Trump rompe con Zelenski: "Es el momento de que Ucrania tenga otro presidente"

El Kremlin rehace puentes con la Casa Blanca sin comprometerse a una tregua e indigna al presidente ucraniano

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10/10/2026 - 22:56 h

MoscúEl presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, eleva el tono contra su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski. "Es el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente", ha dicho Trump, después de los ataques ucranianos contra una terminal rusa de exportación de petróleo. "Le dijimos que podía hacer lo que quisiera con Rusia, pero no ataques a las refinerías porque está causando un problema mundial", ha asegurado el presidente de los Estados Unidos, en referencia al incremento del precio del diésel.

El magnate neoyorquino se distancia así más de Zelenski después de aproximarse al Kremlin con el acuerdo para que Rusia ponga inmediatamente en el mercado 300.000 toneladas de gasóleo. Zelenski ha leído el premio a Moscú como una traición, y Ucrania ha respondido este sábado con un nuevo ataque contra una terminal de exportación de petróleo. Mientras tanto, el ejército ruso ha bombardeado la ciudad de Zaporiyia y ha matado al menos a 17 personas, de las cuales tres eran niños.

Entre las críticas a Zelenski, hechas en el exterior de la Casa Blanca, Trump le ha acusado de no querer llegar a ningún acuerdo para poner fin a la guerra, un conflicto que ha considerado que empezó "a causa de la incompetencia" de Zelenski. Es por eso que ha sugerido que la sustitución del presidente ucraniano podría facilitar un posible acuerdo. Además, las declaraciones de Trump –y el anuncio del acuerdo con Moscú– no llegan en un momento cualquiera.

La sugerencia de Trump para relevar a Zelenski añade más leña al fuego de lo que ya lo había hecho su anuncio de acuerdo con Vladímir Putin para que Rusia ponga inmediatamente en el mercado 300.000 toneladas de gasóleo. Volodímir Zelenski, sintiéndose traicionado por este premio al Kremlin, ha lanzado un nuevo ataque contra una terminal de exportación de petróleo. Y el mismo día, el ejército ruso ha bombardeado la ciudad de Zaporiyia para dejar claro que los negocios con la Casa Blanca no implican ninguna concesión por parte de Moscú.

Los drones de Kiev han atacado las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, en Rostov del Don, cerca de la frontera ucraniana, y han herido a seis personas. Esta planta abastece a las tropas rusas que combaten en Donetsk y es un importante núcleo de exportación de crudo, que mueve unos tres millones y medio de toneladas de combustible cada año. Zelenski ha querido hacer saber a Washington que no se achica. “Ucrania no prenderá fuego a las refinerías de petróleo rusas si Rusia no destruye nuestra infraestructura energética”, ha advertido.

Los ataques

Territorio ocupado por Rusia antes de 2022

Territorio ocupado por Rusia actualmente

Territorio reclamado como parte de la Federación Rusa

Ataques

UCRANIA

mar de Azov

100 km

Territorio ocupado por Rusia antes de 2022

Territorio ocupado por Rusia actualmente

Territorio reclamado como parte de la Federación Rusa

Ataques

UCRANIA

RUSIA

mar de Azov

100 km

Fuente: Elaboración propia / ARA

El pacto entre Trump y Putin ha indignado al presidente ucraniano, que lo ha calificado de “deshonesto”, “injusto” e “impropio de un aliado”, sobre todo teniendo en cuenta que, en el momento de la llamada entre los dos líderes mundiales, los enviados ucranianos estaban en Miami con los negociadores estadounidenses discutiendo propuestas para detener el conflicto. Concretamente, debatían la posibilidad de que Kiev pusiera fin a los ataques contra refinerías rusas –una demanda que la Casa Blanca lleva semanas haciendo– a cambio de que Moscú dejara de bombardear las infraestructuras eléctricas ucranianas. Por eso, Zelenski entiende este gesto de Trump como un “regalo” a los rusos y advierte que Rusia “interpreta cualquier alivio de la presión como una oportunidad para continuar dejando caer bombas sobre las ciudades”.

Y así ha sido. Pocas horas después del acuerdo, cinco bombas planeadoras rusas han estallado en barrios residenciales de la ciudad de Zaporiyia y han elevado a más de 80 los civiles muertos en Ucrania desde el miércoles. Dos explosivos han impactado contra algunas viviendas, las han derrumbado parcialmente y han dejado a varias personas atrapadas bajo los escombros. A primera hora de la tarde, misiles balísticos también han golpeado Kiev y han herido como mínimo a cinco personas.

Equipos de rescate buscando personas entre los escombros en Zaporiyia.

La jugada de Putin

Para Putin, el escenario es muy beneficioso. Desde que Trump volvió a la presidencia, Rusia ha estado bregando por retomar la cooperación económica con los Estados Unidos sin necesidad de comprometerse antes a un alto el fuego en Ucrania. Hasta ahora, la Casa Blanca se había negado, pero la urgencia electoral de los republicanos ha servido la oportunidad en bandeja al Kremlin. Después de la conversación telefónica entre los mandatarios, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov añadió que también habían discutido otros grandes proyectos conjuntos al margen de las entregas de diésel. Además, a diferencia de la primavera, cuando el gobierno estadounidense levantó parcialmente las sanciones al petróleo ruso durante períodos de un mes para combatir el alza de los precios provocada por el conflicto en Oriente Medio, ahora el alivio es de casi siete meses.

De esta manera, Putin no solo ofrece a Trump una medalla para colgarse cuando más la necesita, sino que también presenta a Zelenski como el malo de la película, como el socio contumaz que se resiste a dejar de bombardear la industria rusa por mucho que el líder estadounidense se lo exija. A partir de ahora, pues, el Kremlin podrá argumentar que cualquier ataque ucraniano contra refinerías rusas es, en realidad, un ataque contra los intereses nacionales de los Estados Unidos, con la esperanza de volver a avivar la discordia entre los dos aliados y que, posiblemente, Trump abandone a Zelenski a su suerte.

Económicamente, sin embargo, la jugada no parece exenta de riesgos para Moscú. A pesar de que las autoridades rusas aseguren que tienen gasóleo para dar y tomar, los expertos lo ponen en duda. Los incendios en las refinerías están dañando la capacidad rusa de producir carburante para el mercado interno y, por tanto, no queda claro que pueda satisfacer los volúmenes de entrega a los que se ha comprometido con Washington. Además de las 300.000 toneladas iniciales, el vice primer ministro del gobierno ruso, Aleksandr Nóvak, ha prometido 500.000 toneladas más en noviembre, un millón en diciembre, y tres millones mensuales a partir de 2027. Unas cantidades que, de todas formas, es difícil que consigan reducir los precios mundiales del diésel, según economistas como Stanimir Dobrev o Malek Dudakov.

Rusia, de hecho, ha eliminado a toda prisa la prohibición de exportar gasóleo aprobada el 1 de agosto, en plena crisis de combustible en el país, con gasolineras cerradas y colas kilométricas para llenar el depósito. Cualquier cargamento que se envíe a los Estados Unidos este mes perjudicará a los compradores del país y, especialmente, a los agricultores, que están en plena campaña de siembra. La medida no ha sido bien recibida por este sector, que no entiende por qué el Kremlin sale al rescate de los Estados Unidos en un momento en que no hay excedente de diésel en Rusia.

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