Los Estados Unidos retiran una docena de bombarderos de la base del Reino Unido RAF Fairford
La decisión se ha tomado después de nuevas informaciones sobre un supuesto complot terrorista de Irán contra la instalación
LondresNuevo capítulo del ya interminable serial sobre el supuesto complot contra la base aérea RAF Fairford. Los Estados Unidos han retirado a lo largo de este domingo todos los bombarderos –una docena– que tenían desplegados después de que los mandos de la fuerza aérea recibieran nuevas informaciones sobre un posible ataque terrorista, con apoyo de Irán, contra la instalación. La retirada se ha producido con tanta urgencia que algunos de los aviones despegaron mientras todavía se estaban activando los aviones cisterna necesarios para darles apoyo en vuelo, según fuentes norteamericanas citadas por The New York Times.
El Pentágono ha confirmado que todos los bombarderos han vuelto a sus bases en los Estados Unidos. Washington no ha explicado oficialmente el motivo de la retirada, pero fuentes de Whitehall no han cuestionado que esté relacionada con el incidente del 27 de septiembre, cuando la policía recibió el aviso sobre tres vehículos sospechosos que se dirigían aparentemente hacia la base. A raíz de estos hechos, cinco hombres de entre 23 y 25 años, con residencia en Londres, fueron detenidos el mismo domingo, y un sexto, con doble nacionalidad, britanicoiraní, el jueves. Los seis, sin embargo, fueron liberados bajo fianza veinticuatro horas después de sus respectivos arrestos, respectivamente.
La retirada no implica que los bombarderos hayan dejado de estar disponibles para la posible reanudación de operaciones de castigo contra Irán. El Pentágono ha asegurado que los aparatos continúan preparados para efectuar misiones "en cualquier lugar y en cualquier momento", incluidas operaciones en las que el despegue y el aterrizaje se hagan desde el territorio continental de los Estados Unidos.
RAF Fairford, a 160 kilómetros al oeste de Londres, es una base utilizada por la fuerza aérea norteamericana como punto de operaciones avanzado desde hace décadas. En los últimos meses, Washington había desplegado allí bombarderos B-1 y B-52 para los ataques en Oriente Próximo, después de que el Reino Unido autorizara su uso. Londres cedió a las presiones y las críticas de Donald Trump, y en aquel momento el primer ministro británico, Keir Starmer, dio luz verde solo para "ataques defensivos" contra las rampas de lanzamiento de misiles de Irán.
Más que una fuerza de disuasión
Los B-1 que operaban desde Fairford no eran solo una fuerza de disuasión. Algunos iban armados con bombas guiadas de precisión capaces de penetrar objetivos fortificados o enterrados, como arsenales e instalaciones militares, y también con misiles aire-tierra destinados a objetivos más protegidos situados en el interior de Irán. Las misiones de ida y vuelta podían durar entre 12 y 15 horas, según la ubicación del objetivo, y requerían avituallamiento de los aviones cisterna en vuelo tanto a la ida como al regreso.
Como se ha apuntado, el episodio que ha desencadenado este nuevo capítulo se inició la madrugada del domingo pasado. Una vecina de la zona alertó a la policía después de que viera tres furgonetas blancas y unos hombres encapuchados en las inmediaciones de la base. El registro policial de los tres vehículos confirmó que no se encontraron explosivos en los vehículos sospechosos, aunque sí una cantidad de gasolina.
Los investigadores antiterroristas estudian un posible vínculo con Irán. El mismo día del incidente, Washington ya apuntó a la posible pista iraní. Y el miércoles, el primer ministro Keir Starmer afirmó que había "indicios sólidos" de que Irán había tenido algún papel, sin dar más detalles. Teherán, sin embargo, ha negado rotundamente cualquier implicación.
La tensión en torno a la base RAF Fairford había aumentado desde el verano. En julio, Irán advirtió que cualquier base utilizada para una agresión contra territorio iraní sería considerada un "objetivo legítimo" para sus fuerzas. Aunque los Estados Unidos han asegurado que los aviones están operativos, y que pueden intervenir en cualquier teatro de operaciones, es difícil decir a estas alturas si el retorno de los aparatos a los Estados Unidos disminuye la posibilidad de una reanudación de los ataques estadounidenses contra Irán.