Alemania

Un año de Merz al frente de Alemania: un aniversario amargo

Su primer año en el gobierno ha estado marcado por su fuerte impopularidad, tensiones constantes dentro de la coalición, el auge de la extrema derecha y su enfrentamiento con Trump

Beatriz Juez
04/05/2026

BerlínEl canciller alemán, Friedrich Merz, cumple este miércoles un año al frente del gobierno federal. Más que una celebración, será un aniversario amargo. Su primer año en la Cancillería ha estado marcado por su fuerte impopularidad, tensiones constantes dentro de la coalición gubernamental con los socialdemócratas, críticas a su propio partido, el auge de la extrema derecha y su enfrentamiento con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. A esto se añade un ligero freno de la economía alemana por la guerra de Irán y el anuncio de recortes en el estado del bienestar.

Solo el 15% de los alemanes están satisfechos con la tarea de la coalición negro-roja, nombre que recibe en Alemania la alianza entre democristianos y socialdemócratas de Merz. Una gran mayoría (84%) se declara insatisfecha con el trabajo del gobierno federal, según una encuesta reciente de la cadena de televisión pública ARD. Incluso el excanciller Olaf Scholz y su “coalición semáforo” –formada por socialdemócratas, liberales y ecologistas– eran mejor valorados después de un año en el poder.

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En política exterior, Merz sopla la vela de su primer aniversario en el poder enfrentado con Trump por la guerra contra Irán. Merz, considerado un atlantista convencido, ha visto cómo las relaciones entre Berlín y Washington se han deteriorado. A las fuertes críticas del canciller, Trump ha respondido dando la orden de retirar 5.000 soldados estadounidenses de las bases en Alemania.

Dentro del país, el líder democristiano es un canciller muy impopular. Solo el 21% de los alemanes están satisfechos con su tarea, ocho puntos porcentuales menos que en marzo. Todo esto repercute en los sondeos de intención de voto. El bloque conservador (CDU-CSU) baja en las encuestas, mientras los socialdemócratas del SPD se sitúan en mínimos históricos y la extrema derecha gana cada vez más apoyos y pisa los talones al partido de Merz.

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Si este domingo se celebraran elecciones al Bundestag –la cámara baja del Parlamento alemán–, la CDU-CSU obtendría el 26% de los votos; la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el 25%; los Verdes, un 14%; el SPD, el 12%, y La Izquierda (extrema izquierda), el 10%. Los otros partidos no obtendrían representación parlamentaria, porque no superarían el listón del 5% de los votos necesarios, según la misma encuesta.

"Friedrich Merz demuestra ante la opinión pública que la CDU, bajo su liderazgo, se encuentra desde hace tiempo en una lucha por la supervivencia política", opinaba la líder ultraderecha Alice Weidel. "La rápida caída de los índices de popularidad lo demuestra: el daño que Merz ha infligido a su partido al vincularse de forma coercitiva a la agenda antieconómica del SPD es devastador", añadió la líder de AfD, que consideró que los socialdemócratas "imponen subidas de impuestos y Merz pierde el control".

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Cuando una periodista alemana le preguntó el domingo a Merz en una entrevista de televisión qué consejo se habría dado a sí mismo hace un año cuando asumió el cargo, el canciller respondió: “¡Ten paciencia!”.

Merz necesita estos días mucha paciencia para lidiar no solo con las tensiones entre democristianos y socialdemócratas en la coalición, sino también con el creciente descontento en sus propias filas. Muchos políticos conservadores están frustrados con el SPD, al que acusan de poner trabas a las reformas que quieren llevar a cabo rápidamente.

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Tensiones con los compañeros de coalición

"Así no se puede dirigir la Cancillería", proclamó el jefe del grupo parlamentario del SPD, Matthias Miersch, refiriéndose a Merz, irritado por ciertas controvertidas declaraciones del "impulsivo" canciller. "En política económica, por ejemplo, todavía queda mucho por hacer", opinó el exministro-presidente del estado federado de Hesse, el conservador Roland Koch.

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Un año después de su llegada al poder, el canciller exige al SPD más capacidad de compromiso. Merz se niega a gobernar con el apoyo de la extrema derecha, “pero eso no debería llevar al SPD a pensar que puede hacer lo que quiera con nosotros”. El canciller considera que hasta ahora ha sido “muy paciente” con los socios de coalición. Aun así, "los compromisos no son una calle de sentido único. Ambos debemos hacerlos", exigió a los socialdemócratas.

Merz, sin embargo, intenta restar importancia a las tensiones dentro de la coalición y de su propio partido. Los éxitos “se pasan por alto rápidamente”, mientras las disputas internas se amplifican y se debaten públicamente, opinó el canciller.

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La prensa alemana se ha hecho eco las últimas semanas de las peleas a gritos y desacuerdos de fondo sobre las reformas dentro del gobierno. La ministra de Asuntos Sociales, la socialdemócrata Bärbel Bas, calificó en una manifestación del 1 de mayo de “cínicas y despreciables” los recortes del canciller en el ámbito social.

Merz reconoció en una entrevista con la revista Spiegel que no han sabido gestionar bien las expectativas que había generado después de su llegada al poder. "No se pueden esperar éxitos rápidos de la noche a la mañana. Los éxitos solo llegarán con el tiempo. La política en una democracia no funciona como un servicio de reparto, donde se hace un pedido en línea y todo se entrega al instante", argumentó.

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Y afirmó que el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder "tuvo que lidiar con una fuerte resistencia" cuando puso en marcha su controvertida Agenda 2010 de reformas, pero "no fue tan atacado como lo estoy siendo yo". “No me quejo, pero es así”, constató Merz en Spiegel.

Todo esto podría pasar factura a los dos partidos gubernamentales en las elecciones regionales de septiembre. La extrema derecha podría obtener mayoría absoluta en los comicios de Sajonia-Anhalt y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental podría convertirse en el partido más votado.

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