Francia

Un centenar de escuelas investigadas en París por abusos sexuales y maltratos a niños por parte de monitores

78 educadores han sido suspendidos desde inicios de año, 31 por violencia sexual

20/05/2026

ParísLas espectaculares cifras dan una idea del alcance del problema: la Fiscalía de París ha abierto una investigación a 84 escuelas de educación infantil, 20 escuelas de primaria y 10 guarderías de la capital francesa por denuncias contra monitores y educadores infantiles, tanto de abusos sexuales como de actos de maltrato (violencia, castigos, etc.). La Fiscalía lo ha anunciado esta semana, coincidiendo con una huelga este martes del personal educativo que se hace cargo de los niños en las escuelas en horario no lectivo, tanto en la pausa para comer como en las actividades que se hacen por las tardes, cuando las clases ya han terminado.

Los monitores están en el punto de mira desde hace unos meses, cuando estallaron casos no solo de violencia sexual, sino también de agresiones verbales y físicas, gritos y castigos a niños y niñas de corta edad, de escuelas de París. Todo comenzó hace un año, con la suspensión de un monitor de una escuela pública infantil del distrito 11º, denunciado por agresiones sexuales a niños y a una persona adulta. Este caso, muy mediatizado, desencadenó una oleada de denuncias en otras escuelas.

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Lo que parecía un hecho aislado se ha acabado convirtiendo en un escándalo de grandes proporciones, con casos denunciados en más de un centenar de escuelas. Desde el inicio de este año, 78 monitores han sido suspendidos en París, de los cuales 31 por hechos de carácter sexual, según datos del ayuntamiento de la ciudad. El año pasado habían sido apartados 46 trabajadores. Algunos de los casos ya están judicializados.

Ignorar las alertas

El consistorio, responsable de la selección y contratación de los monitores de las escuelas públicas, ha sido acusado de haber ignorado alertas de familias y de haber tenido poca atención a la hora de escoger a los trabajadores. Un 20% de los monitores no tienen formación en infancia, ni siquiera el título de monitor de ocio. De hecho, para poder trabajar en las escuelas, no se exige ninguna formación específica.

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Semanas después de que estallaran los primeros casos, una periodista de la televisión pública France 2, del programa de investigación Cash investigation, consiguió que la contrataran como monitora de una escuela infantil del distrito séptimo. La periodista grabó con una cámara oculta escenas cotidianas que indignaron a las familias. En una de ellas, una monitora se dirige a los niños con un tono claramente despectivo, les grita y les amenaza con dejarlos sin merienda. "¡Me parece que os cogeré todas las meriendas y os quedaréis sin comer!", grita la mujer. Algunos de los niños, de 3 años, acaban llorando.

La periodista contratada como monitora intenta consolar a uno de los niños que llora. "Si esto te da pena, este trabajo no es para ti", le espeta la trabajadora. Al día siguiente la periodista graba a otra monitora en el patio que grita a un niño, lo coge y le da dos besos en la boca. "Estoy loca por él", se justifica. Después de la emisión, nueve monitores del centro fueron suspendidos.

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Normalizar la violencia verbal

Las imágenes que grabó France 2 no son los casos más graves entre los que se han denunciado, pero son un ejemplo de lo que puede pasar diariamente en las escuelas sin que a nadie le llame la atención. Algunas situaciones –sobre todo la violencia verbal– se han normalizado en los centros educativos, especialmente en un país donde la disciplina –también de los niños de 3 y 4 años– es uno de los pilares en la escuela.

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Todo ello ha obligado al Ayuntamiento a mover ficha. El nuevo alcalde, Emmanuel Grégoire, que de niño sufrió abusos sexuales, ha anunciado medidas para evitar que se repitan situaciones como las denunciadas y ha prometido "tolerancia cero" con este tipo de comportamientos, especialmente en lo que respecta a los abusos sexuales. La anterior alcaldesa, Anne Hidalgo, ya puso en marcha algunas medidas antes de acabar su mandato: ahora los nuevos monitores deben hacer un curso de dos días antes de empezar a trabajar y el Ayuntamiento ha organizado formaciones para los monitores en activo para evitar casos de violencia y de abusos sexuales. Son, en realidad, medidas que debían ponerse en marcha en 2015, pero se quedaron en el cajón.

Problema sistémico

Grégoire ha admitido que hay un problema "sistémico" y quiere que se ponga en marcha un mecanismo de cara al curso que viene para evitar que un monitor pueda estar solo con un niño. Era una de sus promesas electorales. "Mi sensación es que si ha habido un error colectivo ha sido considerar estos casos como hechos aislados, cuando en realidad reflejan un riesgo sistémico y quizás incluso una omertà sistémica. Ha habido silencio", admitía el alcalde socialista en una entrevista a Le Monde.

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Las decenas de denuncias han generado mucha inquietud entre las familias y han provocado un clima de desconfianza hacia el colectivo de monitores. Los trabajadores, a su vez, denuncian su situación precaria, con sueldos bajos y contratos de pocas horas a la semana, agravada por un clima de tensión por las múltiples denuncias. Una monitora lamentaba en Le Monde que ahora "viven con la angustia de ser suspendidos porque han alzado la voz en el comedor escolar". El colectivo ha celebrado este martes una jornada de huelga para protestar contra la situación.