Dinamarca ordenó la semana pasada a sus soldados prepararse para un ataque de EE.UU.

La crisis abierta por Groenlandia desmenuza la confianza del país nórdico con EEUU, a pesar de seguir siendo un aliado imprescindible para la OTAN

24/01/2026

CopenhagueLa influencia y solidez de los aliados dentro de la OTAN no sólo se mide por el número de tropas o por las cifras del presupuesto en defensa. Dinamarca ilustra claramente esa realidad. Pese a ser una nación pequeña con fuerzas armadas con un número modesto de efectivos, el país nórdico se ha construido una reputación de ser un miembro crucial por los intereses de la OTAN. Esto se debe a su posición geográfica y por su fiabilidad política, ya que históricamente ha sido uno de los aliados más cercanos y fieles a Washington.

Pero frente a las ansias de Donald Trump para anexionarse Groenlandia, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, hace unas semanas contestó con tono duro diciendo que "una invasión estadounidense en la isla ártica rompería con los ochenta años de la alianza". Ahora también sabemos, gracias a la cadena pública danesa DR, que hace una semana el gobierno danés preveía el "peor escenario posible" en Groenlandia, por lo que dio la orden a sus soldados desplegados de responder con fuerza militar en caso de que la isla ártica fuera atacada por EEUU. La cadena ha explicado que la cantidad de soldados que han llegado en las últimas semanas a Groenlandia es extraordinaria y que también lo es el hecho de que vayan vestidos con equipo de combate, lo que muestra que están listos para actuar rápidamente.

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Este nuevo escenario representa un cambio de paradigma lleno de incertidumbres en el panorama de seguridad de Dinamarca y por la Alianza Atlántica. Pero antes de que el mostrador geopolítico se diera la vuelta al Ártico, cuando en Copenhague se trataba de garantizar su seguridad siempre habían mirado hacia Washington. Ahora la vieja confianza entre aliados que tenía EEUU y Dinamarca se ha hecho añicos, pero el país nórdico sigue siendo un miembro clave por los intereses de la OTAN, también a los ojos de Estados Unidos.

Garantizar el control militar de Groenlandia

Cuando se fundó la OTAN en 1949, al inicio de la guerra fría, "Dinamarca controlaba desde la primera línea de frente la entrada de barcos y submarinos rusos en el mar báltico" explica el analista en la Academia de Defensa Danesa, Peter Viggo Jakobsen. Con la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, "naturalmente que este papel ha perdido relevancia pero, en cambio, el gran activo que ha aportado Dinamarca a la OTAN ha sido el control de Groenlandia", señala Jakob Linnet Schmidt, investigador del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS).

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A medida que el cambio climático y el deshielo han hecho aumentar la competencia entre las potencias globales en la región del Ártico, gracias a que Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca, "en la práctica EEUU ha controlado militarmente la isla desde la Segunda Guerra Mundial", señala Jakobsen. Sin embargo, puntualiza el analista, "en los últimos 20 años EEUU no ha hecho absolutamente nada allá arriba", ya que "de los 15.000 soldados que tenían durante la Guerra Fría, sólo quedan 150, y no tienen ningún armamento más allá de un radar".

Fiel a EE.UU.

El control de Groenlandia bajo el paraguas de EE.UU. era una de las razones por las que Washington y Copenhague se habían entendido tan bien hasta ahora dentro del marco de la OTAN, pero hay más. "Dinamarca siempre ha sido un socio de la OTAN que ha priorizado sus relaciones con EEUU y más reacio con Europa –dice Jakob Linnet Schmidt–, aunque ahora esto ha cambiado".

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Este entendimiento se ha traducido en que Dinamarca ha aportado un gran número de soldados, y también ha contribuido con su apoyo político, en las múltiples guerras en las que se ha involucrado EEUU en las últimas décadas. Dinamarca tuvo un papel destacado en las operaciones de la OTAN en los Balcanes, en la intervención con las fuerzas aéreas en Libia en el año 2011, y en la guerra de Afganistán del año 2002, en el que el país nórdico tuvo el mayor número de soldados muertos per cápita entre todos los países.

Otro ejemplo fue en el 2003 cuando Dinamarca apoyó la invasión por parte de EEUU en Irak, "una guerra que fue tremendamente impopular en Europa, pero en la que los daneses también fuimos", señalaba Peter Viggo Jakobsen. Para el experto del DIIS, Jakob Linnet Schmidt, "todo esto Dinamarca lo hizo, como quien dice, sin pedir nada a cambio a los estadounidenses, que ahora perderán una voz dentro de la OTAN que solía alinearse con Washington cuando existían divisiones dentro de la alianza".

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Un soporte robusto en Ucrania

Con la invasión de Rusia a Ucrania, la OTAN ha remodelado su mapa estratégico y de defensa, ya que la región del mar Báltico se ha convertido en un punto central para la disuasión, vigilancia y respuesta rápida frente a Rusia. En este sentido, Dinamarca ha pasado a estar más cerca de la primera línea de defensa de la OTAN, por lo que el país nórdico se ha rearmado y es uno de los países que se ha mostrado más comprometidos al incrementar su presupuesto en defensa, que actualmente alcanza ya el 3% del PIB. Sin embargo, "Dinamarca ha sido uno de los países que más ayuda ha enviado a Ucrania", señalaba el analista del DIIS, Mikkel Runge Olesen, "y ha sido el primer aliado en dar aviones F-16 a Kiiv".

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