El embajador de los EE. UU. en París es consuegro de Trump y también un dolor de cabeza para Macron
El presidente francés veta el acceso de Charles Kushner al ejecutivo tras ignorar dos convocatorias del ministro de Exteriores
ParísCuando solo llevaba unas semanas en el cargo, el embajador estadounidense en París, Charles Kushner, envió una carta al presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, para reprocharle que no hacía lo suficiente para frenar los actos antisemitas en el país. "No pasa ni un día en el país sin que los judíos sean agredidos en las calles, que sinagogas y escuelas sean degradadas, y que empresas propiedad de judíos sean vandalizadas", afirmaba Kushner en la carta, poco diplomática, enviada a finales de agosto del año pasado. Hacía pocos días que Macron había anunciado que Francia reconocería Palestina.
La misiva fue recibida con estupor por el presidente y por el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot. Las relaciones con Estados Unidos se habían tensado desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, pero que su embajador criticara la lucha contra el antisemitismo del país de Europa donde viven más judíos supone una grave ofensa para Francia. La vejación era tal que Barrot convocó a Kushner a su despacho, pero la reacción del embajador aún dejó más atónito al gobierno. El diplomático no se presentó. Según la prensa francesa, estaba de vacaciones en la Provenza.
Charles Kushner, de 71 años e hijo de judíos polacos supervivientes del Holocausto, fue nombrado por Trump en julio de 2025, a pesar de no tener el perfil clásico de un embajador. Magnate rico y promotor inmobiliario, no tiene experiencia ni formación diplomática, y tampoco habla francés. Además, en 2006 fue condenado a dos años de prisión por delitos de evasión fiscal, soborno de testigos y contribuciones ilegales a campañas electorales. Entró en prisión, pero el presidente Trump lo indultó.
Nepotismo
Kushner, sin embargo, tiene el mérito de ser el consuegro del presidente de los Estados Unidos. El embajador en Francia es el padre de Jared Kushner, marido de Ivana Trump, la hija del mandatario norteamericano. Es bien sabido que el inquilino de la Casa Blanca practica habitualmente el nepotismo y quizás por eso su nombramiento no sorprendió a nadie.
"No conozco mucho ni el arte ni el vino francés", admitía Charles Kushner poco después de ser nombrado. "Pero de negocios sí que entiendo", aseguró para justificar su nuevo cargo en París. Ante el Congreso norteamericano, que lo auditó antes de validar su nombramiento, el consuegro del presidente admitió haber cometido "un grave error" con sus delitos. "Pero creo que mis errores pasados me hacen mejor a la hora de tomar decisiones, y en relación a la manera de ver la vida y a los valores", aseguró sin despeinarse.
Estilo desafiante
El nuevo embajador norteamericano no solo forma parte de la familia política de Donald Trump, sino que ha adoptado ante las autoridades francesas el mismo estilo provocador, desafiante y sin filtros de su consuegro. Y, sin demasiada sorpresa, ha demostrado que la diplomacia no está ni entre sus cualidades ni entre sus prioridades. "A sus ojos, las relaciones internacionales son similares a negociaciones empresariales, hechas a través de portazos, intimidaciones y reconciliaciones", apunta Le Monde.
La topada por los actos antisemitas fue la primera, pero no ha sido la única. En febrero, un tuit de la embajada norteamericana volvió a desencadenar una tormenta diplomática entre Kushner y el gobierno francés. El tuit publicado en X hacía referencia
a la muerte de un militante de extrema derecha de 23 años durante una pelea multitudinaria en Lyon con jóvenes de un grupo antifascista. EE. UU. denunciaba "la amenaza que representa para la seguridad pública el extremismo violento de izquierda" que, según el tuit, "está aumentando".
Asuntos internos
En Francia, vieja potencia donde la diplomacia es exquisita, agravios como el que suponía el mensaje a X no se digieren nada bien. La Convención de Viena, el acuerdo que regula las relaciones diplomáticas, recoge en su artículo 41 que los diplomáticos "tienen el deber de no interferir en los asuntos internos” de los países donde se encuentran.
El ministro de Asuntos Exteriores francés denunció la "instrumentalización del drama" que había hecho la embajada norteamericana. "No hemos de recibir ninguna lección, especialmente en lo que respecta a la violencia, de la internacional reaccionaria", espetó. Barrot volvió a convocar a Charles Kushner, que esta vez tampoco acudió a la cita. En su lugar envió a un miembro de la embajada.
“Cuando se tiene el honor de representar a su país en Francia, se respetan los usos de la diplomacia y se responde a las convocatorias del ministerio de Asuntos Exteriores”, se indignaba el ministro en France Info. La nueva ofensa fue la gota que colmó el vaso: Jean Noël Barrot anunció que vetaba el acceso directo de Kushner al gobierno francés. Es una medida más simbólica que real, pero pone en evidencia la fragilidad creciente de las relaciones diplomáticas entre París y Washington.