La estrategia de China para liderar la IA
Xi Jinping promueve un organismo internacional alternativo de control de esta tecnología que considera estratégico para el desarrollo económico del país
China coincide con los Estados Unidos en mostrar preocupación por los riesgos de seguridad que puede provocar la inteligencia artificial (IA). Las dos potencias mundiales líderes en el desarrollo de la IA son conscientes del peligro de que esta potente tecnología pueda escapar del control humano. Pero las coincidencias acaban en el diagnóstico, la respuesta al problema es divergente. China ve los riesgos manejables y apuesta por la supervisión estatal frente al discurso algo apocalíptico emitido por responsables de las principales empresas norteamericanas que alertan de un futuro con una IA descontrolada, que incluso puede poner en peligro a la humanidad.
Ambos países abordan el sector de la IA desde modelos diferentes. En los Estados Unidos son las empresas privadas las que impulsan el desarrollo y ahora advierten de sus riesgos pidiendo más regulación para poder controlarla. En China, en cambio, todo el sector tiene un fuerte control, regulación y apoyo gubernamental. El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, no dudó en calificar de alarmista y de campaña para contener el avance de China los llamamientos a desacelerar el desarrollo de la IA lanzados por el CEO de Anthropic.
Para el gigante asiático, el desarrollo de la IA hasta alcanzar su liderazgo mundial es una política de estado. La estrategia nacional de IA de China para el 2026-2030 tiene tres ejes definidos: producir chips avanzados para evitar la dependencia de Occidente, desarrollar modelos de código abierto e implementar un marco regulador de gobernanza que controle la IA. El objetivo es que en 2030, el 70% de los chips sean de producción nacional. De esta manera podrían esquivar los efectos de las sanciones que lastran el desarrollo de la IA china. La autosuficiencia puede crear un nuevo Telón de Acero tecnológico.
En China, el uso de la IA se ha extendido de manera muy natural y masiva entre la población. Los chinos están acostumbrados a los saltos tecnológicos y, posiblemente, no tienen la prevención que existe en Occidente ante los cambios. Además, ha sido bendecida por el gobierno, que ha impulsado activamente su uso apoyando la implementación en toda la administración y la educación.
Actualmente, todo se consulta a DeepSeek y los buscadores han dejado de tener utilidad. La IA informa de las noticias, sugiere cuál es el mejor destino para las vacaciones analizando precios, clima y opiniones de otros turistas. También responde a consultas médicas y recomienda centros hospitalarios o doctores, y sobre todo en muchas oficinas y empresas ayuda a simplificar el trabajo.
Incluso crea amigos virtuales y hasta hace poco la podías entrenar para convertirla en la pareja perfecta. Es en este campo emocional en el que el gobierno ha puesto límites, preocupado por el impacto en la salud mental de la población. Las tecnológicas como Alibaba pagan para que el consumidor pruebe aplicaciones de IA para hacer compras autónomas en función de las ofertas o las preferencias de consumo.
Para el gobierno chino, la IA es una pieza clave en su transformación hacia una economía avanzada y de calidad, y su estrategia es muy parecida a la que se utiliza con el coche eléctrico: financiación abundante y, en lugar de competencia real entre empresas, coordinación para alcanzar objetivos nacionales. Al contrario que en los Estados Unidos, donde las empresas como Anthropic o OpenAI compiten entre sí con sus productos, el gigante asiático crea un ecosistema de desarrollo bajo el paraguas estatal.
La apuesta por el código abierto permite acelerar su desarrollo. Otra ventaja del gigante asiático es que el control del estado y la gran población permite acceder a datos masivos para entrenar la IA. En Europa, por motivos de protección de datos, las empresas no podrían utilizar la cantidad de datos que recolectan aplicaciones como Weibo o Taobao. El estado subvenciona grandes centros de computación y parques tecnológicos donde predomina la cooperación empresarial. La financiación gubernamental es muy abundante y empresas como Huawei han recibido grandes subvenciones para la creación de sus chips más avanzados.
China ya ha desarrollado un amplio marco regulador para las empresas del sector que incluyen estándares con el apoyo del Estado, evaluaciones de seguridad y pruebas externas. Para Pekín, el principal riesgo de la IA es la seguridad nacional y la posibilidad de que espías y fuerzas extranjeras interfieran en ella. Lo certifica el ministro de Seguridad, Chen Yixin, en un documento publicado hace unas semanas, en el que advertía que, en manos de "fuerzas hostiles e individuos con motivos ocultos", esta tecnología podría suponer una amenaza directa para "la seguridad política, institucional e ideológica".
La arquitectura china para controlar la IA
China defiende la creación de un marco global de gobernanza de la inteligencia artificial y habla de la necesaria cooperación entre países para que la tecnología sea segura. Pero cabe ver si realmente está dispuesta a colaborar o simplemente a imponer al mundo sus propios protocolos y estándares.
De momento, el presidente, Xi Jinping, impulsó el pasado julio la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO, por sus siglas en inglés). Tendrá la sede en Shanghái y ya se han adherido 29 países entre los cuales hay aliados como Bielorrusia, Serbia, Brasil, Venezuela y Cuba. Además de diez países africanos y doce asiáticos.
WAICO se ha creado a pesar de que las Naciones Unidas ya hayan establecido mecanismos como el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA y el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA para establecer estándares técnicos y de gobernanza mundial.
En la reciente reunión de los BRICS en la India, Xi Jinping también anunció que China liderará la creación de una zona de inteligencia artificial de código abierto. De esta manera, China se posiciona como líder del Sur Global en el desarrollo de la IA y, por tanto, sus empresas lideran el sector. De momento, todo indica que China quiere una IA regulada, pero bajo sus estándares.