El sarampión se dispara en EE. UU. pero Trump declara la guerra a las vacunas
El país registra el peor año de contagios desde que se dio el virus por erradicado en el año 2000
WashingtonEl sarampión, un virus que Estados Unidos había dado por erradicado en el año 2000, está batiendo récords de contagios en el país. Con más de 2.300 personas afectadas –y el contador sigue creciendo–, el 2026 ya es el peor año de contagios en dos décadas. Según los Centros de Control y Prevención (CDC), entre el 93% y el 94% de los individuos que han contraído el sarampión no estaban vacunados, o no constaba en ningún registro que lo estuvieran. Pero a quien la Casa Blanca ha decidido declarar la guerra no es a la enfermedad, sino a las vacunas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el 10 de agosto una orden ejecutiva para reducir las vacunas recomendadas para los niños y hacer realidad así la agenda antivacunas del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. A principios de año, el jefe de Salud ya intentó modificar las pautas de vacunación infantil recortando de diecisiete a once las inyecciones estipuladas. Pero un juez bloqueó la iniciativa después de que la Academia Americana de Pediatría y otros grupos de salud llevaran el caso ante los tribunales.
Trump firmó la semana pasada un decreto muy similar, que reduce de diecisiete a seis las vacunas completas para los niños y establece que se debe dividir la vacuna conjunta del sarampión, la rubéola y las paperas (conocida como MMR) en tres inyecciones diferentes. Durante la rúbrica del decreto, tanto el mandatario como su secretario de Salud insistieron en vincular la MMR con el autismo, a pesar de que no hay ningún estudio científico que lo demuestre. Al contrario, numerosas investigaciones avalan la seguridad de la MMR y desmienten las afirmaciones del magnate, que asegura que la vacuna conjunta es peligrosa. "Juntas, existe la posibilidad de que sean bastante letales", dijo.
Hace poco, el republicano también pidió a las embarazadas que no tomen paracetamol –conocido en EE. UU. bajo la marca Tylenol– durante la gestación, porque supuestamente podría provocar autismo en el bebé. Otra afirmación que tampoco está probada por estudios científicos.
La mayoría de los casos, menores de edad
Aunque el decreto no es vinculante, porque quien tiene la competencia para dictar las pautas de salud pública son los Centros de Control y Prevención (CDC) –y no la Casa Blanca–, la medida no hace más que alimentar la desconfianza hacia las vacunas en un momento especialmente delicado en lo que respecta al sarampión. Entre el 67% y el 74% de los casos registrados por los CDC durante el 2026 corresponden a menores de 19 años, entre los cuales los niños de menos de cinco años representan el 20% de los casos totales. El año pasado EE.UU. registraron tres muertes a causa del sarampión, dos de las cuales niños.Además, los focos de contagios se concentran en zonas muy concretas. En Carolina del Sur, el brote más grande se da en el condado de Spartanburg: comenzó en 2025 y desde entonces no se ha podido contener. De los más de 2.300 casos que se han diagnosticado este año, más de 670 están vinculados a esta demarcación. Utah está en una situación similar, con un brote que ha comenzado este año y no para de extenderse, con 524 casos registrados. Los CDC han hecho notar que estos puntos calientes de contagios se dan justamente en comunidades donde la tasa de la inyección de la MMR ha caído por debajo del umbral necesario para obtener la inmunidad de grupo.
Una encuesta exhaustiva llevada a cabo por la Kaiser Family Foundation (KFF) y publicada en el Washington Post en septiembre de 2025 aportaba más detalles sobre este aumento de la desconfianza hacia las vacunas. Los padres estadounidenses que optaban por no vacunar a sus hijos o por posponer la vacunación acostumbraban a educarlos en casa, eran blancos, muy religiosos y se identificaban como republicanos, o eran menores de 35 años, según el sondeo. El 9% de los encuestados reconocían que no habían suministrado la vacuna contra la polio o la MMR a sus hijos. De hecho, el estudio llegaba a la conclusión de que todo esto podía desembocar en grandes brotes.
Más dificultad para vacunar
El decreto de Trump no solo busca desincentivar la vacunación infantil, sino que también prevé unas pautas que hacen más difícil a las familias poder vacunar a sus hijos. Para empezar, dividir la MMR en tres inyecciones diferentes implica ir más veces al médico y, en consecuencia, tener que pagar más, ya que hay que abonar cada visita.
Más allá de la MMR, seis vacunas pasarán a la categoría "objeto de toma de decisiones clínicas compartidas". Esto quiere decir que, como serán opcionales, podrían quedar fuera de la cobertura del seguro médico. En concreto, se trata de las vacunas de la hepatitis A, la hepatitis B, el rotavirus, la enfermedad meningocócica, la gripe y la covid-19.
A pesar del claro mensaje antivacunas, Kennedy ha negado en reiteradas ocasiones ser el responsable del brote de sarampión que sufre el país. El secretario de Salud, que la semana pasada volvió a insinuar que la vacuna MMR está relacionada con el autismo, atribuye a "las condiciones globales de salud" y a la voluntad de las comunidades religiosas el hecho de que cada vez haya más gente que no quiera vacunarse.