Reino Unido

Belfast, en alerta después de un intento de degollamiento que enciende las redes

Las autoridades de Irlanda del Norte hacen un llamamiento a la calma ante la convocatoria de protestas contra la agresión de un sudanés que gozaba de asilo en el Reino Unido

Una cuerda policial está desplegada en el lugar de los hechos, donde hubo un apuñalamiento delante de unos apartamentos en la zona de Kinnaird Avenue, al norte de Belfast.
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LondresBelfast se prepara para una noche de tensión este martes después del brutal ataque con cuchillo que esta noche ha dejado a un hombre gravemente herido en un barrio del norte de la capital de Irlanda del Norte. Las imágenes de la agresión, difundidas masivamente en las redes sociales –no las ofrecemos por su extrema dureza–, han tenido hasta 19 millones de visualizaciones en X.

La agresión ha provocado una ola de indignación y ha alimentado convocatorias de protesta para las primeras horas de la noche de este martes. Las formaciones de la extrema derecha –el Partido Reformista (PR), de Nigel Farage, y Restore Britain, una escisión aún más radical del PR, que encabeza el diputado Rupert Lowe– han intentado politizar y capitalizar el incidente, y culpar a la inmigración de la falta de seguridad pública en el país.

Michelle O'Neill, la primera ministra de Irlanda del Norte, y otros miembros del gobierno autónomo han hecho un llamamiento a la calma en conferencia de prensa desde Stormont, sede de la asamblea del país. La policía, por su parte, ha pedido no especular a través de las redes sociales.

El ataque se produjo sobre las 22.30 horas en Kinnaird Avenue. Según la policía norirlandesa (PSNI), la víctima, un hombre de unos cuarenta años, norirlandés según los primeros testimonios, ha sufrido heridas muy graves en un ojo, la cara, el cuello y la espalda. El atacante, un sudanés de unos treinta años, fue detenido en el lugar de los hechos bajo sospecha de intento de asesinato, después de apuñalarle diferentes veces con un cuchillo de cocina.

Los vídeos grabados por los vecinos de la zona muestran al agresor inmovilizando a un hombre blanco en el suelo, sentado sobre su cuello y el pecho, manteniéndolo inmovilizado con las rodillas, mientras intenta degollarlo. Varios testimonios intervinieron para detener el ataque, entre ellos un vecino que golpeó al sospechoso con un palo de hurling –el deporte nacional irlandés–, una acción que tanto la policía como diversos dirigentes políticos han calificado de "heroica" por haber contribuido a salvar a la víctima.

Según ha explicado el jefe adjunto de la policía norirlandesa, Ryan Henderson, el sospechoso habría obtenido el permiso de residencia en el Reino Unido el 28 de septiembre de 2023. De acuerdo con las primeras informaciones, el hombre habría viajado desde Sudán hasta París y, posteriormente, habría volado a Dublín antes de desplazarse en autobús hasta Belfast, donde solicitó asilo el 10 de febrero de 2023. Henderson ha precisado que esta cronología todavía está pendiente de la verificación oficial del ministerio del Interior.

La policía también ha señalado que el detenido no figuraba en ninguna base de datos de seguridad nacional ni era conocido por los servicios policiales de Irlanda del Norte. A pesar de la brutalidad del ataque, las autoridades aseguran que, por el momento, no han encontrado ningún indicio que permita vincularlo con el terrorismo.

Un cordón policial desplegado en el lugar de los hechos, donde hubo un apuñalamiento delante de unos apartamentos en la zona de Kinnaird Avenue, al norte de Belfast.

La gravedad de las imágenes ha disparado una vez más el debate sobre inmigración y seguridad. El dramático intento de asesinato tiene lugar una semana después de que la policía de Southampton difundiera las imágenes de la detención, el pasado diciembre, de un joven de 18 años, Henry Nowak, mientras agonizaba después de que fuera apuñalado hasta cinco veces por un hombre de religión sij. La confusión de la policía de la víctima por el agresor provocó también la politización del incidente y violentos altercados en la ciudad, a raíz de una manifestación de protesta alimentada desde las redes sociales por la extrema derecha de Farage.

Este martes al mediodía, la policía de Irlanda del Norte ha confirmado que el detenido había obtenido permiso de residencia en el Reino Unido después de haber entrado en el país desde la República de Irlanda a través de Dublín. Las autoridades han insistido en que, por el momento, no hay indicios de que el ataque esté relacionado con ninguna motivación terrorista.

Llamada a la calma

La revelación de la nacionalidad y la situación migratoria del sospechoso ha intensificado la reacción política en el país. El líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Gavin Robinson, afirmó en la Cámara de los Comunes que el hombre residía en el país con un visado de cinco años y reclamó que sea deportado si es condenado. Otras figuras de la derecha y la extrema derecha británica también exigieron una mayor transparencia sobre las circunstancias del caso.

Mientras tanto, las fuerzas de seguridad han hecho un llamamiento a la calma ante las convocatorias de protesta que circulan ya por internet. Algunos establecimientos y hoteles del centro de Belfast han reforzado las medidas de seguridad por temor a que las concentraciones deriven en disturbios como los de la semana pasada en Southampton, que acabaron con 11 policías heridos y dos personas arrestadas. La policía ha recordado los episodios de violencia registrados en los últimos años en Irlanda del Norte tras casos criminales con una fuerte repercusión mediática y ha advertido que cualquier alteración del orden público solo agravaría la situación.

En este sentido, la Iglesia metodista de Irlanda ha "condenado firmemente" el ataque, pero ha advertido que estos acontecimientos "aumentan la ansiedad y el miedo de los grupos minoritarios, que son una parte integral de nuestras comunidades". En un comunicado, dijo que también condena firmemente "cualquier intento de inflamar las tensiones, difundir desinformación o sembrar la división". La Iglesia ha instado a la gente a actuar con "calma y responsabilidad", y ha pedido a los líderes comunitarios que "proporcionen foros donde se puedan expresar preocupaciones genuinas".

La víctima continúa hospitalizada en estado grave, mientras la investigación intenta aclarar el móvil de un ataque que ha conmocionado la ciudad y que amenaza con reabrir las tensiones sociales y políticas sobre inmigración y convivencia en Irlanda del Norte.

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