Draghi, Merkel o Schröder: la UE, presionada para encontrar el candidato ideal para negociar con Putin

Bruselas y los estados miembros quieren centrarse primero en acordar qué condiciones piden a Rusia para la paz

31/05/2026
4 min

BruselasLa Unión Europea no quiere empezar la casa por el tejado. Dirigentes comunitarios y de la gran mayoría de estados miembros evitan responder cada vez que se les pregunta sobre el baile de nombres para mediar en las potenciales negociaciones entre Ucrania y Rusia. Bruselas y los socios europeos quieren poner primero los cimientos. Tanto la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, como diferentes ministros de Asuntos Exteriores y fuentes del Consejo Europeo coinciden en remarcar que antes que nada hay que acordar qué se debe negociar con Moscú y cómo, y después decidir quién lidera una delegación europea que en ningún caso se pretende que tenga un papel de mediador neutral, sino de parte, y claramente favorable a Ucrania.

Kallas considera que discutir ahora sobre la elección de un mediador europeo entre Kiev y Moscú es "caer en la trampa" de Vladímir Putin. De hecho, fue el mismo presidente ruso quien puso el tema sobre la mesa cuando sugirió, a principios de mes, que un perfil adecuado podría ser el excanciller alemán Gerhard Schröder. Entonces, tanto Kallas como la gran mayoría de países cerraron la puerta a esta opción y recordaron que el exdirigente germánico ha sido un gran lobista del Kremlin y que es muy afín al mismo Putin.

Aun así, Moscú consiguió encender la mecha del debate, y al cabo de unos días el diario de referencia en las instituciones europeas, el Financial Times, publicó que ya había voces en Bruselas que hablaban de qué nombres podrían representar a la UE o mediar en una eventual mesa de negociación entre la parte ucraniana y la rusa. Algunos de los que apunta el diario británico son el expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia Mario Draghi, la excanciller alemana Angela Merkel, el expresidente de Finlandia Sauli Niinistö o el actual presidente del país, Alexander Stubb.

Es en este punto que la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, Kallas y varios ministros de Asuntos Exteriores han intentado quitar hierro al baile de nombres, porque, entre otros motivos, consideran que beneficia a Putin. La jefa de la diplomacia europea cree que desvía la atención sobre cuáles deben ser exactamente las demandas del bloque europeo para firmar un eventual acuerdo de paz, y apunta que Moscú puede convertir el nombre que la UE elija de manera prematura como uno de los puntos a negociar. Así, Kallas insiste en que Putin no puede vetar ninguno de los perfiles que envíe la UE, y sobre todo quiere evitar que gane el relato de Moscú, que quiere que la UE solo participe en la elección del mediador entre las dos partes y se quede sin silla en la mesa de negociación desde donde poder defender sin ambages los intereses de Ucrania.

El debate sobre los candidatos

Aunque los dirigentes europeos eviten alimentar el debate, hace días que en las instituciones europeas corren especulaciones sobre qué nombre sería el más adecuado. Fuentes diplomáticas del Consejo Europeo apuntan a el ARA que, al menos en el terreno formal y serio, los estados miembros y Bruselas todavía no se encuentran en el punto de discutir qué perfil deben enviar a la mesa de negociación, sea como mediador o como representante de la UE y defensor de los intereses ucranianos. Todas las fuentes diplomáticas consultadas por este diario coinciden en señalar que es demasiado pronto para tener esta discusión y que antes se debería consensuar qué demandas se hacen a Moscú y, entre otras, qué formato debería tener la mesa de negociación.

Además, las fuentes consultadas ven poco recorrido en los nombres que han salido en los medios de comunicación. En este sentido, consideran que Draghi tiene un perfil más económico que diplomático, si bien es uno de los dirigentes que cuentan con un consenso más grande dentro de la UE; por ejemplo, se le ha encomendado un informe sobre cómo potenciar la competitividad europea que teóricamente debe marcar las grandes líneas políticas del futuro del bloque europeo.

Las mismas fuentes tampoco ven muy probable que se confíe en Merkel y recuerdan que ya participó en las negociaciones entre Rusia y Ucrania del 2014, que acabaron con los Acuerdos de Minsk. Este pacto, sin embargo, no puso punto final al anhelo expansionista del régimen de Putin y fuentes diplomáticas no consideran muy adecuado volver a dar un papel central a una política que ya fracasó en el pasado. Además, la excanciller alemana fue uno de los grandes artífices del aumento de la dependencia de Alemania –y, por tanto, de la Unión Europea– de los combustibles fósiles rusos, lo que provocó una crisis energética al inicio de la guerra de Ucrania y que todavía afecta a la industria europea –sobre todo la alemana–. En cuanto al presidente finlandés, que es el único que se ha mostrado disponible públicamente, son más optimistas, aunque también recuerdan que es un perfil claramente de parte ucraniana y del bloque europeo.

En definitiva, la mayoría de dirigentes de la UE abogan porque la elección del nombre que lidere la delegación europea o haga de mediador sea el último fleco que se cierre en las instituciones europeas antes de presentarse a una posible mesa de negociación entre Ucrania y Rusia. Así pues, instan a centrarse en cuáles son las demandas que pretenden hacer a Moscú y aprovechar el momento de debilidad que vive, aunque Putin quiera desviar la atención y abrir debates que –a parecer de los líderes europeos– pueden dividir la UE y que a estas alturas no llevan a ninguna parte.

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