no tiene tan claro que Vance sea el nombre que vaya al tándem presidencial. El miércoles, en declaraciones a los periodistas dijo: "No sé si se presentará".

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